Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El círculo cerrado de los Sitges

Asturiana de Zinc deja atrás la etapa de Zaldumbide y abre una nueva era de la mano de Glencore en la que gana peso, otra vez, la familia que tuteló el despegue de la empresa

El círculo cerrado de los Sitges

El círculo cerrado de los Sitges

Saúl FERNÁNDEZ

El círculo se abrió cuando Juan Sitges Fernández-Victorio se convirtió en el primer consejero delegado de la empresa Asturiana de Zinc. Fue en 1957. De entonces acá la compañía ha vivido cuatro etapas diferenciadas y seis décadas de intensa actividad: de la crisis de los primeros noventa a la cresta de la ola en la que navega actualmente, bajo el manto de la corporación industrial Glencore Xstrata International, que es su nueva propietaria.

El pasado día 2 de mayo se materializó la mayor fusión empresarial del año en el mundo: el grupo Glencore le había pedido matrimonio al grupo Xstrata en febrero de 2012. Complejos y constantes desacuerdos comerciales -centrados sobremanera en la oferta de adquisición de acciones formulada por Glencore sobre los paquetes de algunos ex propietarios de Xstrata- alargaron más de la cuenta la creación del nuevo grupo empresarial.

El círculo cerrado de los Sitges

El círculo cerrado de los Sitges

Asturiana de Zinc (Azsa) ya empieza a desfilar al paso marcado por la supermultinacional Glencore Xstrata desde el cantón suizo de Zug. El lunes pasado, la junta de accionistas de la sociedad acordó liquidar el consejo de administración, comunicar el nombramiento de un nuevo presidente no ejecutivo (Brian Keith Azzopardi) y de un administrador único (Íñigo Abarca) y abrir una negociación con los propietarios minoritarios con el objeto de adquirir las acciones que les quedan para que la nueva corporación industrial se haga, finalmente, con la totalidad de propiedad de la empresa que echó a andar en 1957 y que, actualmente, es una de las factorías que más cinc, y con menos coste, produce en todo el mundo.

Son, pues, casi sesenta años de historia de la metalúrgica a orillas de la ría. Azsa es heredera de la Real Compañía Asturiana de Minas (RCAM), una sociedad de capital hispanobelga que vio cómo la política intervencionista de la dictadura de Franco impedía su crecimiento a mediados de los cincuenta del pasado siglo, poco tiempo antes de los Planes de Estabilidad destinados a levantar una nación en ruinas. En 1955 los gestores de la RCAM solicitaron al Ministerio de Industria un permiso para ampliar la planta de Arnao, pero el Gobierno se lo negó: la RCAM no podía seguir creciendo, la empresa no tenía nacionalidad española. La única posibilidad ofrecida por las autoridades fue la creación de una nueva sociedad, con capital nacional mayoritario. Y así fue que el 8 de octubre de 1957 nacía Asturiana de Zinc.

El círculo cerrado de los Sitges

El círculo cerrado de los Sitges

Uno de los hilos que une la historia de la RCAM con Azsa es el protagonismo de la familia Sitges. Juan Blas Sitges fue uno de los primeros directores de la RCAM y Juan Sitges Fernández-Victorio, su nieto, fue uno de los firmantes del acta de nacimiento de la nueva empresa encargada de la producción de cinc metal electrolítico. Sitges Fernández-Victorio es el padre de un segundo Juan Blas, de Francisco Javier, de Fernando y de Florentina Sitges. El primero cobró protagonismo secundario durante el escándalo del «Petromocho», el segundo fue director, director general, consejero delegado y presidente de la sociedad fundidora y estuvo procesado junto a Mario Conde, a comienzos de los noventa, aunque posteriormente fue declarado inocente. Fernando dirigió la compañía y, ahora, la hija de Florentina y de Ángel Muruzábal -que dirigió la mina de Reocín- está en lo más alto del organigrama del departamento de cinc de la nueva corporación Glencore Xstrata. Covadonga Muruzábal pasa de la jefatura de Desarrollo de la planta de San Juan de Nieva a las oficinas centrales de Baar, en Suiza, codo con codo con el español Daniel Maté -sexta fortuna del país, según «Forbes»- y con Christopher Eskdale, el encargado de las explotaciones mineras de cinc. Muruzábal Sitges, que es química de profesión, es una de las ejecutivas más respetadas dentro y fuera de la corporación. Se encargará de dirigir desde Baar los procesos industriales en todas las factorías de Glencore Xstrata.

l Nacimiento y consolidación de la empresa. Juan Sitges Fernández-Victorio, Armando Fernández Gutiérrez y Antonio Pérez Hidalgo son los que, ante el notario Enrique de Linares, firmaron el acta de nacimiento de la sociedad Asturiana der Zinc. Fernández Gutiérrez representaba al Banco Exterior de España (Banesto) y Pérez Hidalgo, al Herrero. El reparto accionarial quedó distribuido así: el 40 por ciento para la RCAM, otro 40 por ciento para el Banesto y el resto para el Herrero.

El círculo cerrado de los Sitges

El círculo cerrado de los Sitges

El primer presidente de la sociedad -con un capital nominal de 100 millones de pesetas- fue Jaime Argüelles Armada, que vicepresidió el Banesto hasta la incursión de Mario Conde en la historia económica nacional, a mediados de los ochenta. Juan Sitges Fernández-Victorio, que era el representante de la RCAM en España, actuó como consejero delegado de la nueva sociedad.

La RCAM actuó en los primeros años de la historia de Azsa con el papel contrario de Glencore International en los últimos de la sociedad fundidora: los que acaban de terminar este pasado lunes. Suministraba minerales que se procesaban después en las instalaciones de la fábrica de San Juan de Nieva. Hasta la fusión del pasado mayo era Glencore el principal comprador del cinc metal asturiano. De hecho, existía un acuerdo comercial entre Glencore y Xstrata en este sentido.

El círculo cerrado de los Sitges

El círculo cerrado de los Sitges

Fue en 1960 cuando Azsa empezó a producir lingotes de cinc electrolítico. La fábrica, entonces, sólo podía hacer 15.000 toneladas al año. El pasado año cerró el ejercicio con 512.000. Y en el Informe de Auditoría aprobado el pasado lunes, la compañía reconoce que se ha alcanzado el nivel máximo permitido por el momento. O sea, sin una nueva ampliación -suspendida por la fusión de Glencore y Xstrata- la fábrica ya no puede producir más cinc metal con la eficiencia que lo hace actualmente.

l Mario Conde controla la empresa. Asturiana de Zinc era una de las joyas de la corona de la Corporación Industrial de Banesto, un holding de empresas controlado por el mediático y polémico banquero gallego Mario Conde. La fábrica producía entonces 223.371 toneladas de cinc. Conde, contó en sus memorias, le cedió la presidencia de la sociedad a Francisco Javier Sitges, que ya lo era de la sociedad Mecanizaciones y Fabricaciones, S. A. (Mefasa), por recomendación del Rey. Eran los años dorados de la «beautiful people» y San Juan de Nieva se había convertido en escenario de lujo para ricos y famosos: don Juan Carlos, Javier de la Rosa, Juan Villar Mir, Gonzalo Pascual, Gerardo Díaz Ferrán y el propio Mario Conde eran clientes fijos de los astilleros de Mefasa.

El círculo cerrado de los Sitges

El círculo cerrado de los Sitges

En paralelo, la compañía vivió una de sus crisis más graves de la historia: la de los activos a futuro. Según se puede leer en la biografía de Marc Rich, («El rey del petróleo», de Daniel Ammann) David Rosenberg -que fuera director de la división de metales de Marc Rich + Co, antecedente de Glencore International- decidió dar el campanazo. Pensó que había llegado el momento de monopolizar el mercado de una materia prima. Y se inclinó por el cinc. Se puso de acuerdo con la empresa alemana Metallgesellschaft AG y con Asturiana de Zinc. Era julio de 1992. Rosenberg y sus nuevos socios tomaron una posición larga en la Bolsa de Metales de Londres, la más grande del mundo. O sea, la compañía alemana, la española y la suiza conformaron un oligopolio secreto para controlar el metal en el mundo. El éxito de la operación fue claro en las primeras semanas: «Rosenberg y sus socios empezaron a adquirir simultáneamente enormes cantidades de cinc en un intento de forzar la subida del precio del mercado con la esperanza de obtener un valor mayor por el cinc que estaban comprando. Se trataba de una operación gigantesca a la vez que arriesgadísima».

El oligopolio recién conformado adquirió un millón de toneladas del metal: un 20 por ciento de la producción anual, casi dos tercios de todo lo que se vendía en la Bolsa de Metales de Londres. «En total, se gastaron bastante más de 1.000 millones de dólares en un intento de reducir la oferta mundial de cinc». O sea, Asturiana de Zinc contribuyó a crear una burbuja de cinc con el peligro de que le estallase encima. Y eso fue, precisamente, lo que terminó sucediendo. Y la empresa, bajo la presidencia de Francisco Javier Sitges, estuvo a un pelo de no pagar, incluso, las nóminas de sus empleados.

El círculo cerrado de los Sitges

El círculo cerrado de los Sitges

l Santiago Zaldumbide, nuevo presidente de la sociedad. El industrial vasco entra en acción de la mano de los nuevos gestores del Banesto. Tras la intervención del Banco de España, fue adquirido por el Banco de Santander y Alfredo Sáenz encarga a Zaldumbide la liquidación de la Corporación Industrial, que era propietaria directamente de Azsa. Los Sitges desaparecen del mapa o, al menos, se camuflan.

Zaldumbide releva en el cargo a Rafael Benjumea que, a su vez, había relevado a Francisco Javier Sitges. Ahora, este pasado 2 de mayo, Zaldumbide ha dejado hueco a Brian Keith Azzopardi, aunque todo apunta a que este antiguo miembro del consejo de administración de Azsa no será un directivo con poder ejecutivo. Este se encontrará en manos de Íñigo Abarca, que es otro viejo conocido de la sociedad.

El empresario vasco se hizo con todo el protagonismo en la sociedad fundidora cuando Glencore International decidió invertir en la factoría de San Juan de Nieva. El grupo heredero del polémico Marc Rich comandó a Daniel Maté para que representara a la multinacional en el consejo de Azsa.

Posteriormente, Glencore pasó el testigo al grupo minero Xstrata, que acababa de nacer. Glencore International pasó a un segundo plano (hasta este pasado mayo controlaba más de un tercio de la propiedad de Xstrata).

Banesto era historia y Zaldumbide vivió una nueva vida: fue director ejecutivo de Xstrata y también de su división de cinc. Y en el año 2002 la fábrica alcanzó la cifra de 460.000 toneladas de cinc metal al año. Y, desde entonces, el crecimiento ha sido imparable. Fundamentalmente, a costa del abaratamiento de los costes de producción y de las mejoras en el proceso industrial. En 2012 la planta produjo 512.000 toneladas. Y pocas más puede producir en adelante. Esto cambiará si Glencore Xstrata ordena nuevas inversiones. Están previstas. Y también están congeladas.

En la etapa de auge presidida por Santiago Zaldumbide los Sitges no salieron a escena. Covadonga Muruzábal Sitges ahora, sin embargo, cierra el círculo. Desde Suiza.

Tracking Pixel Contents