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Salinas, imán veraniego: el Longboard Festival se despide triunfando más allá de las olas

Teleobjetivos en la barandilla, siestas en las zonas verdes y conciertos hasta la madrugada marcaron el ritmo de uno de los grandes eventos estivales de Castrillón

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Salinas

El sol y las olas terminaron por cumplir su promesa en Salinas. El Longboard Festival echó el cierre este domingo en un paseo marítimo abarrotado donde no quedaban apenas espacios libres. Teleobjetivos buscando la mejor maniobra en el mar, toallas desplegadas en la arena y siestas improvisadas en las zonas verdes compusieron la estampa final de un evento que despidió sus campeonatos continental y nacional, finalizados con uno de los surfistas vencedores saliendo a hombros de la playa.

El salitre de las tablas se entremezcló con el aroma a comida de calle —hamburguesas, pizzas, helados y empanadillas— además del ir y venir de clientes del mercadillo de artesanía, sudaderas, café de especialidad e incluso comida marina para mascotas.

En las casetas, la sensación sobre las ventas fue algo más discreta que en otras ediciones. "Ha estado animado, sobre todo el sábado, pero hubo menos gente", comentaba Bibiana Amieva, de Vicky And Chic. Una impresión compartida por Yolanda Basante, de Noval Reeves: "Todo el mundo me ha dicho que siempre ha habido más gente, pero la que quiere comprar entra, pregunta y compra", explicaba tras superar un miércoles de viento que levantó puestos.ç

Gastronomía

Donde no hubo tregua fue en la gastronomía, y es que el hambre no perdona en unos días en los que "no se para". "Estuvimos trabajando a destajo, casi sin parar la noche del viernes y la mañana del sábado", aseguraba Javier Ledesma tras despachar más de 270 empanadillas en un solo día en el que está siendo su sexto festival: "El Longboard está al nivel de otros grandes eventos".

El ambiente se extendió mucho más allá de la competición. Miguel Iglesias, llegado desde Mieres, destacaba que el tiempo ha terminado acompañando: "Hubo mucho viento los primeros días, pero el domingo ha sido muy bueno", comentó satisfecho tras disfrutar de unos conciertos "muy buenos y animados hasta las tantas".

El Longboard es un imán que funciona cada verano incluso para quienes no pisan las olas, como la familia Mathy, afincada en Oviedo, que no se pierde una edición a la que están conectados por su pasión por los "skates" de "tabla larga": "Da igual que no se practique surf, apetece pasarse por aquí".

Con el sol cayendo sobre el Cantábrico, las últimas ventas apurándose en los puestos y el público despidiendo entre aplausos a los campeones que salían del agua, Salinas bajó el telón de una edición que volvió a convertir su playa en una fiesta de sal, música y rodaje al aire libre.

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