01 de julio de 2013
01.07.2013
Una vuelta de tuerca en la comercialización de la pesca
 

Cinco rulas sopesan imitar a Candás en la venta directa de pescado a los clientes

La medida tiene el apoyo del Principado y está amparada por un real decreto que prepara el Gobierno acorde con las directrices comunitarias

01.07.2013 | 00:00
Actividad comercial en la rula de Candás, con clientes esperando.

La comercialización de pescado fresco en Asturias puede sufrir una auténtica revolución a corto plazo si prosperan los planes que tienen al menos cinco de las diecinueve cofradías de la región -Luanco, Tazones, Llanes, Ribadesella y Bustio- para abrir puestos de venta directa de pescado y marisco en sus instalaciones en los que cualquier persona podrá comprar directamente a los pescadores -con ciertos límites de cantidad- sus capturas del día. Hasta la fecha, para poder comprar en las rulas era necesario estar acreditado como comercializador y presentar avales económicos para garantizar el pago de las transacciones, aparte de tener que cumplir una serie de requisitos de índole higienico-sanitario y administrativos.


Esta controvertida práctica ya es una realidad en el puerto de Candás, y si debe evaluarse lo que ha significado como experiencia piloto no cabe más que concluir que la medida redunda en mayores ganancias para los pescadores -al eliminar intermediarios obtienen más beneficio- pero a costa de un profundo malestar de los diversos agentes que integran la cadena comercial convencional (mayoristas, minoritas y pescaderos). Estos colectivos ven en la venta directa del pescado una competencia desleal, una amenaza, y en consecuencia ya anunciaron en su momento que no dudarán en tomar cuantas medidas estén a su alcance para impedir que prosperen los proyectos de venta directa.


El director general de Pesca del Principado, Alberto Vizcaíno, abrió la caja de Pandora cuando en una entrevista publicada en LA NUEVA ESPAÑA dejó caer que el Principado apoyaría los proyectos de comercialización directa de pescado y marisco en aras a abrir nuevas expectativas económicas a los pescadores, cuyas rentas han caído de forma notable en los últimos años por diversos motivos, uno de ellos el descenso del precio medio al que se venden ciertas especies de alto valor comercial. Las palabras de Vizcaíno no cayeron en saco roto: primero fueron las asociaciones de comercializadores de pescado los que le pidieron explicaciones por la defensa de la venta directa de pescado y luego fue el PP, por boca del diputado Luis Venta, el que arremetió contra el máximo responsable pesquero del Principado acusándole de llevar un «rumbo errático».


Alberto Vizcaíno ha dado la réplica a quienes le señalaron como promotor de una práctica supuestamente dañina para el funcionamiento de la mecánica comercial del pescado. Según expuso en declaraciones realizadas hace unos días a este diario, «la venta directa de pescado es una práctica que consta como recomendación en el reglamento número 1005/2008 de 29 de septiembre de 2008 del Consejo Europeo por el que se establece un sistema comunitario para prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal y del reglamento, también comunitario, número 1224/2009 de 20 de noviembre de 2009 que establece un régimen de control para organizar el cumplimiento de las normas de la Política Pesquera Común. Posteriormente, el Gobierno de España ha traspuesto esos reglamentos a la normativa española y el resultado es un borrador de real decreto regulador de la primera venta de los productos pesqueros. En ese borrador se estipulan las condiciones que deben darse para la venta directa de pescado y mariscos. Es decir, el Principado no se ha inventado nada, sencillamente se adapta a las novedades legislativas».


El apoyo legal de la venta directa de pescado consta en el apartado «F» del artículo sexto del borrador de real decreto que prepara el Ministerio de Miguel Arias Cañete. Dice así: «Los concesionarios de la lonjas o establecimientos autorizados podrán realizar ventas a particulares siempre que éstos no comercializen los productos, los destinen parsa consumo propio y se enmarque en la actividad de turismo marinero, pesquero o acuícola. estas cantidades no podrán superar los dos kilos por persona y día, con un valor máximo de 30 euros y será necesaria la emisión de la correspondiente nota de venta». El reglamento comunitario en el que se inspira la normativa española fija como tope de kilos de venta a una persona 30 kilos y recalca que ese pescado debe ser utilizado parsa consumo privado.

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