13 de marzo de 2011
13.03.2011

La cascada de Friera

Un paseo de poco más de una hora desde La Callezuela, capital de Illas, permite descubrir un paraje muy hermoso y apenas conocido, que evoca sensaciones mágicas

13.03.2011 | 01:00

El camino a seguir parte de la plaza del pueblo, frente al ayuntamiento, donde tomamos el camino de Sollovio, que deja la iglesia parroquial a nuestra derecha y el Bar Restaurante La Tenada (templo gastronómico rural) a la izquierda y que en suave descenso nos acerca hasta el Área Recreativa de Sollovio, junto al río Faxeras, también conocido como de Las Traviesas. Cruzamos por puente el río y seguimos el ancho camino que en marcado ascenso se adentra en el monte. Un tramo inicial entre eucaliptos y alta vegetación, con firme de tierra y piedra, nos introduce en los montes y bosque de Estrada. El camino sube a través de un bonito tramo encajonado siempre entre arbolado. Pronto alcanzamos una bifurcación de caminos, donde, hemos de continuar subiendo por el camino de la izquierda que a través de unas marcadas revueltas nos acerca de nuevo a otra bifurcación. Aquí, hemos de seguir el camino de la derecha que ahora, en varios tramos se convierte en cómodo y enseguida alcanzamos el Cerrón, un cruce de caminos entre espeso arbolado, máxima altura del recorrido y buen lugar para el descanso. Hemos de descender por el de la izquierda entre arbolado, para, al poco, abrirse el bosque y dejarnos contemplar la ladera norte del Gorfolí, donde en un espectacular roquedo podremos contemplar una gran cueva conocida como La Cavernosa y que antiguamente era usada por los pastores y ganaderos de la zona para guardar el ganado que por allí pastaba en las camperas, hoy en día convertidas en matorral. Seguimos bajando por el ancho camino y pronto alcanzamos el Reguerin de Santos, que sale a la derecha del camino, formando en época invernal una pequeña y hermosa cascada en un bucólico lugar de muy fácil acceso. Cruza el camino y unos metros más abajo entrega aguas al arroyo de El Reguerón por su margen izquierda. El camino con mucha piedra pero fácil de andar, sigue en descenso para acercarnos al poco al Arroyo de El Reguerón. Es este el segundo reguero que encontramos en la bajada y nos servirá de referencia para la cascada, pues a partir de aquí, hemos de caminar por el ancho camino unos 350 metros en suave descenso hasta la zona de falso llano conocida como La Pinguera de Abajo, lugar de inicio del sendero hacia la cascada y que fácilmente identificaremos tomando como referencia un eucalipto de gran porte que fácilmente alcanza los 30 metros de altura y que nos quedará a unos diez metros a la izquierda del camino.


Hemos de entrar en el bosque de la izquierda por el que caminaremos bajando unos pocos metros hasta ver la cascada desde lo alto. Estamos en Los Cantarinos, bosque con importantes especies autóctonas entre las que abundan los robles, abedules y castaños, intercalados con algunos eucaliptos y rodeados de espesa vegetación. Por este bosque discurre El Reguerón, pequeño riachuelo que nace en la fuente de Los Forcones, en plena ladera norte de la sierra de Bufarán, a poco más de 500 metros de altitud y que después de un corto recorrido forma en este monte una espectacular cascada. Sigue su curso descendente y recibe aguas por la derecha del arroyo El Reguerín, para a su vez, y después de casi un kilómetro de recorrido, es él quien entrega aguas al río Faxeras o de Las Traviesas, del que es afluente por su margen derecha. En este último tramo, El Reguerón ya es conocido como río Valbona.


La cascada El Cayu la Guelta, también llamada Gualta que ya vemos abajo, en pleno arroyo de El Reguerón, es un idílico paraje en pleno monte Los Cantarinos, un frondoso bosque, donde las aguas del arroyo, en dos espectaculares saltos encajonados y salvando un desnivel aproximado de 10 metros forman la preciosa y llamativa cascada, con una poza intermedia y otra final de gran belleza donde remansa de nuevo el agua a 222 metros de altitud. El ruido del agua al precipitarse torrencialmente, lo cristalino de sus aguas y el entorno semi selvático que nos rodea, donde crece una tupida y exuberante vegetación y arbolado, así como la humedad ambiental, nos harán sentirnos sin duda en un impresionante y mágico lugar. Para bajar a la base de la cascada y poder contemplar el magnífico espectáculo de la caída de sus aguas, hay que salvar un pronunciado desnivel, es difícil y requiere práctica, por lo que no es recomendable para las personas no avezadas o que no tengan cierta experiencia montañera. Para evitar riesgos, es recomendable contemplarla sin bajar a la poza. Es igualmente bella y vistosa desde Los Cantarinos, donde el ruido que hace el agua en su caída al chocar contra las rocas, nos hará sentirnos como en un paraíso.


Subimos de nuevo al ancho camino de El Reguerón, por el que en un corto tramo de fácil andar nos acercaremos al arroyo de El Reguerín, pequeño riachuelo que nace en la fuente de La Braña y que entrega sus aguas al Reguerón por su margen derecha. Una corta subida entre arbolado nos acerca hasta la fuente de La Fuentina, que nos quedará a la derecha del camino, justo donde finaliza el monte y comienzan las praderías. A partir de aquí, gozando de impresionantes panorámicas sobre el concejo, llegamos al pueblo de Friera, al que bien merece la pena visitar y disfrutar de su caserío, sus hórreos y sus vistas. Volvemos al Piñeu de Valbona, lugar de entrada al pueblo y ahora, por estrecha carretera continuaremos bajando hasta el cruce de El Xusto, en la carretera AS-321, por la que seguiremos bajando a la izquierda. Al poco, llegamos al singular pueblo de La Barrera, que tiene más hórreos que casas y habitantes, al que accederemos por pista para atravesarlo y salir de nuevo a la carretera. En una cerrada curva, a la izquierda, sale el arroyo del Reguerón que ahora se llama río Valbona y que unos metros más abajo entrega sus aguas al río Faxeras, del que es afluente por su margen derecha. Cruzamos por puente el río. Una corta subida nos acerca hasta el cruce de El Bruzal, en la misma entrada de La Callezuela y donde, a la derecha nos quedará el palacio. Una fácil y placentera subida entre el caserío, nos acerca de nuevo a La Callezuela.

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