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Vicente Montes

El Consejo de la Transparencia y trabajar debajo de casa: en respuesta a los altos cargos a los que les complica la vida desplazarse a Avilés

Plaza del Ayuntamiento de Avilés.

Plaza del Ayuntamiento de Avilés.

El candidato a presidir el Consejo de la Transparencia, José Manuel Fernández, ha dicho esta mañana que no considera adecuado que este órgano tenga su sede en Avilés. Al margen de si la propuesta (que fue planteada por Ciudadanos), es o no una ocurrencia más o menos afortunada, sobre lo que cada cual tendrá su opinión, hay algunas cuestiones en la respuesta del candidato que, como avilesino que trabaja en Oviedo, me invitan a la reflexión. Les expongo un poco el marco.

Dice José Manuel Fernández que la ubicación en Avilés de este órgano “le complicaría la vida, no se la facilitaría”. Se ve que ir de Oviedo a la tercera ciudad de Asturias, situada dentro de esa área metropolitana cuya interconectividad todos promulgan, se convierte en una hazaña. Él mismo explica que, como funcionario, trabajó en el Consejo Consultivo (con sede en Gijón) y finalmente pidió el traslado “por un tema de conciliación de la vida familiar y porque era imposible estar allí”.

Asegura también que “el consejo es un órgano colegiado complicado, porque tiene 14 personas, cuyas dietas no están ni presupuestadas” y que ir a Avilés implicaría pagar dietas y haría muy difícil que los representantes que forman parte del Pleno de este órgano (todos designados políticamente) se trasladasen a la Villa del Adelantado a las reuniones que tuviesen que mantener.

“La presencia en Oviedo”, ha dicho, “hace más sencilla la vida para la oficina de Buen Gobierno y Lucha contra la Corrupción”. Y ha revelado que hubo problemas para completar el Consejo Consultivo porque “los funcionarios pueden decidir no ir a un determinado sitio si no les interesa, y quedarse en Oviedo, porque es más cómodo si viven ahí”.

José Manuel Fernández ha rematado afirmando que una sede en Avilés haría muy difícil “formar un equipo, empezando por el presidente”. Que él mismo, que opta al puesto, “no iría a Avilés, porque no puedo ir a Avilés; es un problema de conciliación, mi mujer trabaja en Gijón, yo tengo que estar aquí, porque no damos para determinadas cosas”.

Espero que el Principado tenga algún edificio público en el barrio en el que reside José Manuel Fernández, porque se ve que los 25 minutos de trayecto en coche que existen entre Oviedo y Avilés son un grave problema. Tampoco vale que esté muy lejos de su casa: por ejemplo, desplazarse en vehículo de La Corredoria a la plaza del Ayuntamiento de Oviedo son 11 minutos (casi la mitad de lo que lleva ir a Avilés, fíjense). Si la persona va en autobús le lleva una media hora; no digamos ya si decide ir andando, que es casi una hora.

Por tanto, imagino que la prometida reforma de la administración para hacerla más eficiente que lleva a cabo el vicepresidente del Principado, Juan Cofiño, implique una pregunta personalizada a todos los funcionarios y cargos, sobre donde viven, para que las oficinas estén cerca de su casa y nos ahorremos los asturianos los onerosos costes de las dietas.

Se ve que este mundo hiperconectado virtualmente, que permite que dos directivos a distintos lados del Atlántico organicen cualquier negocio, impide a la administración autonómica hacer nada si hay 35,8 kilómetros de distancia.

El Consejo de la Transparencia es un órgano de control de la administración, ningún asturiano tendrá que ir a su sede a llevar ningún recibo ni se formarán largas colas de espera para ser atendidos.

Miles de asturianos surcan la autopista “Y” cada día para acudir a su puesto de trabajo, sin percibir dietas, organizándose en casa como pueden. No entiendo por qué, en ese afán de solidaridad con los trabajadores públicos y quienes ocupan cargos por designación política, no se establece un campus universitario en cada barrio, una oficina del paro en cada portal y una ventanilla administrativa en la cocina de cada hogar.

Imagino que el Consejo de la Transparencia se ubicará a la postre en Oviedo y seguramente será para bien. Pero fíjense que Bernardo Fernández vivía en Oviedo cuando fue designado para presidir el Consejo Consultivo, con sede en Gijón; y que el Síndico Mayor, Roberto Fernández Llera, es avilesino con su trabajo en Oviedo e imagino que se habrá organizado como todo hijo de vecino.

En caso de que alguien decida que la institución esté en Avilés y que eso suponga un problema para presidirla, no dudo de que, si la oferta de empleo se publica en la página web de Trabajastur, con los requerimientos para el puesto, no faltarán candidatos. Quizás incluso hasta para todos los empleos necesarios. Y probablemente la mayoría de los solicitantes no sean de Avilés.

Al menos hay que reconocerle al candidato que transparente sí que ha sido en sus argumentos.

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