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Cartas perdidas, retrasos de varias semanas y vecinos hastiados: la zona rural de Castrillón denuncia un "colapso" estival de Correos

Un residente de La Xirán denuncia el extravío de decenas de notificaciones en viviendas ajenas, la falta de preparación de los suplentes para ubicar las casas y esperas de casi un mes para recibir facturas y envíos prioritarios

Los sindicatos denuncian un tijeretazo del 60 por ciento en la contratación estival, una medida que, señalan, afecta especialmente a zonas rurales como Santiago del Monte

Un buzón de Correos en Santiago de Monte.

Un buzón de Correos en Santiago de Monte. / Christian García

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Santiago del Monte

El verano ha vuelto a dejar a oscuras el correo en el núcleo rural de La Xirán, en Castrillón, donde la falta de personal en el reparto postal mantiene a residentes como José Ángel Muñiz al borde de la desesperación. A la falta crónica de efectivos de refuerzo para cubrir las vacaciones se suma el desorientado trabajo de los sustitutos que, como es normal, desconocen las localidades. El resultado, denuncian los parroquianos, es un colapso diario que se traduce "en semanas de retraso en la entrega de la correspondencia y en un goteo constante de cartas traspapeladas que terminan por error en buzones ajenos". Desde la Asociación de Vecinos de Santiago del Monte señalan que son varios de los residentes que padecen esta situación.

Muñiz, jubilado y residente en La Xirán, acudió desesperado a la propia oficina de Correos para retirar en mano lo que el servicio público no le hace llegar a su casa. "Llevo tres semanas esperando cartas y esta semana he tenido que bajar a buscarlas para recoger de golpe un montón que estaban allí amontonadas", denuncia con impotencia el castrillonense, que asegura que recibe "entre 20 y 30" misivas mensuales, entre los que se encuentran facturas, recibos y compras.

Los vecinos afirman que este problema no es nuevo, pero que se agrava cada año. "No hay ninguna empresa en el mundo en la que la persona que entra a suplir un reparto habitual no se quede un par de días con el titular para conocer la zona. Aquí vienen sin saber a dónde van y la correspondencia acaba en casa de cualquier vecino", lamenta Muñiz. El verano pasado, sin ir más lejos, un amigo que reside en un chalet de su misma carretera tuvo que llamarle tras recibir por error una veintena de als cartas de Muñiz en su propio buzón.

Las demoras golpean con especial dureza a la población de más edad de los núcleos rurales, que carece de medios para desplazarse y de alternativa digital. "En la propia oficina vi a gente esperando casi tres cuartos de hora mientras llamaba una señora mayor desde Pillarno que no podía bajar a por sus cartas porque no tenía coche y dependía totalmente del cartero", relata este vecino para ejemplificar el alcance del trastorno.

A la parálisis en el reparto se le suma un muro burocrático que, en palabras del castrillonense, roza el absurdo. Cuando Muñiz intentó elevar sus protestas a la Dirección Regional tras tres semanas de silencio, se encontró con la impotencia del propio personal local: al pedirle a la empleada de la oficina que le transfiriese la llamada con algún responsable superior, esta le reconoció que ni siquiera tenía la posibilidad técnica de marcar ese número desde su puesto. "¿Dónde presento la queja?", se pregunta con amargura. Consultada sobre esta situación, la dirección de Correos sostiene que el servicio funciona "con total normalidad" en la zona y atribuye cualquier fallo a "incidencias totalmente puntuales" derivadas de la adaptación del personal de refuerzo que cubre las vacaciones de los titulares.

Recortes de plantilla y "mala gestión", las críticas sindicales

Desde el ámbito sindical confirman que el colapso vivido en Castrillón no es un caso aislado, pero sí uno de los puntos más castigados por la crisis estructural que atraviesa la empresa pública. Representantes de Comisiones Obreras (CC OO) en Asturias denuncian una política drástica de no contratación que está amortizando las plazas por jubilación y recortando hasta un 60% el personal eventual de refuerzo. Un tijeretazo que golpea con especial crueldad a parroquias como Santiago del Monte o Pillarno y a las viviendas diseminadas en el monte, donde el reparto ha pasado de tres o cuatro días a realizarse solo cada dos semanas.

El sindicato califica este verano como "el peor en la historia reciente" del servicio en el municipio y apunta directamente a una "pésima gestión" en la distribución de las cargas de trabajo. Según critican desde CC OO, los 14 millones de euros de superávit anunciados recientemente por la dirección estatal que encabeza Pedro Saura no responden a un aumento de la eficiencia, sino a un "recorte salvaje" de los recursos humanos a costa de ahogar la atención en el entorno rural.

Esta asfixia de personal —que en Castrillón castiga tanto al reparto a domicilio como al servicio de atención al cliente en la oficina local, alertan— coincide con un cambio de modelo en el mercado postal, marcado por la caída de la carta tradicional y la competencia de la paquetería privada. Ante este escenario, la representación de los trabajadores exige diversificar las funciones del cartero rural encomendándole nuevos servicios de proximidad para blindar el empleo público y evitar que el abandono del correo siga aislando a los pueblos del concejo.

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