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San Martín de Laspra rinde tributo a María Luisa Fernández, vecina más longeva y memoria viva de la parroquia

La veterana vecina del barrio del Cueto protagonizó un emotivo acto cargado de recuerdos en una jornada que también rindió un homenaje póstumo a Alberto Gutiérrez, fallecido en el mes de abril

Coto Carcedo logra recaudar cerca de 1.000 euros para Paliativos Pediátricos en su multitudinaria paella benéfica, mientras que San Juan de Nieva despide sus festejos con una refrescante rampa acuática

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San Martín de Laspra / Coto Carcedo / San Juan de Nieva

El corazón de San Martín de Laspra latió con más fuerza este domingo para abrazar a su historia viva. En pleno bullicio por las fiestas locales, el pueblo se unió en un gran homenaje a María Luisa Fernández, la vecina más longeva de la localidad, quien a sus 91 años "y un mes" demostró que la edad es solo un número cuando se lleva a la tierra en las entrañas. Arropada por su hijo José Avelino Menéndez y su nuera Mari Carmen Duque, la veterana vecina de San Martín compartió una jornada cargada de simbolismo bajo la gran carpa del prao de la fiesta, rodeada de una masiva afluencia de residentes y representantes de la corporación municipal.

Nacida y criada en el barrio del Cueto, concretamente en la casa de sus abuelos, Fernández fue testigo excepcional de la metamorfosis de San Martín. Con gran lucidez, la homenajeada se mostró conmovida por el reconocimiento de los suyos. "Estoy muy agradecida a los vecinos, muy muy agradecida", confesó.

Su relato fue un viaje nostálgico a las romerías de antaño, aquellas que congregaban a multitudes llegadas desde Avilés con sus meriendas a cuestas. Fernández recordó con viveza los tiempos en que las fiestas se desplegaban en el prao tras la iglesia, una época en la que el paisaje se transformaba "con quince bares con toldos improvisados" y la música de la banda de música acompañaba las procesiones. Para ella, la parroquia no es un simple lugar, sino que "es un tesoro" y "el eje de mi vida".

Esa devoción la llevó en su juventud a implicarse activamente en los festejos y en el día a día de la parroquia cuando aún no existía una asociación vecinal organizada. Con orgullo, evocó cómo se coordinaban para traer al coro de Lastres y cómo plantaban una carpa detrás de la iglesia "para invitar a un refrigerio" a todos los que salían de misa, sembrando la semilla de la comunidad actual. En ese sentido, Laura González, presidenta de la asociación vecinal, destacó que, pese a sus 91 años "sigue siendo una vecina reivindicativa", un espíritu que también atesora pasión por el dibujo y la escritura: "Lo hago siempre que puedo".

Al mirar hacia el futuro y pensar en cómo le gustaría que fuesen los próximos 91 años en su pueblo, Fernández lo tuvo muy claro: "Quiero que se mantenga la esencia de las fiestas, que se siga celebrando como hasta hoy y que conserve su unidad".

El recuerdo imborrable de Alberto Gutiérrez

Sin moverse de la carpa, la emoción festiva tornó en respeto y nostalgia cuando el pueblo se unió para recordar a otra figura clave de San Martín: Alberto Gutiérrez, un vecino muy querido en la parroquia y que falleció el pasado mes de abril a los 70 años. La presidenta de la asociación vecinal hizo entrega de una placa de recuerdo a Nerea Herrera, nieta del fallecido, en reconocimiento a su "excelente trabajo" y su "entrega incondicional": "Alberto asumía por sí solo el esfuerzo de tres personas", confesó González.

"No lo echamos solo de menos por lo que trabajaba, lo echamos de menos por la buenísima persona que era", subrayó González, que puso a Gutiérrez como ejemplo del espíritu colaborativo de San Martín, algo que se evidenció en el hecho de que gracias a los vecinos, la parroquia logró batir récords en la recogida de ayudas este año para la asociación de vecinos.

Un fin de fiesta solidario y multitudinario

La jornada de clausura de las fiestas de Coto Carcedo arrancó con el tradicional reparto del bollo a los socios y una animada sesión vermú amenizada por la actuación de Jorge Rouget, el preludio perfecto para el plato fuerte del día: una gran arrozada de hermandad. En esta ocasión, los vecinos demostraron su lado más solidario en torno a una gran paella de la que se vendieron 210 raciones a diez euros cada una. Gracias a esta gran respuesta, la organización logró recaudar cerca de 1000 euros que se destinaron a la Asociación de Paliativos Pediátricos de Asturias.

La tarde continuó con la tercera edición de la globatada infantil en la cancha polideportiva, donde los más pequeños disfrutaron un día más de actividades pensadas exclusivamente para su diversión. Tras la posterior entrega de premios del torneo de fútbol, la música de la orquesta Pasito Show se encargó de hacer bailar a los asistentes en la romería final, cerrando los festejos con el estallido de color de los fuegos artificiales que despidieron las celebraciones hasta el próximo año.

San Juan de Nieva despide sus fiestas entre música y espuma

Las fiestas de San Juan de Nieva se despidieron por todo lo alto tras una jornada intensa que comenzó con una misa y la posterior procesión por las calles interiores del poblado. Pese a que finalmente no se pudo animar la previa de la comida de hermandad con la música de la charanga –"lo que tiene el directo, no todo sale bien", comentó Juan Requena, presidente de la asociación vecinal–, los residentes y allegados disfrutaron del banquete conjunto previo a la romería de la tarde protagonizada por el grupo "Sin Pausa", que hizo bailar a una concurrida asistencia.

Los más pequeños también tuvieron su gran protagonismo con una fiesta infantil que mantuvo los hinchables llenos durante horas y los refrescantes viajes por la rampa acuática. El broche de oro a las celebraciones lo puso un multitudinario y vistoso baño de espuma de colores, que llenó el espacio de diversión en el último día de festejos.

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