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Una vida ligada al mus: la historia de Rafael Luna, el portero de Salinas con un palmarés de órdago

“La clave, además de tener una pizca de suerte, es echarle muchas horas”, explica el castrillonense, que cuenta con 15 campeonatos en su palmarés

Rafael Luna, junto a su último trofeo en su portería de Salinas.

Rafael Luna, junto a su último trofeo en su portería de Salinas. / Miki López / LNE

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N. Menéndez

“En Asturias hay grandes jugadores de mus, pero ninguno puede presumir de tener quince grandes campeonatos ganados”, señala Rafael Luna. Portero de finca en Salinas, su verdadera vocación está junto a un tapete, los amarracos y una baraja. El castrillonense es uno de los nombres más laureados del mus asturiano, una condición que le viene avalada por una extensa trayectoria que le ha llevado a triunfar con sus órdagos hasta más allá del Negrón. Recientemente se acaba de proclamar por tercera vez campeón de Asturias, junto a su compañero Miguel Ablanedo. “La clave, además de tener una pizca de suerte, es echarle muchas horas”, asegura.

Su pasión por el mus empezó hace casi cincuenta años, cuando Luna tenía 17. “Lo primero a lo que jugué era al subastado, era a lo que se jugaba en los bares de la zona. Un día llegó un señor mayor y nos empezó a hablar del mus. El juego nos enganchó”, explica el castrillonense, que pronto se apuntó a los campeonatos que se disputaban por la comarca. “El primero al que fui, en Santa María del Mar, quedé segundo. Los entendidos ya comentaban que teníamos potencial”, asegura.

Rafael Luna, una vida ligada al mus

Durante su trayectoria en los tapetes, Luna ha tenido diferentes compañeros, pero tiene claro quién ha sido su mejor pareja. “Mi mujer jugó conmigo durante 25 años. Le enseñé a jugar, porque yo echaba muchas horas, y lo mejor era que viniese conmigo. Hicimos un gran dúo”, confiesa el castrillonense, que destaca que, además de pasar mucho tiempo jugando, una de las claves para triunfar en el mus está en la cabeza. “Es un juego que exige mucha concentración. Si no tienes buena mente, da igual las horas que le eches”, subraya.

Durante los cerca de cincuenta años que ha pasado jugando al mus, el castrillonense ha ido a jugar a diferentes puntos de España, como el País Vasco o Galicia, y llegó a cosechar una victoria en uno de los torneos más prestigiosos del mundillo, el que se celebra en el Casino de Madrid. Ahora lamenta que cada vez se esté perdiendo más la afición por este juego. “Los musistas estamos muriendo”, comenta Luna, que dice que “este es un juego caro, entre los alojamientos y el tomar algo durante las horas de competición, sumado a que los premios cada vez son menores...”, dice sobre una serie de inconvenientes que a Luna no le achican: "Seguiré jugando hasta que me muera".

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