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Carreteras a oscuras y una cocina fantasma, las cuentas pendientes en Santa María del Mar: "Solo se acuerdan de los pueblos cada cuatro años"

La presidenta de la entidad vecinal, Yanira Villanueva, afronta su segundo mandato denunciando el abandono de los servicios básicos y la falta de respuesta del Consistorio ante la escasa iluminación en diferentes puntos de la parroquia y los "parches" en las calzadas.

Yanira Villanueva, presidenta de la asociación de vecinos de Santa María del Mar.

Yanira Villanueva, presidenta de la asociación de vecinos de Santa María del Mar. / Christian García

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Santa María del Mar

Yanira Villanueva afronta su segundo mandato al frente de la asociación de vecinos de Santa María del Mar con la misma energía de siempre, pero también con una lista de reclamaciones que no deja de crecer. Reelegida el pasado junio tras encabezar la única lista presentada —la cual registró a última hora, a las siete menos cinco, "pensando que podía haber otra alternativa"—, la portavoz encara esta etapa con la mirada puesta en dinamizar la vida social de la parroquia y, sobre todo, en reclamar al Ayuntamiento de Castrillón la atención que la zona rural lleva años aguardando.

La actividad del colectivo no se detiene. La entidad cuenta en la actualidad con unos 270 socios, una cifra en clara recuperación tras un periodo de bajas. Con la premisa de ofrecer un abanico de actividades para sus asociadas, la directiva mantiene en marcha talleres de pilates y de ganchillo, a los que se sumará de forma inminente una oferta de bailes de salón. El calendario festivo y cultural también aprieta: tras el "éxito total" de las recientes fiestas patronales —que contaron con concurso de disfraces infantil, una zona "chill out" completa y un puesto de "pulpeiro" donde se agotó el género—, la asociación ya ultima el XXI aniversario de sus encuentros mineros para octubre —con la vista puesta en la reapertura de la mina de Arnao— y un amagüesto en noviembre.

Sin embargo, el ambiente festivo choca frontalmente con la gestión del día a día. El estado de la red vial y la falta de desbroces encabezan la lista de quejas entre el vecindario. Salvo intervenciones puntuales previas a las fiestas patronales, la asociación pone el foco en la acumulación de deficiencias en las calzadas. El hartazgo crece por los parches aplicados en tramos como La Canterona o el depósito de agua de Arancés, donde el Consistorio empleó zahorra en lugar de acometer el asfaltado que la asociación vecinal recuerda que se comprometieron tiempo atrás. "Eso es como engañarnos. Si está aprobado, arréglalo en vez de parchear y gastar dinero dos veces", lamenta Villanueva.

La cocina de la sede de la asociación de vecinos de Santa María del Mar.

La cocina de la sede de la asociación de vecinos de Santa María del Mar. / Christian García

La desatención de los servicios básicos alcanza también a la iluminación nocturna y al propio mantenimiento del patrimonio local. Las deficiencias del alumbrado público generaron situaciones incómodas, como los casi dos meses que la carretera de Las Chabolas permaneció a oscuras, a lo que se suma la situación en El Puerto, donde la escasez de luz resulta abrumadora: "Pasar por allí de noche es como si fueras por el túnel del Negrón". A ello se añaden los desperfectos estructurales de las antiguas escuelas, actual sede de la asociación de vecinos, cuya reparación sigue pendiente. "La pintura se cae, da una imagen pésima y quien tiene que asumir la responsabilidad es el Ayuntamiento", denuncia la presidenta.

La gran espina clavada en la directiva es el proyecto paralizado de la cocina del local social. Prometida verbalmente por los responsables de obras para mediados de agosto, la instalación "ni está ni se la espera" a corto plazo, lo que obliga a los vecinos a operar en condiciones precarias. "Me aseguraron que la cocina estaría lista el 14 de agosto y que rectificase mis palabras. No lo hago: ni se puso en agosto ni va a estar lista en diciembre", enfatiza Villanueva.

Así, desde la asociación de vecinos lamentan que el canal de comunicación con el Consistorio parece "roto", atrapado en una burocracia que no ofrece respuestas claras ni a través de los registros oficiales ni de los avisos vecinales. "No se puede venir a los pueblos cada cuatro años. Un político tiene que caleyar y mirar las necesidades de los vecinos", protesta Villanueva, que insiste en que no dará un paso atrás: "Me presenté porque esto me gusta y creo que hay que seguir luchando por el sitio donde eres y donde vives".

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