20 de agosto de 2013
20.08.2013

Críticas al Principado por hablar de machismo

El Ayuntamiento de Castrillón y expertos en Derecho se desmarcan del Ejecutivo, que no se retracta: «No queremos contribuir al dolor de la familia, pero hay que decir las cosas claras»

20.08.2013 | 00:00

La víctima tenía reconocido el máximo nivel de dependencia por la Administración

Cuatro hombres se suicidaron en España en lo que va de año tras acabar con la vida de sus respectivas parejas. Así se desprende del balance de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género con datos actualizados a fecha 18 de junio de 2013. El Gobierno del Principado considera que las muertes de la vecina de Piedras Blancas Isabel Ortega a manos de su marido José Fernández y el posterior suicidio de este engrosan esta dramática estadística. Algunos especialistas en Derecho consultados, en cambio, consideran que el crimen no podría tipificarse como un caso de violencia de género. En lo que sí coinciden es en que los hechos constituyen una tragedia y en que el debate es estéril: el homicida ha fallecido y con su muerte se extingue cualquier responsabilidad penal.

«El Gobierno del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Castrillón expresan su condena ante el asesinato de Isabel Ortega González, primera mujer víctima mortal de la violencia de género en Asturias en el año 2013». Este comunicado remitido el domingo por el gobierno autonómico considerando a Isabel Ortega la 31ª. víctima mortal de la violencia machista en lo que va de año en España ha desencadenado un intenso debate en los foros de Internet; el telón de fondo: la tragedia vivda el sábado en un piso de Piedras Blancas. José Fernández Álvarez, de 86 años y enfermo del corazón, asestó varias puñaladas en el pecho a su mujer, que sufría Alzheimer en fase terminal. Acto seguido se precipitó al vacío desde la azotea del edificio de la calle Rey Pelayo donde vivía. El matrimonio recibió ayer sepultura en el cementerio de San Martín de Laspra, dejando a sus familiares rotos de dolor.

La directora del Instituto Asturiano de la Mujer, Carmen Sanjurjo, argumentó ayer el discurso del Principado con la definición del término violencia de género en mano («Todo acto de violencia física o psicológica que se ejerce contra una mujer por parte del hombre que sea o haya sido cónyuge o esté o haya estado ligado a ella por una relación similar de afectividad aún sin convivencia»). «La ley integral define así cualquier forma de violencia de un varón hacia una mujer cuando hay relación de pareja, ex pareja o análoga. En el caso de Piedras Blancas concurren ciertas circunstancias muy penosas, pero cualquier forma de violencia de un hombre hacia una mujer cuando hay o hubo relación afectiva es violencia de género siempre, sea ella joven y esté en plenitud de facultades o sea de edad avanzada y sufra una discapacidad», apuntó Sanjurjo. La representante del Gobierno regional pidió «respeto para la familia». «No queremos contribuir a su enorme dolor, por eso tenemos que decir las cosas con claridad. No es un acto de amor asesinar a una mujer en ninguna circunstancia», añadió.

El Principado confirmó ayer que Isabel Ortega tenía reconocido «el máximo nivel de dependencia». Como ya informó este periódico, la mujer padecía Alzheimer en fase terminal, llevaba siete años postrada en una cama y requería de ayuda permanente. «Entendemos las circunstancias penosas que concurren en este caso, insisto, pero estamos ante el asesinato de una mujer. Cabe recordar que en España se llegó a un pacto de tolerancia cero contra la violencia de género a partir de La ley integral de 2004», concluyó.

El Ayuntamiento castrillonense, en cambio, se ha desmarcado del mensaje del gobierno autonómico. «La Guardia Civil lo cataloga (el crimen) como un caso violencia de género, pero nosotros (el Ayuntamiento) consideramos que no es así», apuntó José Luis Garrido, concejal de Servicios Sociales.

El también alcalde en funciones castrillonense apuntó que «hay que tener en cuenta las circunstancias familiares» y «la avanzada edad» de los fallecidos e hizo referencia a «un posible caso de eutanasia».

José Luis Garrido también confirmó que la fallecida era beneficiaria de la Ley de Dependencia». «No había solicitado plaza en ningún centro o residencia, pero no estaba ni mucho menos desatendida», prosiguió el concejal. Y concluyó: «No es posible apoyar algo así, la decisión fue equivocada, pero habría que cerrar este debate cuanto antes por respeto a la familia, para que pueda rehacer su vida y que los nietos del matrimonio no crezcan pensando que su abuelo era un criminal y un machista. No era así», informa Carlos HERAS.

«No es un acto de amor asesinar a una mujer, en ninguna circunstancia»

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Directora del Instituto de la Mujer

«Hablar de violencia de género en este caso es manipular el concepto»

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Profesor de Derecho Penal

«La muerte extingue cualquier responsabilidad penal, el debate es estéril»

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Catedrático de Derecho Penal

«Sigue siendo la decisión de un hombre sobre la vida de una mujer»

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Letrada avilesina

¿Y qué opinan los expertos en Derecho Penal? Para la letrada avilesina Victoria Carbajal, de la asociación Abogadas para la Igualdad, la muerte de Isabel Ortega «es un homicidio, independientemente de la motivación que llevó a este hombre a acabar con la vida de su mujer». «Suena muy duro, pero es así; estamos ante la decisión de un hombre sobre la vida de una mujer. En este caso no creo que el agresor haya ejercido violencia sobre la víctima por el hecho de ser mujer, pero sí estamos ante un caso de violencia doméstica (todo acto de violencia física o psicológica en el entorno familiar, ya sea entre descendientes, ascendientes, cónyuges, hermanos, etcétera)», opinó la abogada.

Para Jesús Bernal, profesor de Derecho Penal en la Universidad de Oviedo, «hablar de violencia de género en este caso es manipular el lenguaje». «Jurídicamente estaríamos ante un delito de asesinato o de homicidio. Un hombre mata a su mujer, pero su actuación no entra dentro del concepto que quiere castigar el Derecho Penal como violencia de género, que conlleva una acción de muerte, lesiones o malos tratos causados a una mujer por el hecho de serlo, por menosprecio al sexo femenino», apuntó. Y prosiguió: «Por lo que ha trascendido, parece que el marido actuó por todo lo contrario, por una situación de desesperación, de sufrimiento, quien sabe por qué motivos. Es una manipulación del lenguaje y del sentido de la norma». Bernal comparó el suceso de Castrillón con «una madre que está desesperada por el sufrimiento de su hijo, y presa de la desesperación lo mata y se suicida». «No tiene nada que ver con violencia machista», opinó.

Para Javier Gustavo Fernández Teruelo, catedrático de Derecho Penal, la tragedia de Piedras Blancas «podría calificarse como violencia de género desde el punto de vista jurídico, pero no desde el social». «La ley integral de 2004 no distingue entre causas de violencia, define como violencia de género cualquier agresión del hombre frente a la mujer. En este caso se dan una serie de circunstancias que no apuntan a un supuesto habitual de dominio del varón sobre la mujer, sino más bien a motivos piadosos relacionados con la eutanasia», explicó. En todo caso, concluyó Fernández Teruelo, «la discusión es estéril»: «La muerte extingue la responsabilidad penal. El debate no tiene sentido».

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