14 de marzo de 2012
14.03.2012

Niemeyer, las cuentas del Gran Capitán

Las irregularidades en las facturas de la Fundación del centro cultural de la ría

14.03.2012 | 01:00
Niemeyer, las cuentas del Gran Capitán

Con el centro cultural avilesino, con la gestión de la Fundación Niemeyer, se está escribiendo una de las páginas más negras, con más borrones de vergüenza, en la historia reciente asturiana. Y es incomprensible que este flagrante caso de irresponsabilidad -podría denominarse con más precisión, pero todo es presunto hasta que la justicia dictamine- no haya llegado a calar en la sociedad como han hecho otros grandes escándalos que se han producido lejos de esta tierra: los ERE de Andalucía, los «Gürtel» ramificados, la «operación Malaya», Invercaria, los casos «Pretoria» y «Palacio de la Música» del oasis catalán, los «Palma Arena», incluido Urdangarín... También es cierto que los administradores, los gestores interesados y otros sectores políticos y sociales han sabido silenciar y, muchas veces, confundir la exigencia de control y supervisión económica por parte del nuevo Gobierno de Foro, revistiendo la intención como censura, ataque a la cultura, rechazo de la promoción artística y de la universalidad de su creador arquitecto.

El «caso Niemeyer», por otra parte, creo que sirve como exponente o ejemplo para explicar la situación que se ha producido con el citado Gobierno de Foro Asturias y la asfixia a la que los «irreconciliables enemigos» (PSOE y PP) han sometido al Ejecutivo de Cascos, en lo que el pueblo ha bautizado como el «pacto del duernu». La pinza parlamentaria para encubrir las vergüenzas, las trampas y las mentiras del Niemeyer. Todo injustificado e injustificable.

Y sobre el centro cultural, para no andar con generalidades, daré algunos datos asombrosos por si todavía no son conocidos. Por ejemplo, la Fundación ha venido recibiendo millonarias subvenciones del Principado, prácticamente el cincuenta por ciento de su presupuesto desde el año 2007. Exactamente, 2.100.000 euros sobre el global de estos ejercicios: 4.285.000 euros que han completado otros patronos, a los que hay que añadir las últimas aportaciones de 2011: 404.000 euros para gastos de capital, más 1.150.000 euros para gastos corrientes. Sin acreditar su finalidad o su relación con los trabajos de la Fundación, constan cuantiosas sumas en desplazamientos y comidas. Viajes El Corte Inglés facturó al Niemeyer 105.603 euros en 2007, 363.576 euros en 2008 y 131.172 euros en 2009... Hay constancia de desplazamientos a Colombia, Japón, Hong Kong, Brasil, Dubai o Singapur y a ciudades como Londres, Nueva York, Washington, Lisboa, París, El Cairo, Sidney, Bangkok o Venecia -a muchas de las ciudades o países se repitieron los viajes- sin relación aparente ni justifican a la persona o personas que realizaron el gasto. No queda muy claro, por último, el alto consumo de bebidas alcohólicas, las facturas impagadas a restaurantes y otros proveedores a los que, en algún caso, han dejado al borde de la quiebra; ni tampoco existe asiento contable de fiestas y festejos que se celebraban, al parecer, como parte de la programación.

Pero estos viajes de Gulliver y las facturas del Gran Capitán -entre picos, palas y azadones, cien millones- pertenecen, según los responsables de la Fundación y siguiendo el argumentario de Fernández de Córdoba, a su ámbito de autonomía y no tienen por qué sufrir supervisiones, fiscalización de cuentas ni auditorías, a lo que se han negado poniendo pie en pared.

Los mismos dirigentes, a la vista del cariz electoral de las pasadas elecciones, cambiaron unilateralmente los estatutos, blindaron sus soldadas y redujeron la representación del principal patrono y sostenedor de la Fundación, el Gobierno regional, representante del dinero de todos los asturianos, hasta dejarlo en minoría. Y ahora, para más escarnio, el PP, que antes protestaba por la designación a dedo, protesta también por la adjudicación tras licitación pública de los servicios de cafetería y restauración, porque asegura que comprometen al futuro Gobierno que salga de las urnas.

En definitiva, esta lamentable actuación de los gestores de la Fundación Niemeyer, jaleada y justificada por el PSOE y el PP, no deja de ser un espejo del obstruccionismo parlamentario centrado en torpedear cualquier iniciativa -los Presupuestos regionales, por ejemplo- y esconder las vergüenzas acumuladas para que el reformismo de Foro no haya podido cuajar en beneficio de los asturianos.

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