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Accidentes en montaña y rescates

La necesidad de implantar mecanismos eficaces para controlar la situación en las rutas y sendas de la región

Ha saltado la preocupación en las altas instancias a causa del espectacular aumento de los rescates de montaña en Asturias. La misma Consejera de Presidencia, Rita Camblor, y asimismo la Delegada del Gobierno, Delia Losa, expresan su preocupación por este problema inusitado. No hay día en que el Servicio de Emergencia (Sepa) o los Greim (Guardia Civil de Montaña) no tengan que actuar, incluso varias veces. Estamos en un año atípico, especial, distinto en casi todas nuestras actividades. La pandemia, el miedo al contagio, ha cambiado usos y costumbres. La gente, para sus vacaciones y por miedo al contagio, busca espacios más seguros y es claro que la montaña, los lugares abiertos en la naturaleza, son los más atrayentes. Asturias, por mor de esta situación, se ha convertido en destino primordial y tanto los propios asturianos como los de otras comunidades han invadido nuestras playas y nuestros espacios naturales, especialmente el Parque Nacional de Picos de Europa y otros parques naturales.

¿Acaso son montañeros todas las personas que invaden este verano nuestras montañas? Ni mucho menos. En general son los que denominamos turistas de montaña, personas con nulo o mínimo conocimiento de lo que es transitar por el monte. Ni equipamiento (dice Celia Losa que algunos van en "chanclas") ni conocimiento de las rutas (increíble perderse de Pandébano a Bulnes), sin avituallamiento líquido, sin informaciones complementarias, ni nada de nada. A la más mínima situación complicada... ¡Aviso al 112! Ya ellos solucionarán el problema...

En este artículo no pretendo, como responsable de la Fempa, reiterar las normas más básicas para ir a la montaña asturiana, bien sea Picos de Europa o otros partes de la Cordillera Cantábrica. Tal tema, que afecta a la seguridad, está suficientemente publicitado en revistas, prensa, webs de clubes de montaña, etc... De tal forma que cualquier persona sensata que se proponga realizar una excursión a la montaña puede perfectamente enterarse de cómo actuar. Este es un tema, que no por manido, se debe dejar de tratar. De ahí la necesidad de elaborar planes de prevención que lleguen a todos.

El objetivo principal de este escrito es volver a reiterar la posición de la Fempa en relación al cobro de los rescates de montaña. Seguimos sin entender que el cobro de los rescates efectuados por el Sepa sigan centrándose solo en aquellos que conciernen a un listado de actividades deportivas que, siendo consideradas las más equipadas técnicamente como la escalada, son definidas de "¡riesgo!" y por ello sancionadas económicamente en un supuesto rescate. Evidentemente son rescates contados con los dedos de la mano en contraposición al enorme número de los causados por la irresponsabilidad, la temeridad, al no hacer caso de las normativas básicas de seguridad, avisos meteorológicos, desconocimiento, etcétera. Es decir, prácticamente es lo que hacen el Sepa y el Greim a diario en este atípico verano y sin pasar factura alguna por sus operativos. Un esguince fuerte, fractura de tibia y peroné, caída con lesiones que impiden la andadura, infartos o estados que impiden seguir ruta, son estados que necesitan urgente rescate y se pide ayuda inmediata. Sin embargo, los rescates por desorientación, cansancio, falta de prevención al esfuerzo físico, problemas con animales no acostumbrados a trayectos exigentes o escarpados, y otros parecidos, deberían ser sancionados económicamente. Tengo claro que el miedo, sobre todo al bolsillo, espabila a la gente lo suficiente para saber qué hacer en estas actividades de ocio. La Fempa ha solicitado reiteradamente, pero sin éxito hasta el momento, entrevista con las autoridades responsables de la seguridad pública. Esto es, con la Consejería de Presidencia.

El tema fundamental es la elaboración de un sistema práctico que, compartido con las entidades locales, las asociaciones de guías, guardería de refugios, y otros colectivos implicados, logrará la sensibilización social suficiente para prevenir la proliferación de tantos accidentes sobrevenidos por el desconocimiento del medio, la irresponsabilidad y, a veces, la temeridad. Entre todos, como dice la propia consejera, se buscaría "la mejor coordinación posible" y la implicación para, al menos, disminuir está serie de percances que suponen un gran esfuerzo humano y económico para el Principado.

La Fempa está a la entera disposición del Principado para colaborar en todo aquello que redunde en la seguridad de las personas, montañeros o turistas, que accedan a nuestra montaña. Nuestro comité de seguridad lleva años trabajando en este tema y solo falta que un sistema de prevención de accidentes llegue a todo el mundo para evitar tantos y tan graves accidentes. La montaña es un destino para disfrutar y no para sufrir.

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