02 de abril de 2008
02.04.2008
 

Veinticuatro horas con Kevin Spacey

Los asistentes al programa «24 hours» del Old Vic de Londres reclaman una iniciativa similar que potencie el teatro joven en Asturias

02.04.2008 | 02:00
Los integrantes del Grupo de Teatro Universitario, ayer, en el Palacio Valdés.

E. CAMPO


«Una oportunidad increíble». Ésa es la opinión de los asturianos que asistieron en calidad de espectadores de lujo al programa de jóvenes talentos «24 horas» del teatro Old Vic de Londres. La delegación asturiana, que acudió invitada por la Fundación del Centro Niemeyer, tuvo la oportunidad de ver la obra «Speed-the-plow», que protagonizan Kevin Spacey y Jeff Goldblum, y de conversar con ambos actores. Los seis representantes del Grupo de Teatro Universitario, que estuvieron en la capital británica junto a otros quince jóvenes durante el fin de semana, volvieron entusiasmados y consideran que una iniciativa similar al «24 hours» sería de gran interés para potenciar el teatro joven en Asturias.

Elisa Sanz, David Lopo, Coral Pérez, Andrés Rodríguez, Olaya Gutiérrez e Isabel Fernández repasaron ayer, en el teatro Palacio Valdés, los momentos más interesantes de su experiencia londinense. «Olaya agarró a Kevin Spacey y le dio dos besos», explicó entre risas Andrés Rodríguez, recordando el momento en el que el director artístico del Old Vic acudió a saludar a los asturianos. Los jóvenes valoraron muy especialmente la amabilidad con que los recibió, pero también el interés con que se involucró en el programa «24 hours» y la disponibilidad de saludar al público y firmar autógrafos. «Muchos actores deberían aprender», afirmó Coral Pérez.

El programa de jóvenes talentos en cuestión consistía en lo siguiente. Tras realizar ochocientos castings, un grupo de elegidos (treinta actores, siete directores, siete ayudantes de producción y siete productores), distribuidos en siete equipos, disponía de 24 horas (23 en realidad, por el cambio horario) para escribir, ensayar y poner en escena una obra. Los asturianos pudieron ver tanto los ensayos como la representación final. «Nos impactó la profesionalidad y el despliegue de medios», reconoció Isabel Fernández, resumiendo las palabras de todos.


A la pregunta de si ellos estarían dispuestos a hacer lo mismo, la respuesta fue unánime: «¡Ojalá!». David Lopo señaló que, además, este tipo de iniciativa sirve para fomentar el gusto por el teatro en la gente joven, después de ver la enorme cola que había para presenciar el espectáculo, nutrida en buena medida por amigos y compañeros de los participantes. «Significaría mucho para el teatro asturiano». Elisa Sanz también destacó que no se trataba de un concurso, por lo que los participantes podían disfrutar trabajando lo mejor posible. «Para todos era un premio estar allí», añadió Lupo. Y para los asturianos, un acicate para sus motivaciones teatrales.

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