13 de julio de 2009
13.07.2009

Los Franciscanos, al descubierto

El desmontaje del viejo convento permitirá recuperar para la ciudad el ábside de la iglesia más antigua de Avilés

13.07.2009 | 02:00
Infografía de la iglesia de los Padres Franciscanos realizada por José Manuel González.

Elisa CAMPO

Fruto de numerosos añadidos y retoques, la iglesia de los Padres Franciscanos, antaño parroquia de San Nicolás de Bari, es un portal de la historia de Avilés. Histórica es su portada abocinada, con decoración geométrica en las arquivoltas y zoomórfica en los capiteles de las jambas, que está considerada como uno de los ejemplos arquitectónicos más antiguos de la villa. El interior es más moderno, y custodia, entre otros, el sepulcro del marino y conquistador avilesino Pedro Menéndez, que fundó la ciudad de San Agustín de La Florida. Esta iglesia paradigmática, crisol de la historia avilesina, está a punto de sufrir una nueva transformación, que la despojará de los últimos añadidos para recuperar el perímetro exterior embutido desde hace décadas en la residencia de los franciscanos.


Los andamios colocados el mes pasado en la zona de la cabecera permitirán desmontar una residencia monacal construida a partir del regreso de los frailes a la ciudad, en los albores del siglo XX, y ampliada a mediados del siglo pasado. Con su eliminación se recuperará una estampa perdida, la del ábside exento del templo enclavado en uno de los núcleos primigenios de la villa. El trabajo que José Manuel González, maestro industrial jubilado y experto del programa informático Sketch Up, realizó para LA NUEVA ESPAÑA es un adelanto de lo que significará esta intervención. Las obras de desmontaje y posterior rehabilitación del ábside corren a cargo de la empresa Proiecto, en virtud de un convenio urbanístico, y cuenta con la dirección de los arquitectos Cosme Cuenca y Jorge Hevia.


La presencia franciscana en Avilés viene ya de antiguo, y su llegada está fechada entre los años 1267 y 1274, una vez que se implantaron en Oviedo. Como Avilés era entonces una ciudad próspera, con creciente actividad económica, la orden decidió establecerse en ella, a extramuros, en un promontorio que se corresponde con la actual iglesia de San Nicolás de Bari. Allí permanecieron hasta 1836, en que se vieron obligados a abandonar sus propiedades y salir de Avilés por la desamortización de Mendizábal. Regresaron en 1919, y la diócesis les entregó entonces la iglesia que siguen cuidando, en La Ferrería.


Pero como no tenían dependencias necesarias para que la comunidad franciscana se instalase, se construyó un convento sobre la sacristía barroca, y a finales de los años cincuenta, los frailes realizaron una ampliación rodeando la cabecera de la iglesia que también significó la modificación del sistema de cubiertas y de iluminación del templo.


La retirada de los añadidos arquitectónicos es posible ahora una vez que los frailes mudaron su residencia a un nuevo edificio, situado en la misma Ferrería pero al otro lado de la calle, en un solar en el que también se levanta el futuro Museo de Avilés. La pequeña comunidad franciscana seguirá atendiendo desde ahí el culto en la iglesia, en la que arrancan cada año las procesiones de la Semana Santa avilesina.


La eliminación del viejo convento no será la única intervención en la iglesia. Así, el Principado tiene comprometida una partida presupuestaria para rehabilitar la aneja capilla de las Alas, ejemplo sobresaliente del paso del Románico al Gótico en la región. Se trata de un edificio funerario desconocido para los propios avilesinos, ya que habitualmente permanece cerrado a cal y canto.


Por último, el Ayuntamiento promueve también una labor de limpieza general de las fachadas, para que el conjunto religioso de la iglesia de los Padres Franciscanos brille con el lustre que la historia ya le ha dado.


Por otro lado, el obispo auxiliar de la diócesis de Oviedo, Raúl Berzosa, asistirá hoy a la una de la tarde a la inauguración del nuevo convento de los frailes Franciscanos. Con la ceremonia de bendición del edificio se hará oficial el cambio de domicilio de la comunidad franciscana en Avilés. El nuevo convento, situado frente a la iglesia, está dividido en tres pisos con las siguientes dependencias: siete dormitorios, un oratorio, una biblioteca, cocina y comedor, sala de espera, despacho y sala de reuniones. En el sótano hay almacenes, lavandería y la sala de calderas.

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