24 de mayo de 2008
24.05.2008

Gran éxito de la «Sabugo Filarmonía» con una nueva generación de solistas

Jóvenes músicos asturianos conquistaron al público ayer en la Casa de Cultura

24.05.2008 | 02:00
Un momento del concierto de ayer en la Casa de Cultura.

Diana DÍAZ

La Orquesta «Sabugo Filarmonía» volvió a llenar ayer la Casa de Cultura de Avilés para ofrecer al público una nueva iniciativa sinfónica. La formación, comandada por el joven director local Rubén Díez, se hizo con el público por medio de un programa en el que, además de los atriles de la formación -que suma medio año de vida-, cinco jóvenes solistas actuaron desde la fila cero de la orquesta.


Santiago Novoa, Gabriel Ureña, Jesús Rodríguez, Jorge Montes y María Díaz-Caneja repetirán su experiencia solística el día 30 de este mes, en la iglesia de Piedras Blancas. Entonces. volverá a sonar el último programa de la «Sabugo Filarmonía», en el que se despliegan las posibilidades interpretativas de diversos instrumentos de manos de un grupo de jóvenes intérpretes cuya proyección de futuro no es ya cuestionable, como demostraron ayer en la Casa de Cultura avilesina. Las nuevas generaciones musicales de Asturias pisan fuerte.


El trompa ovetense Jorge Montes abrió fuego con el famoso «Concierto n.º 4 para trompa y orquesta en mi bemol mayor, KV 495», de Mozart. Las frases equilibradas de la época clásica y las sonoridades cristalinas funcionaron también como cierre del concierto, a través de la «Sinfonía concertante para violín, viola y orquesta, en mi bemol mayor, KV 364», del compositor de Salzburgo, que, sobre el escenario, compartieron Jesús Rodríguez y María Díaz-Caneja, en los papeles protagonistas.


Dos páginas de escritura bien diferenciada ocuparon el centro del programa. Para redondear la primera parte, el violonchelista avilesino Gabriel Ureña interpretó el «Concierto para chelo y orquesta, en si bemol mayor, G 482», escrito por Boccherini, una página de ambiciosa técnica. Por su parte, el precoz trombonista local Santiago Novoa impactó a la platea, con la obra más actual, el «Concertino para trombón y orquesta, Op. 45 n.º 7», de Lars-Erik Larsson, que sonó al comienzo de la segunda parte de la velada. Así, «Sabugo filarmonía» llegaba a la «doble barra». Lo dicho, el que se lo haya perdido, podrá ver a la orquesta y los solistas en acción en Castrillón.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine