28 de mayo de 2011
28.05.2011
Illas

«No hay conciencia de que los pobres son la inmensa mayoría»

«Espero que estos jóvenes que ahora se manifiestan nos ayuden a todos»

28.05.2011 | 02:00
Ceferino Fernández, ayer, en La Callezuela.

Párroco de Illas, «Asturiano predilecto» desde hoy

La Callezuela, I. PULIDO


Ceferino Fernández nació «accidentalmente» en Grado hace 70 años. No obstante, el barrio ovetense Guillén Lafuerza ha sido desde su infancia su hogar espiritual. Tras un largo periodo en Madrid, recaló en Illas, donde ejerce como párroco. Hoy, el Centro Asturiano de Madrid le nombra «Asturiano predilecto».


-¿Qué significa para usted ser asturiano?


-Lo significa todo. Tengo mis raíces aquí, toda mi familia, amigos y tenía a todos mis seres queridos.


-¿Qué supone este galardón?


-Un deber para con el centro asturiano y su presidente. Me cuestan mucho estas cosas, sobre todo escuchar cuando hablan de mi. Lo voy a pasar muy mal.


-Primero párroco en la urbe, ahora en el pueblo ¿Con cúal se queda?


-En las dos sitios he aprendido mucho. En los barrios de Madrid, como Arroyo o El Cerro, viví experiencias únicas. Allí descubrí que hay muchos purgatorios y algún que otro infierno, con aquella gente que vivía en la marginación, la pobreza y el desamor.


-¿Entraña muchas difilcultades ser párroco rural hoy en día?


-Creo que no. Tuve la suerte de vivir esas experiencias previas con la gente en la marginación y después, a partir de 1982, con cuatro chicos que acogí y adopté: Pablo, Carlos, Raúl y Loli. Ellos me cambiaron la vida. Es la experiencia que más me enriqueció. Transformaron mi vida. Hasta mi manera de decir la misa y de hablar cambiaron. Incluso, también como profesor


-¿En qué cambió su manera de dar misa?


-A la misa llevaba todos los problemas que tenía a diario y todos mis seres queridos. Comparado con eso, estar en el pueblo son unas vacaciones, me estoy aburguesando. Aunque a veces tengo ciertas preocupaciones. No por la gente, que no plantea problemas. Después de las elecciones no sé si la sociedad asturiana se rejuveneció.Yo soy el que envejezco. No entiendo como ahora se aplaude al político y no al programa.


-¿Cómo descubrió el Centro Asturiano?


-Fue en 1985. Allí vi que era el lugar adecuado para el diálogo con toda la gente. En la Quinta Asturias, los domingos teníamos una pequeña comunidad en la que pudimos vivir una experiencia y un camino de humanidad cristiano. El Centro Asturiano me animó y me alentó a la hora de poder afrontrar los graves problemas económicos que tenía. La sabiduría es un don de los pobres. Hubo dos personas que me impresionaron: don Sabino Fernández Campo y Severo Ochoa. Eran todo sabiduría, sencillez y humanidad. Creo que esos eran verdaderos santos, y no Gustavo Bueno.


-¿Han mejorado las cosas?


-Tendrán que ir a mejor. Me temo que esta crisis se alargará. Me preocupan mucho los jóvenes. A ver si los que se manifiestan estos días nos ayudan un poco a todos en el futuro.


-Por un lado la crisis económica y por otro la de los valores... Vaya panorama.


-Hay una crisis tremenda. No tenemos conciencia de que los pobres son la inmensa mayoría. Son muy pocos los que admiran el esplendor de lo sencillo.


-¿Qué papel debe desempeñar la Iglesia?


-Debe fomentar las comunidades ejemplares que den testimonio de las bienaventuranzas y del diálogo que nace de la experiencia.


-¿Tiene algo pendiente?


-Rezar mejor. Dedicar una hora diaria a leer el Evangelio y a conocer más al Señor. Es una mina.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook