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Asturiana de Zinc releva a sus mandos tras el ERE y prepara el nombramiento del nuevo director de fábrica

Los adjuntos las jefaturas amortizadas se hacen con la responsabilidad de los departamentos y la compañía escalona hasta enero la salida de los ejecutivos principales para facilitar el relevo

Instalaciones de Asturiana de Zinc

Instalaciones de Asturiana de Zinc / M.F.

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Saúl Fernández

Saúl Fernández

Avilés

Como consecuencia de la aprobación del expediente de regulación de empleo (ERE) de Asturiana de Zinc, se amortizarán, entre otros puestos, los de las jefaturas de los departamentos de Electrólisis, Fusión, Taller Mecánico y Obra Civil y Tostación. La dirección de la compañía, perteneciente al grupo Glencore, quiere cubrir las vacantes ascendiendo a quienes hasta ahora ejercían como adjuntos a finales de este año.

Esto mismo sucedió ayer: la coordinadora de Seguridad Medioambiental terminó este lunes su servicio en la empresa.

Los puestos de director de Operaciones Metalúrgicas —es decir, director de la planta— y de Recursos Humanos también quedaron amortizados en la negociación del último ERE. Sin embargo, su salida no será efectiva hasta el próximo 31 de enero. Es decir, los despidos recogidos en el expediente -pactados- se van a ejecutar de forma escalonada -los primeros se llevaron a cabo nada más aprobarse la regulación- con el fin de facilitar el aterrizaje de los nuevos responsables. Los trabajadores aguardan para pronto el nombre del próximo director de la fábrica de Asturiana de Zinc.

Este último ERE —el del personal fuera de convenio— lo firmaron el 21 de julio la empresa y los sindicatos SITAZ, USO y CSIF; CC OO, sin embargo, no lo suscribió. La compañía aseguró que necesitaba amortizar estos puestos por “causas organizativas” y presentó el expediente como una reestructuración de “alcance limitado”, centrada especialmente en puestos ajenos a producción y a la mano de obra directa. Inicialmente se habló de un máximo de 41 afectados; durante la negociación la cifra se redujo y finalmente 30 trabajadores se acogieron voluntariamente al despido colectivo.

La compañía justificó el ERE como una medida “para llevar a cabo una reestructuración de alcance limitado con objeto de minimizar su impacto en el empleo, y enfocada especialmente en áreas ajenas a producción o mano de obra directa”. La decisión se enmarca en la política general de Glencore, que pretende rejuvenecer las estructuras de sus plantas.

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