18 de julio de 2011
18.07.2011
El Fumarel
Fran Baena. Colectivo Ecologista de Avilés 

La atalaya de Pulide

Sólo el 3% del bosque es autóctono

18.07.2011 | 02:00
La atalaya de Pulide

La ierra de Pulide está a caballo entre los concejos de Castrillón, Illas, Sotu'l Barcu y Candamu. Es una cordal litoral de pequeña altitud, con 433 metros en el Prau'l Marques (la mayor cota del concejo de Castrillón). Geológicamente es hermana de las sierras que la limitan -Degollada, La Matiella y L'Argañosa-, un plegamiento herciniano con afloramientos de cuarcitas ordovícicas y areniscas del devónico superior.

Varios arroyos nacen en su territorio, destacando al norte el río Raíces, que es la unión de varios arroyos. Éste es uno de los ríos más largos de la comarca avilesina, y conserva una de las mayores alisedas de Asturies. La vegetación predominante en Pulide es el eucaliptal, seguido del pinar, y sólo apenas un 3 por ciento se corresponde a mancha forestal autóctona, de la cual la más importante es el castaño. En cuanto a la fauna encontramos corzos, jabalí, raposos, abundantes rapaces, y en los cauces de los arroyos que nacen en la sierra, la nutria. Además, hay varias observaciones sin confirmar de oso.

En 1995 se abrió al público el área recreativa y desde entonces ha pasado por varias etapas, todas ellas con un final único: el abandono real de la misma. Se desarrollaron sendas, la creación de bosque autóctono, pero cayeron en el olvido, pues el mantenimiento y cuidado lo realizaron los vecinos de Pulide por medio de un trabajo comunal tradicional, la sextaferia, sin apoyo suficiente del Ayuntamiento en estos años; sólo cuando se realiza la Jira de Pulide, se hace una labor de limpieza, que luego cae en el sueño de los justos.

Hace seis años se intentó abrir una cantera, con las consecuencia ambientales tan problemáticas para el entorno, pero la fuerte y decidida oposición vecinal (3000 firmas se recogieron) pudo pararlo y que sirviera para que el Ayuntamiento de Castrillón empezara a tomarse en serio su protección. Sin embargo el potencial educativo y divulgador que tiene la sierra es evidente y está sin desarrollar, no sólo por su alto valor paisajístico sino como aula natural donde desarrollar proyectos de divulgación del medio natural. Además, con una planificación respetuosa, se pueden desarrollar prácticas deportivas como ciclismo, en sus variedades de montaña y carretera, carreras de orientación, campo a través, etc., que le darían un valor mayor para el disfrute de la misma por los vecinos.

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