02 de mayo de 2008
02.05.2008
 

Cincuenta vueltas al pantano

Más de 15.000 personas acudieron a Trasona al reclamo de una fiesta que este año celebró el medio siglo de existencia

02.05.2008 | 02:00
Ambiente festivo en la jira del pantano, ayer.

Trasona,


Illán GARCÍA


Más de quince mil personas, según fuentes municipales, acudieron a la jira del pantano de Trasona, que ayer cumplió cincuenta años, para disfrutar de un día redondo: calorcito, ambiente festivo y sana confraternización. La primavera explotó en toda su plenitud en el embalse corverano y prueba de ello fueron los cientos de cajas de sidra consumidos para contrarrestar el calor. Desde las 11.00 de la mañana, se desarrollaron decenas de actividades en el área del pantano. Hubo para todos los gustos: rocódromo, «paintball», rutas a caballo y, lo más esperado, la vuelta de las piraguas.


Así lo expresó ayer el presidente del Club Náutico Ensidesa, Amado García: «Recuperamos las piraguas». Las pruebas deportivas en el pantano centraron la atención de cientos de curiosos que se agolparon en el puente. El alcalde, José Luis Vega, los concejales del equipo de gobierno más los regidores de la comarca y el de Saint-Nazaire, Joel Batteux, fueron los encargados de entregar los premios a los piragüistas. Mientras se llevaba a cabo la entrega de premios a los palistas, en el otro lado del pantano se abrían las tarteras y se cortaban las empanadas para pasar una tarde con el estómago lleno.


Pese a que esta fiesta lleva cincuenta años en el candelero de las romerías de la comarca, siempre hay alguien que se estrena, como Miguel Jesús González. Para este visitante de origen cubano y afincado en el barrio de El Quirinal, en Avilés, la fiesta es «perfecta» para pasarla con la familia. González destacó que la jira no sabe e edades. «Está muy bien esta fiesta. Hay mayores, hay niños, hay de todoÉ», dijo.


Los asistentes estaban encantados con el buen tiempo que hizo durante todo el día en el pantano. «Menos mal que no llovió», se oía comentar. Pero no todo eran felicitaciones. Siempre hay inconformismos. «Ésta es una buena fiesta, pero cuesta tanto trabajo aparcar el cocheÉ», se quejaba Jorge Cos, vecino de Avilés.


Patricia Alajes se sumó a la crítica. «Tenían que poner más baños. Los que hay no son suficientes para tantas personas», dijo la avilesina. Y es que cinco baños para 15.000 personas no daban abasto, de ahí las grandes colas que hubo ante ellos durante toda la tarde.


Las ganas de juerga y diversión eran manifiestas en cada rincón del pantano. Miles de jóvenes escanciaban botellas de sidra, grupos de niños jugaban al balón y otros optaban por tomar los primeros rayos de sol en la fiesta de «prau» que abre el calendario estival de la comarca. La programación no dejaba hueco al aburrimiento. Actos deportivos, lúdicos y musicales llenaron la edición número 50 de la jira al embalse de Trasona. La banda sonora de la jira corrió a cargo de la charanga «El Felechu», la banda de gaitas de Corvera, varios Dj y la orquesta «Nueva Banda», que cerró los actos.


La jira también acogió una muestra de fotografías antiguas del pantano, una feria de artesanía y «¡En la diana!», una actividad organizada para probar suerte con el arco y las flechas. Mientras tanto un «speaker» ambulante recogía las opiniones de los asistentes al pantano. Estas intervenciones se podían escuchar en las inmediaciones del pantano gracias al sistema de megafonía instalado para la ocasión.

Una de las fiestas más multitudinarias de la comarca, la que comenzó a organizar para solaz de sus trabajadores la extinta Ensidesa en 1958, goza de buena salud. «Esta fiesta mezcla la tradición de una fiesta con cincuenta años de historia a sus espaldas con la modernidad que ofrece la programación de actividades lúdicas contemporáneas», manifestó Alberto Tirador, presidente de la Mancomunidad Turística. En el «prau», mientras tanto, la sidra corría a raudales. La jornada lo merecía. Y es que cincuenta años no se cumplen todos los días.

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