13 de abril de 2008
13.04.2008

La ciencia, un juego de niños

Dos avilesinos impulsan desde La Curtidora Asturdiver, una sociedad que gestiona en Asturias actividades pedagógicas y lúdicas para jóvenes

13.04.2008 | 02:00
Los avilesinos Carlos Delgado y Julio Rodríguez de la Torre, en la oficina que ocupa Asturdiver en La Curtidora.

Amaya P. GIÓN


«Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí». Con este teorema de Confucio como bandera nació hace más de una década Ciencia Divertida, empresa líder en Europa en el ámbito experimental en el campo de la ciencia que hoy cuenta con presencia en Asturias gracias a dos avilesinos. Carlos Delgado y Julio Rodríguez de la Torre son los padres de Asturdiver, una sociedad que acaba de comenzar a gestionar desde La Curtidora actividades de carácter lúdico-formativo para niños y jóvenes de 4 a 16 años.


Si original e innovador es el método educativo que utiliza la franquicia Ciencia Divertida (con presencia en más de veinte países), singular ha sido el germen de su filial asturiana: Asturdiver.


«Todo surgió hace cinco meses, a raíz de la celebración de cumpleaños de mi hijo Guillermo, de 4 años. Busqué información en internet sobre animación infantil y me encontré con el link de Ciencia Divertida. Pensé: ¿por qué no impulsar en Asturias algo así?», explica Rodríguez de la Torre.


Ciencia Divertida enseña de forma lúdica los entresijos de la ciencia. Los programas se desarrollan como actividades extraescolares, semanas científicas o culturales, cursos formativos, jornadas temáticas, fiestas y otros eventos o celebraciones diseñados por psicólogos, pedagogos, científicos y comunicadores.


Así, aprender qué es un átomo, cómo se comporta la materia, cómo funcionan los sentidos y comprobar que las cosas mojadas son más fáciles de oler, o descubrir por qué vuelan los aviones, puede ser también divertido y, al mismo tiempo, motivo para una sugerente actividad empresarial. Julio Rodríguez no tardó en ponerse en contacto con la empresa y, junto con Carlos Delgado (amigo de la infancia), se puso manos a la obra para importar el método a Asturias. «Todo fue muy rápido. Nos reunimos con el responsable, Santiago Martín, en Madrid, conocimos de primera mano el producto y, tras realizar un curso en diciembre, obtuvimos los derechos de la organización aquí, en Asturias», añade Delgado.


El pasado enero crearon la sociedad Asturdiver Ciencia Divertida y ya han comenzado la selección de personal (animadores socioculturales, actores, psicólogos, pedagogos) y la búsqueda de posibles clientes desde una oficina del vivero de empresas avilesino, el corazón de esta firma en el Principado.


El abanico de clientes potenciales abarca desde colegios, centros comerciales, ayuntamientos, hospitales, restaurantes, parques de ocio y museos a organizaciones de mayores y fiestas en general para cualquier empresa y, también, para particulares. Asturdiver, añaden sus socios, se ha puesto ya en contacto con ayuntamientos (con vistas al próximo curso) y fundaciones, como la Príncipe de Asturias, Hidrocantábrico y Masaveu, entre otras.


Asturdiver tuvo su primer encuentro con sus verdaderos clientes, los niños, el pasado martes, en una gran actuación que reunió en el teatro Filarmónica ovetense a más de mil niños de Educación Primaria. «Hasta ahora, la recepción ha sido muy positiva. Ver a 1.100 niños disfrutando, pasándoselo de maravilla... es una satisfacción que no te la puede dar nada ningún trabajo», comparten los socios y amigos. Su intención supone organizar talleres propios en Asturias e, incluso, adaptarlos en un futuro a personas de edad avanzada.


Así, una organización de una fiesta de cumpleaños para el pequeño Guillermo Rodríguez se ha convertido, en cuestión de meses, en una filial asturiana de la firma líder en Europa en educación experimental. Rodríguez de la Torre y Delgado confían en que su experimento sea un éxito.

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