03 de mayo de 2010
03.05.2010
Gozón

Avilés-Luanco, una trampa de asfalto

Las quejas vecinales por la peligrosidad de la carretera AS-238 siguen cayendo en saco roto diez años después

03.05.2010 | 02:00
El cambio de rasante a la altura de La Pradera, uno de los lugares más conflictivos de la AS-238.

Luanco,

Braulio FERNÁNDEZ

La AS-238, que une Luanco de Avilés a lo largo de 14 kilómetros de los cuales 12 forman parte del concejo de Gozón, lleva envuelta en la polémica desde hace al menos diez años, cuando comenzaron a producirse quejas vecinales por el mal estado del firme de la carretera. Muchos usuarios del vial señalan los baches como el principal de los problemas, aunque a día de hoy ya no es el único, de forma que este vial se ha convertido en un punto negro continuo.

A los numerosos baches hay que añadir otros problemas como la ausencia en buena parte del recorrido de cunetas, lo que acrecienta la peligrosidad, o la desaparición por desgaste o suciedad de la señalización horizontal. Además, la ausencia de iluminación en el trazado se ha convertido en otra de las principales reclamaciones. Si bien este problema ha sido atajado parcialmente, aunque no desde la dirección general de Carreteras del Principado de Asturias, propietario del vial, sino por parte del consistorio gozoniego, que destinó en 2009 188.000 euros de inversión estatal para ejecutar las obras de alumbrado público en el tramo de carretera correspondiente a la entrada de Luanco, desde La Pradera, a lo largo de un tramo de dos kilómetros de longitud.

Y es que también desde el Ayuntamiento exigen al Principado la puesta en marcha de medidas que reduzcan la peligrosidad de uno de los principales puntos negros de las carreteras de la comarca de Avilés. Las quejas de los vecinos y del gobierno local se centran en cuatro aspectos. En primer lugar se encuentra el problema de los baches, con al menos una quincena de grandes socavones en ambos sentidos de circulación. El intenso tráfico de camiones por el vial explica la existencia de estos agujeros en la carretera. La ausencia de cunetas es otro de los aspectos que preocupan a la vecindad. Hay márgenes muy escasos a los lados del vial, o éstos son inexistentes, lo que aumenta la peligrosidad e impide el tránsito de personas por la vía en las zonas rurales.

El deterioro de la señalización horizontal es otro de los asuntos pendientes. Estas líneas ya no son visibles, bien al estar borradas o por haber sido cubiertas por la suciedad desprendida por los camiones. Por último, el alumbrado se señala como una mejora que podría proporcionar más seguridad para el tráfico rodado y para los transeúntes, muy habituales en los núcleos rurales por los que pasa la AS-238. Salvo la iluminación correspondiente al tramo entre Luanco y La Pradera, de unos dos kilómetros de longitud, el resto está a oscuras.

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