Ramón Mirabet, actuará en el Songs for an Ewan Day: "El público se va a encontrar la versión más gamberra de nuestra banda"
"Cada concierto tiene su propia alma y es especial; nunca hacemos dos iguales"
"En Salinas me siento como en casa, la primera vez que actué en El Agüil fue un impacto"

Ramón Mirabet en un concierto. / Cedida
Ramón Mirabet (Barcelona, 1984) será uno de los protagonistas de la nueva edición del Ewan Fest, que volverá a llenar de música el bosque de El Agüil, en Salinas. El cantautor catalán regresa a un festival del que guarda un recuerdo especial por el vínculo que ha creado con el público y con la organización. Antes de su actuación, habla de la importancia de la improvisación en sus conciertos, reflexiona sobre la evolución de la industria musical y avanza los proyectos con los que afronta los próximos años de su carrera.
Vuelve al Ewan Fest. ¿Qué recuerda de sus anteriores actuaciones en Salinas?
El Ewan Fest tiene para mí un significado emocional muy potente. Juan, su familia y sus amigos son gente muy cariñosa, que te hace sentir en casa enseguida. Es increíble el amor que ponen en el festival. Salinas se parece mucho a Sitges, que es donde vivimos la mayoría de los miembros de la banda. Los dos son pueblos costeros, antiguamente vinculados a la pesca, con una relación especial con el mar. La primera vez que actuamos allí me causó un impacto que se me quedó grabado. Todavía no habíamos dado demasiados conciertos fuera de Cataluña y tuvimos una conexión brutal con el público. Además, en aquella actuación nuestro pianista conoció a una chica catalana que había acudido al concierto y, años después, han tenido una hija. Salinas es importante no solo para mí, sino también para el resto del grupo.
El bosque de El Agüil es uno de los grandes atractivos del festival. ¿Escenarios así hacen que un concierto sea más especial?
Los grandes festivales, con enormes escenarios, vallas y equipos de seguridad, tienen ese punto de cumplir el sueño del rock and roll. Está muy bien vivirlo, pero la esencia de lo sencillo, de lo familiar y de lo cercano puede ser mucho más poderosa. Al final, la música consiste en compartir, y en escenarios así resulta mucho más fácil. El concierto no es únicamente lo que sucede sobre el escenario, sino todo lo que pasa en el recinto. El público entero forma parte de la actuación y eso es único.
¿Con qué Ramón Mirabet se encontrará el público este año en el Ewan Fest?
Vamos a ir con toda la banda y con muchas ganas de pasarlo bien. El público se va a encontrar al Ramón Mirabet y a la banda en su versión más gamberra. Queremos conectar con la gente, emocionarnos con la música, pero, sobre todo, disfrutar, cantar, gritar y transmitir toda esa energía.
¿Cambia el repertorio dependiendo del festival?
Cambiamos bastante. Soy un músico bastante ecléctico y actuamos en espacios muy diferentes. Podemos tocar en un festival al aire libre, en una basílica o en un lugar como el Palau de la Música de Barcelona. Más que adaptarme al espacio, me dejo llevar por lo que me transmite el lugar y por lo que me apetece cantar allí. Somos una banda que se mueve en muchos registros y cada concierto tiene su propia alma. Ninguno es igual al anterior.
En sus conciertos hay mucha interacción con el público. ¿Qué importancia tiene la improvisación?
La improvisación es básica para nosotros. Cuando grabamos un disco tampoco solemos ensayar demasiado. Nos encerramos varios días en el estudio, trabajamos allí las canciones y dejamos que las cosas florezcan. Esa es la semilla sobre la que se construye después cada tema. En directo, cada día es una historia distinta. Somos músicos que venimos bastante del jazz y la improvisación nos permite sentirnos libres. Cuando todo está demasiado preparado podemos llegar a sentirnos enjaulados.
Después de varios discos y giras, ¿qué canción siente que le representa mejor actualmente?
En realidad, todas las canciones tienen una parte de mí. Las personas tenemos muchos caracteres y podemos ser de muchas maneras incluso durante un mismo día. Ponerse una sola etiqueta sería injusto, tanto para lo bueno como para lo malo. Es verdad que hay temas que conectan especialmente con el público, aunque no necesariamente tengan que ser mis mejores canciones. "Those Little Things" o "Home Is Where the Heart Is", incluida en mi segundo disco, siempre han conectado mucho con la gente. También me gusta mucho cuando tocamos una canción que alguien no había escuchado antes y, de repente, le llega a las entrañas.
La industria musical ha cambiado mucho. ¿Es más difícil vivir de la música ahora que cuando empezó?
Mis padres eran músicos y, por lo que me contaban, antes se trabajaba muchísimo más. Había orquestas por todas partes y los músicos tocaban prácticamente todos los días. También recuerdo escucharles decir que las cosas estaban muy complicadas, así que esa sensación no es nueva. Lo que sí está claro es que las redes sociales, las plataformas digitales y todo lo que nos rodea han cambiado por completo la música. Hoy un músico ya no se gana la vida vendiendo discos. Puede hacerlo tocando, con publicidad o de otras muchas maneras. Yo me gano la vida tocando y hay una parte romántica en eso que me gusta mucho. Espero que no cambie nunca.
¿Está centrado en la gira o ya tiene nuevas canciones y proyectos en marcha?
El último disco salió el año pasado y este año estamos ofreciendo ya sus últimos conciertos. Me encantan las actuaciones que tenemos por delante y tengo muchas ganas de disfrutarlas, especialmente la de Salinas, pero mi mente está puesta también en 2027 y 2028. Hay que intentar pensar con uno o dos años de antelación, aunque después la vida pueda cambiarlo todo. Me gusta tener pequeños sueños y objetivos que cumplir. Este año también he publicado un disco que no tiene nada que ver con lo que había hecho hasta ahora, íntegramente de jazz. En noviembre comenzaremos una pequeña gira que nos llevará al Palau de la Música, al Auditorio de Girona y a algunos festivales de jazz. Espero poder recorrer distintos puntos de España con este proyecto, aunque será una gira de pocos meses.
Cuando termine esta gira, ¿qué le gustaría que fuera lo siguiente en su carrera?
El próximo año se cumplirán veinte años desde que empecé a dedicarme a la música. Mi primer disco salió en 2013, pero yo comencé tocando en la calle en 2007. Fue entonces cuando lo dejé todo por la música y ya no volví a dedicarme a otra cosa. Quiero hacer algo especial para celebrarlo.
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