23 de mayo de 2008
23.05.2008

Solistas con proyección de futuro

Cinco jóvenes intérpretes protagonizan el programa que presenta la Orquesta «Sabugo Filarmonía», esta tarde, en la Casa de Cultura

23.05.2008 | 02:00
En primer término, María Díaz-Caneja y Gabriel Ureña, detrás y por la izquierda, Santiago Novoa, Jesús Rodríguez y Jorge Montes de Fez.

Diana DÍAZ

La Orquesta «Sabugo Filarmonía» pone en marcha su objetivo de impulsar a la nueva generación de intérpretes. A las ocho y cuarto de la tarde, cinco jóvenes músicos asturianos actuarán en calidad de solistas con la formación que dirige Rubén Díez. El concierto se celebrará en la Casa de Cultura de Avilés, repitiéndose la experiencia en siete días, en la iglesia de Piedras Blancas. «Solos», ante el público, es como mejor se saborea cada compás, según los jóvenes intérpretes, que empiezan a lograr los primeros éxitos en el oficio musical. Tocarán obras de Mozart, Boccherini y Larsson.


«El poder interactuar con la orquesta, estando al frente, es lo más enriquecedor que le puede pasar al músico», aseguró Jesús Rodríguez. El viola ovetense, que está en la plantilla de la «Mahler Jugendorchester», alaba la calidad del proyecto que lidera Rubén Díez. «La disposición y ambiente de la "Sabugo Filarmonía" se traducen en los buenos conciertos que resultan», apuntó Rodríguez.


Otro ovetense, el trompa Jorge Montes, estudiará el año que viene en la Escuela Superior Reina Sofía de Madrid. «Es interesante descubrir las necesidades educativas musicales a través de la experiencia en distintos centros», señaló el músico, que se forma en el Musikene vasco. El benjamín del grupo, Santiago Novoa, inspira aire cuando piensa que, en unos meses, tendrá que presentarse a la prueba de acceso al Grado Superior en el centro de Oviedo. Durante cuatro años, Novoa -que recibe consejos de Daniel Perpiñán-, perfeccionará su técnica «a través de programas que, a diferencia de otros instrumentos, se centran en la música contemporánea, el lenguaje que hay para el trombón», lamenta el avilesino, ya que disfruta con el sonido clásico.


Por su parte, Gabriel Ureña, cuyas dotes musicales son conocidas ya en Avilés, cuenta cómo la música de la era clásica «necesita una interpretación cristalina especialmente difícil de lograr». Su compañera, María Díaz-Caneja, está a punto de terminar la carrera de Violín en Oviedo. La gijonesa está segura de que el músico se hace. «Y a eso dedicamos toda la vida, a aprender una profesión de la que se puede vivir, contra lo que creen algunos», defendió.

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