10 de octubre de 2009
10.10.2009
40 Años
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Mayores precavidos

El inspector Javier Lozano y el judoka Óscar Fernández explican a las personas de más edad cómo evitar ser robadas al salir del banco o al hacer la compra

10.10.2009 | 02:00
Óscar Fernández, en el centro, y Javier Lozano, de pie a la derecha, durante la charla en La Magdalena.

E. CAMPO

«La mejor defensa personal es la prevención». El inspector avilesino Javier Lozano y el judoka Oscar Fernández ofrecieron ayer consejos básicos para evitar a las personas mayores ser víctimas de robos, que frecuentemente se producen al salir del banco o al hacer la compra. Las cifras demuestran que Asturias es una comunidad segura, pese a que la percepción a pie de calle sea otra, indicó Lozano, que no obstante recomendó estar atentos a lo que ocurre alrededor para poder evitar situaciones de riesgo. ¿Cuál es el perfil de la víctima? Personas de avanzada edad con dificultad para desplazarse, y que suelen obedecer a hábitos muy peligrosos, como ir a cobrar puntualmente el primer día de mes, a la misma hora y a la misma sucursal bancaria, saliendo con el dinero en la mano.


Un móvil, unas llaves, un bolígrafo o un paraguas pueden ayudar, en caso de agresión, para conseguir unos segundos preciosos y alcanzar la calle o ayuda. Es lo que se conoce como «útiles de fortuna». Oscar Fernández realizó una demostración de cómo unas llaves de casa sirven para hacer un doloroso arañazo en la cara, algo para lo que también sirve un bolígrafo. Abrir un paraguas de golpe quita la visibilidad y también puede ser empleado como objeto contundente. De hecho Fernández destacó la importancia de llevar buenos paraguas, a poder ser de punta. Hasta un teléfono móvil puede ser utilizado, con maña, para sorprender al ladrón.


«También es importante que la gente esté tranquila, que tenga el valor de hacer frente si piensa que alguien le sigue: lo mejor es dar la vuelta y poder identificar lo que pasa», explicó Fernández. En el caso de que se compruebe que haya una persona en actitud amenazante, siempre pueden funcionar técnicas disuasorias, como preguntar a bocajarro la hora.


Las principales situaciones de riesgo, según explicó Lozano, son el momento de hacer la compra y el de ir al banco. Por eso es importante romper rutinas, llevar el dinero en un sitio seguro (un bolso con cierre, por ejemplo), e incluso jugar al despiste llevando en lugar visible un sobre con una pequeña cantidad de dinero. Otro consejo que se expuso ayer fue el de llevar preparado el dinero en la mano cuando se trata de pequeñas cantidades como para el autobús o la barra de pan, en lugar de abrir el bolso o cartera en la vía pública. Tampoco es aconsejable sacar todo el dinero del banco el mismo día: es mucho mejor ir tres o cuatro veces al mes, a distintas horas, y extraer pequeñas cantidades. Llevar bolsos cruzados no es buena estrategia, ya que en caso de robo por tirón la víctima corre el riesgo de sufrir daños físicos que se suman al propio hurto.


Al margen de los robos con fuerza, existen varias técnicas de hurto o sustracción al descuido. Javier Lozano apuntó que las tres que se practican con más asiduidad son el método de la siembra (tirar dinero por el suelo y aprovechar que un incauto se agacha para robarle), el de la mancha (causar una mancha en la chaqueta y, al ayudarle a limpiarla, aprovechar para desvalijarla), y el método del pariente lejano: abrazar a la víctima con efusividad y registrarla convenientemente. Conocer estas estrategias es básico para no caer en ellas.

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