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Una procesión más corta de lo habitual para una iglesia llena en Santa María del Mar

La lluvia obligó a reducir el recorrido de la Virgen a las inmediaciones del templo, que reunió a numerosos vecinos y visitantes del camping durante la celebración del 15 de agosto

Un momento durante la procesión.

Un momento durante la procesión. / P. M.

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Santa María del Mar

La Virgen de Santa María del Mar no pudo recorrer este año el pueblo como manda la tradición, pero sí salió del templo para encontrarse con los fieles. El mal tiempo obligó a reducir la procesión del 15 de agosto a un pequeño paseo alrededor de la iglesia, poniendo el único pero a una celebración que volvió a congregar a numerosos asistentes. En el interior se mezclaron los vecinos de la localidad con los visitantes del camping, que se acercaron hasta el templo para participar en la misa. Los bancos se quedaron pequeños y el párroco, Agustín González, lo constató nada más comenzar: "El tiempo no acompaña, pero tenemos la iglesia llena".

Y llena estaba. Durante los aproximadamente 25 minutos que duró la ceremonia hubo quienes tuvieron que permanecer fuera del templo, siguiendo la misa gracias a los altavoces instalados en el exterior. Dentro, el olor a incienso fue impregnando la iglesia mientras avanzaba un oficio que también dejó espacio para la memoria. La parroquia tuvo un recuerdo especial para los fallecidos, en una mañana festiva en la que los ausentes estuvieron muy presentes entre familiares, amigos y vecinos reunidos en torno a una de las celebraciones más señaladas del verano.

Al terminar la misa llegó uno de los momentos más esperados, la salida de la Virgen de Santa María del Mar, acompañada por la música de un gaitero y una tamborilera. El sonido de la música tradicional recibió a la imagen a las puertas de la iglesia mientras los asistentes se agrupaban en el exterior. Pero el cielo seguía amenazando y aconsejaba no alejarse demasiado. La tradicional procesión quedó reducida a un breve recorrido alrededor del templo, suficiente para que la Virgen saliera a la calle y para mantener viva la costumbre pese a una jornada en la que la meteorología no dio demasiadas facilidades.

El recorrido se hizo finalmente sin alejarse de las inmediaciones de la iglesia, con los asistentes acompañando la imagen durante unos minutos antes de regresar al templo. La presencia de vecinos y visitantes se mantuvo hasta el final de la celebración, en una jornada marcada por el tiempo inestable y por la elevada afluencia. La música del gaitero y la tamborilera volvió a acompañar los últimos compases de la salida, mientras la imagen era recogida de nuevo en el interior tras una procesión más breve de lo habitual.

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