01 de julio de 2013
01.07.2013
La Nueva España
Castrillón

El Espartal, un convenio sobre la duna

La permuta de fincas que acuerdan el Ayuntamiento y la empresa Aldergarten, sobre la que se acumulan las alegaciones, es el último capítulo de una historia de trece años

01.07.2013 | 00:00
Dunas del Espartal, con los últimos pisos construidos al fondo. | ricardo solís

Sobre 46.500 metros cuadrados de terreno arenoso en Salinas se acumulan alegaciones y polémica económica, ecológica y política. El Espartal de Salinas es una bomba de relojería cuyo destino final es aún una incógnita. El acuerdo alcanzado por el gobierno castrillonense -con el visto bueno de PP, Foro y concejal no adscrito, y el rechazo del PSOE- para permitir una urbanización en una finca ubicada en la parte alta de las dunas del Espartal, entre la carretera y las balsas de residuos de Asturiana de Zinc, y enclavada en un área de fusilamientos de la Guerra Civil, ha venido a desatar las críticas de múltiples agentes sociales. Y es que las alegaciones no proceden sólo de los grupos ecologistas que en su día arroparon y aplaudieron al gobierno de IU en su defensa de la finca de El Espartal que ahora pasará a propiedad municipal, sino de la propia Asturiana de Zinc (Azsa), propietaria inicial de los terrenos, que considera que se está pervirtiendo el uso comunitario para el que fueron destinados. Eso sin contar las voces que advierten que los suelos podrían estar contaminados por las mismas balsas de jarosita colmatadas en su día por la empresa.


Los frentes abiertos por esta decisión de la Corporación castrillonense, que quizá está motivada por un deseo de evitar nuevos conflictos jurídicos que supongan una merma de las arcas municipales, son varios. El acuerdo alcanzado con la empresa constructora Aldergarten consiste en la permuta de dos fincas. La sociedad renunciaría a la que tiene en propiedad, de 44.111 metros cuadrados (20.838 de superficie construible) e hipotecada en más de 1,5 millón de euros. A cambio se quedaría con otra de 46.500 metros, esto es, de mayor superficie. Una de las cuestiones recurrentes en las alegaciones es el temor de que el Ayuntamiento asuma la hipoteca que pesa sobre la finca que quiere rescatar.


La sociedad Aldergarten, ante los reveses judiciales que le impiden construir en su finca, amenazaba con pedir una indemnización de 36 millones de euros. La historia de desencuentros suma ya 13 años, ya que fue en noviembre de 2000 cuando el gobierno municipal del PP aprobó la revisión del Plan General de Ordenación Urbana en que la finca de Aldergarten quedaba clasificada como suelo urbano de edificación abierta para tres alturas. En febrero de 2001, la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio (CUOTA) aprobó el documento municipal pero no la calificación de la finca de El Espartal, que determina como suelo no urbanizable de especial protección. La empresa interpuso entonces un contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) contra el acuerdo de la CUOTA.


Una sentencia de 2005 da la razón a la propietaria del suelo. El gobierno socialista del Principado interpuso un recurso de casación y el Supremo, en una sentencia de septiembre de 2008, mantuvo el fallo del TSJA. Sin embargo en noviembre de ese mismo año el Principado se retiró, esto es, se allanó en el recurso que estaba pendiente por la inclusión de la finca en el Plan Territorial Especial de Ordenación del Litoral Asturiano (POLA), dejando de defender así el espacio. Finalmente en 2008 la empresa consiguió excluir el terreno del Monumento Natural y también del POLA, con una sentencia del Tribunal Supremo -efectiva en 2010- que lo catalogó como «suelo urbanizable no consolidado», aunque eso no necesariamente quiere decir que se pueda edificar, ya que como paso previo es necesario un estudio de detalle que el Ayuntamiento de Castrillón rechazó con dos informes técnicos, lo que motivo un nuevo contencioso, en situación indefinida.


Fue entonces cuando Aldergarten, ante la falta de autorización para este estudio de detalle, decidió hacer por su cuenta un estudio ambiental y sacarlo a información pública a través de una notaría. En agosto de 2012 Aldergarten dio por aprobado su estudio de detalle de forma inicial y lo trasladó al Principado, ya que la finca es parte de la Red Natura. Y sorprendentemente el entonces director general de Recursos Naturales, José Félix García, aseguró que no le constaba que hubiera hábitats ni plantas de interés.


Con todo esto encima de la mesa, IU decide cargarse de razones y plantea incluir El Espartal dentro del catálogo urbanístico, no sólo la parte de monumento natural, sino un perímetro bastante más amplio que dejaba fuera todas las zonas urbanizadas, y que impediría también el trazado de la ronda norte que pedía Avilés. A finales de 2010 se propuso al resto de grupos políticos, y el acuerdo fue imposible en un gobierno de coalición -IU y PSOE- que al poco acabaría rompiendo. Pocas semanas más tarde los grupos conservacionistas se reunieron para respaldar la decisión de IU de vetar la construcción en El Espartal.


En el nuevo mandato, ya desde el comienzo con un gobierno de IU en minoría, la Alcaldesa, Ángela Vallina, comenzó una negociación con Aldergarten. El objetivo: permutar la finca en litigio por otra. Y la elegida es una parcela al otro lado de la carretera, también en el ámbito dunar, un suelo que, de haber salido adelante la propuesta de catálogo urbanístico, hubiera estado incluida en ese ámbito de protección. Además está protegida, al menos de momento, por el POLA. Los grupos conservacionistas, que antaño se habían volcado en el apoyo a IU, se pusieron a la griesca con esta decisión.


El 10 de mayo salió a información pública el convenio sobre la permuta, y el 13 el cambio de adscripción jurídica de la finca destino de la operación. Y comienzan a llegar las alegaciones. En estas se señala, por ejemplo, lo curioso que es que haya una desproporción de las superficies. Varias entidades han presentado alegaciones a la permuta que aún están pendientes de resolver por parte de los técnicos municipales. Las alegaciones han llegado de Azsa, Verdes Asturianos, la asociación de vecinos «Amigos de Salinas», el Colectivo Ecologista de Avilés, la Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza (ANA), la Coordinadora Ecoloxista de Asturias y el grupo de ornitología «Mavea».


«Sorprende que habiendo defendido en soledad el Ayuntamiento la integridad del complejo dunar de El Espartal sin que ningún colectivo ecologista hubiera apoyado esa lucha en los tribunales se opongan ahora a la recuperación, para el interés público, de una parcela enclavada en el corazón mismo del espacio dunar, por la que entregamos a cambio una parcela que no figura en ningún espacio natural protegido por las leyes», reprochó Ángela Vallina.


El Espartal, según estudios recientes realizados en el área, cuenta con hábitats de interés comunitario. Y eso incluso en espacios altamente degradados, como las balsas de Azsa. De hecho, aseguran los expertos consultados, de los 33 sistemas dunares que había en Asturias, el del Espartal es una joya por el número de hábitats de interés comunitario que encierra, nada menos que siete. El sistema dunar se extiende hasta el colegio de Raíces y los chalés de Cristalería. A pesar de todos los procesos de degradación que sufrió este espacio costero, hay singularidades que lo convierten una joya en la costa asturiana. Y la nueva finca elegida para la construcción es tan valiosa, al menos, como la que está más próxima al mar, según fuentes conservacionistas.


La última palabra para autorizar la permuta la tiene el Principado, ya que el convenio urbanístico entre el Ayuntamiento de Castrillón y Aldergarten deberá ser aprobado por la CUOTA.

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