24 de diciembre de 2012
24.12.2012
40 Años
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Urbanismo a cuentagotas

La crisis económica frena la ejecución de la mayoría de los planes y convenios previstos en Avilés y en el último año apenas se han dado pequeños pasos

24.12.2012 | 01:00

T. CEMBRANOS / E. CAMPO

La crisis económica ha chocado de lleno contra los intereses urbanísticos en la ciudad y en los últimos dos años apenas se han dado pequeños pasos en el desarrollo de los convenios y los planes plasmados en el plan urbano de Avilés, aprobado en 2006. Entonces, sus impulsores lo calificaron de un proyecto «trascendente» para la villa y aseguraron que lograría garantizar el empleo y abaratar el precio de la vivienda. Nada más lejos de la realidad. En algunos casos, los promotores están dejando pasar los meses a la espera de tiempos mejores, que se prevén lejanos, como en el solar de la antigua residencia de Ingenieros; en otros, ya avisan de que proyectos como el de Gaxín, una de las mayores bolsas de suelo de la ciudad que incluye la construcción de más de 3.000 viviendas, son inviables.

El documento urbanístico no solo se centraba en el capítulo inmobiliario. En sus previsiones también estaba el suelo industrial de zonas como la de Retumés, donde no se han cumplido las previsiones. Así, el gobierno local confiaba en que en 2011 ya se estuvieran vendiendo parcelas, en cambio aún no hay ni siquiera proyecto definitivo; el plan está encallado por dificultades técnicas y económicas. En lo que se refiere al parque inmobiliario, el plan urbano preveía 17.680 viviendas: 9.000 de ellas en nuevo suelo urbanizable, el resto, el suelo ya calificado anteriormente.

Además, hay sobre la mesa catorce convenios, aunque apenas han progresado en los últimos años. Por el momento, sólo dos están finalizados: el de García Fernández (con la construcción de las viviendas y el parque de Luz Rodríguez Casanova) y el de la manzana de los Álvarez. Sin embargo, éste último está siendo víctima de la recesión económica y sus promotores se están viendo obligados a ofertar los pisos de lujo a precios de ganga.

Respecto a los Chaplin, uno de los dos promotores implicados, Construcciones Cigoña, ya comenzó a edificar uno de los bloques tras años de retrasos administrativos; el otro, ha solicitado una nueva prórroga de un año en su licencia de construcción. La previsión es que la próxima primavera comiencen las obras de la nueva calle Esther Carreño, que unirá Francisco Orejas Sierra con Juan Ochoa.

La empresa Dursa, por su parte, ya concluyó el primer edificio de su promoción en la confluencia de la calle Pruneda y el barrio del Nodo. La promotora está terminando de urbanizar uno de los tramos de la avenida de Alemania, uno de los requisito necesarios que le impuso el Ayuntamiento de Avilés para obtener la licencia de primera ocupación.

Uno de los convenios que ha cambiado de manos ha sido el de Cristalería. Costa Norte ha subrogado los derechos del proyecto a Novacaixagalicia. En el nuevo acuerdo, se modifican los plazos de ejecución previstos inicialmente a cambio de ceder ya una parcela al Ayuntamiento de Avilés para construir el centro social de Jardín de Cantos antes de culminar con todos los plazos urbanísticos. Así, el grupo inmobiliario tendrá un periodo de doce meses para presentar un proyecto de ejecución y, a continuación, otros dos meses para constituir la junta de compensación. Luego se abrirá otro plazo de seis meses para que presente el proyecto de compensación y urbanización. Una vez que el Ayuntamiento lo apruebe definitivamente, contará con un periodo de un año para iniciar las obras.

La Alcaldía aprueba el plan de actuación de Gaxín, inviable para sus dueños

Los retrasos es la tónica dominante de la mayoría de convenios urbanísticos. Ahí está el de La Lleda, que incluye 642 viviendas y que aún fue aprobado definitivamente el pasado viernes. Sin desarrollar están también el de La Llamosa, el Alto Vidriero y la Azucarera de Villalegre. A punto de llegar a su fin está el acuerdo entre el Ayuntamiento y Tropsa-Norton. Quedaba pendiente la construcción del Museo de la Historia Urbana de Avilés, cuyas obras están a punto de concluir tras años de demora.

Respecto al ambicioso proyecto de Gaxín, su desarrollo tiene visos de quedarse en el aire, por lo menos a corto y medio plazo. Hace unos días, los dueños mayoritarios del terreno desvelaron que descartaban seguir adelante con la operación, dadas las condiciones del mercado. Un portavoz del grupo Anjoca, aseguró: «No hay promotores que quieran hacer ahí nada, sería condenarte al suicidio. Seguimos siendo propietarios de los terrenos, pero hoy el suelo ya no vale absolutamente nada». El anuncio fue el desenlace de una crónica repleta desencuentros y retrasos. Sirva de ejemplo el proyecto de actuación, que los promotores presentaron en 2009 y que el gobierno acaba de aprobar, por decreto de Alcaldía. Según ha podido saber este periódico, los interesados aún no lo saben.

El plan urbanístico de Gaxín fue una de las grandes apuestas del Plan General de Ordenación Urbana, que se aprobó en el año 2006. El 60 por ciento de las 3.300 viviendas previstas iban a ser de protección oficial, y por eso el área residencial recibió la calificación de desarrollo prioritario. El interés por esta operación, en un momento de auge inmobiliario, hizo que los promotores llegaran a pagar 78 euros por metro cuadrado. Ya entonces, hace ahora siete años, el titular de Urbanismo, José Alfredo Iñarrea, advirtió de que era un precio muy elevado teniendo además en cuenta que las cargas de urbanización de la zona, dada la orografía y situación, conllevaba unos costes muy altos.

Un caso diferente es el del área de La Magdalena. Fue uno de los principales logros del mandato pasado pero desde hace dos años no se ha dado licencia alguna de edificación. Los ochos permisos para otros tantos edificios de viviendas con algún tipo de protección se dieron en 2010 y sus obras ya están terminadas. La previsión es que las tornas cambien y vuelva el interés de los promotores gracias a los cambios que se pretenden realizar en las parcelas que aún quedan pendientes de vender y así hacerlas más atractivas.

Los nuevos edificios, que tienen cabida para unas 400 viviendas -un 93 por ciento con protección-, tendrán mayor altura (hasta siete pisos) y carecerán de patios interiores. Para ello, Sogepsa promoverá una modificación puntual del actual plan y lo presentará ante la Comisión de Urbanismo del Principado (Cuota) para su aprobación inicial; después saldrá a información pública. El Ayuntamiento ya ha hecho su trabajo y ha remitido a la sociedad mixta los informes necesarios para realizar esas mejoras.

La propuesta pasa porque los edificios con tipo cerrado de 25 metros de fondo y con patios interiores pasen a ser abiertos con 15 metros de fondo. Además, para completar la edificabilidad prevista en el desarrollo, se retirarán del plan las viviendas unifamiliares y se permitirá la construcción de dos edificios de seis alturas y otro más de cuatro alturas, jugando con los desniveles del terreno.

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