15 de junio de 2012
15.06.2012
 

La Cámara salva el órdago de Zapatero

La principal organización empresarial avilesina consigue librar la caída de ingresos con una ratio de despidos menor que la media y responde al recorte con un refuerzo de su cartera de servicios

16.04.2012 | 02:00
Personal administrativo de la Cámara de Comercio de Avilés, en su sede de la plaza de Camposagrado.

Francisco L. JIMÉNEZ /

Amaya P. GIÓN

«No es descartable que otras cámaras de comercio españolas desaparezcan o tengan que fusionarse, pero en nuestro caso, y gracias a que llevamos muchos años haciendo bien los deberes, sólo puede hablarse de continuidad». Son palabras del presidente de la Cámara de Comercio de Avilés, Francisco Menéndez, pronunciadas a modo de análisis de cómo ha afectado a la organización empresarial avilesina la decisión que tomó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en diciembre de 2010 consistente en suprimir de forma progresiva la tasa que cobran las cámaras de comercio a las empresas de su área de influencia. Unas tasas de las que, en buena medida, se nutren las cámaras para sobrevivir.


Como las otras 77 entidades camerales de España, la de Avilés se vio obligada a prescindir de empleados y colaboradores y a apretarse el cinturón en materia de gasto. No obstante, el ajuste laboral -siguen en plantilla ocho de los once empleados que llegó a haber, el 73 por ciento- es menor que la media resultante del tijeretazo aplicado por el conjunto de cámaras españolas, cifrado en el despido del 55 por ciento de los empleados (1.800 trabajadores) que tenían las cámaras antes del órdago lanzado por Zapatero y que motivó en su momento la dimisión de Javier Gómez-Navarro como presidente del Consejo Superior de Cámaras.


«La austeridad que nos exige el Gobierno ya se venía aplicando en esta casa mucho antes de que el PSOE presentase su plan para las cámaras; en nuestro caso no hacía falta que viniera Zapatero a decirnos que teníamos que mirar por el dinero», explica Francisco Menéndez, a quien como al resto de presidentes camerales de España le hizo maldita gracia la decisión de privar a las cámaras de una de sus principales fuentes de ingresos.


Claro que incluso eso es relativo en el caso de la Cámara de Comercio de Avilés: «De las aproximadamente seis mil empresas censadas en la comarca de Avilés, el 59,8 por ciento no pagan cuota a la Cámara. Además, del presupuesto que manejó la Cámara avilesina durante los dos últimos años, sólo el 30 por ciento procedía de dichas cuotas», explica el presidente cameral haciendo ver que, a diferencia de otras instituciones similares -la Cámara de Madrid depende, por ejemplo, en un 60 por ciento de los ingresos por cuotas- la Cámara de Avilés se viene preocupando desde hace tiempo por diversificar sus fuentes de ingresos.


Para 2012, la previsión de los responsables de la Cámara de Avilés es que los ingresos por cuotas supongan el 15 por ciento de los ingresos, debiendo por tanto ser cubierto el 85 por ciento restante con ingresos de otro tipo. La creación de nuevas vías de ingresos es ahora mismo la obsesión de Manuel Teruel, que accedió a la presidencia del Consejo Superior de Cámaras en mayo de 2011 en sustitución de Javier Gómez-Navarro. También sigue siendo el objetivo número uno de la Cámara de Avilés: «Asumimos la voluntariedad del pago de la cuota y que, por tanto, ahora son los empresarios los que deciden si merece la pena pagarla o no. Ya que las cosas están así, vamos a tratar de darles motivos para lo primero», asegura Menéndez.


El presidente cameral avilesino se declara contrario a las subvenciones como herramienta financiera de las cámaras, pero a cambio plantea que lo que tiene que favorecer el Gobierno de turno es la existencia de áreas de trabajo donde las cámaras puedan ser útiles. Es decir, prestar servicios de utilidad contrastable y cobrar por ellos. «Cabe pensar en ventanillas únicas, formación, temas de exportación...», expone Menéndez. El secretario cameral, Carlos Rodríguez de la Torre, añade otro campo de trabajo al que aspiran las cámaras: la mediación mercantil, «una posibilidad que además permitiría descongestionar en parte la carga de trabajo que acumulan los juzgados de lo Mercantil».


El margen de las cámaras es cada vez más escaso para compensar la pérdida de los ingresos derivados del pago obligatorio de cuotas, cuya extinción total se producirá el año que viene. Como primera medida, a expensas de otras posibles soluciones que se decida a nivel nacional, la Cámara de Comercio avilesina ha puesto en marcha una campaña informativa bajo el lema «Cincuenta razones para ser miembro de la Cámara». Esta campaña expone las ventajas que entraña pertenecer a la entidad y el hecho de pagar cuotas voluntarias.


«A partir del año que viene sólo pagarán cuotas a la Cámara las empresas que facturen más de diez millones de euros al año y dentro de dos, sólo las que lo deseen», apunta el secretario de la Cámara de Comercio. En la entidad aseguran que «se han mejorado los servicios» que se venían ofreciendo y que las ventajas serán mayores para aquellas empresas que pertenezcan a la Cámara; es decir, aquellas que decidan abonar cuotas voluntarias. Por ejemplo, se ofrecerán descuentos en la tarifa oficial de la participación en ferias a las empresas adheridas, que también tendrán un servicio gratuito de asesoramiento en comercio exterior (tramitaciones, programas, ayudas, información, etcétera).


«Por el momento la respuesta está siendo muy positiva», asegura Carlos Rodríguez de la Torre. Tanto que ya son casi un millar las empresas que han comunicado a la Cámara su deseo de que cuente con ellas, en algunos casos incluso para abonar la cuota anual correspondiente. El lema de la campaña es de lo más elocuente: «Sólo faltas tú».

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