22 de septiembre de 2013
22.09.2013
Castrillón

Cuatro épocas en el castillo de Gauzón

Los arqueólogos que excavan el yacimiento castrillonense identifican las diferentes etapas de la fortaleza, desde su esplendor a su declive final

22.09.2013 | 00:00
Iván Muñiz, de pie a la derecha, con miembros del equipo que trabaja en el castillo de Gauzón. Al fondo, Raíces Viejo.

Piedras Blancas,


Inés MONTES


Los directores de las excavaciones en el castillo de Gauzón Iván Muñiz y Alejandro García, comenzaron en 2007 los trabajos en el yacimiento arqueológico del Peñón de Raíces con la idea de sacar a la luz la fortaleza del rey Alfonso III, el Magno. El castillo era un emblema ya que en la fortaleza se cubrió de oro y piedras preciosas la Cruz de la Victoria en cuyo reverso aparece la fecha en que los orfebres realizaron los trabajos: año 908 y el lugar castillo de Gauzón.


Los arqueólogos llegaron al Peñón de Raíces en el verano de 2007 con el objetivo de desenterrar una fortaleza del siglo X, pero pocos meses después y tras realizar las pruebas del carbono 14 a los primeros restos orgánicos hallados en el yacimiento los expertos comprobaron que había habido un castillo anterior al de Alfonso III e incluso anterior a la batalla de Covadonga (722). Fue el principio de una emocionante aventura que en la séptima campaña que está a punto de concluir ha permitido hallar los primeros restos humanos en el castillo de Gauzón y dos monedas que marcan el principio y el fin de la ocupación del castillo; una de oro del siglo VI y otra de plata del siglo XIV.


Las secuencias de la historia del castillo de Gauzón están hoy más claras que hace seis años y los resultados de las pruebas del carbono 14 que se están realizando a los esqueletos encontrados en las últimas semanas podrán arrojar más luz sobre la historia de Asturias y de España. La historia del castillo de Gauzón puede dividirse hasta ahora en cuatro fases.


l La etapa visigoda (siglos VI-VII) es para Iván Muñiz y Alejandro García de gran importancia y se corresponde con el reino visigodo de Toledo. «Esa fase 1 se encuadra en un momento histórico particularmente trascendental, la llamada Antigüedad Tardía (siglos V-VIII d.C.). Es una etapa mal conocida, hasta el punto de que en algunas zonas europeas recibe el nombre de «Edad oscura». En Asturias contábamos con muy pocos datos, sobre todo porque apenas existe documentación escrita y la documentación arqueológica era muy reducida», sostienen.


«Algunos investigadores como Francisco Diego Santos ya habían tratado de reunir todos los testimonios disponibles y yacimientos como la villa de Veranes (Gijón) han sido fundamentales, pero en conjunto era muy difícil saber qué había ocurrido en Asturias por entonces. Esto llevó a pensar, a veces, en un sociedad atrasada y aislada, al margen de los sucesos de la época, lo que planteaba muchos problemas para entender los orígenes del reino de Asturias», explicaron.


Los historiadores se han preguntado cómo era posible que un territorio tan enigmático y una sociedad tan pobre como la asturiana de entonces fuesen capaces de engendrar una de las grandes potencias políticas de la Península Ibérica en la Alta Edad Media. «El primer asentamiento del Peñón de Raíces, junto a las murallas de La Carisa y La Mesa o la propia villa de Veranes, han obligado a replantearse esa imagen y a revisar todas las pruebas con otros ojos. Diversos indicios se añaden: las fechas del castillo de Peñaferruz (Gijón), los materiales de la necrópolis de Rodiles (Villaviciosa) o las primeras sospechas sobre otras fortificaciones, como ha estudiado José Avelino Gutiérrez. Son certezas, a la luz de esta nueva perspectiva, de una sociedad asturiana que en la Antigüedad Tardía se encontraba en un estado de desarrollo similar al de otras zonas hispanas y europeas».


l La monarquía asturiana (siglos VIII-X) es una etapa clave. Uno de los hallazgos más importantes encontrados hace unos años en el castillo de Gauzón es la torre señorial que está adosada a la muralla, que ha sido datada gracias a las pruebas del carbono 14 entre los siglos VIII y IX. Se trata de un edificio de fábrica de piedra arenisca labrada, suelos de mortero y muros internos revocados. Es el testimonio más antiguo de una torre cuadrangular medieval documentado en Asturias, según Iván Muñiz y Alejandro García. Su riqueza constructiva la equipara a las principales zonas de poder peninsulares y europeas de la época, como el catalán y el carolingio. «Hay que tener en cuenta que el empleo de piedra labrada era minoritario y los reyes asturianos la destinaban únicamente a las partes más nobles de las iglesias perrománicas», explican. Esas características demuestran, según los expertos, que la torre del castillo de Gauzón fue construida mediante el empleo de los mejores recursos tecnológicos de la época.


l Pérdida de peso político (siglos XI-XII) fue lo que sufrió el castillo de Gauzón después ya que al morir Alfonso III en el año 910 el reino de Asturias se divide entre sus hijos. García I funda el reino de León, Ordoño II recibe Galicia y Fruela II se queda con Asturias. En 914 muere García I sin descendientes y Ordoño II se trasladó a León y trasladó a esa ciudad la capital del reino de Asturias que estaba en Oviedo.


l El declive del castillo (siglos XIII-XIV) coincide en una época en la que la fortaleza pertenecía ya a Avilés. La moneda de plata encontrada en el yacimiento es un novén de Alfonso XI (1311-1350) que tiene un castillo en el anverso y un león en el reverso. La moneda podría situar el castillo de Gauzón como uno de los escenarios de la sublevación que protagonizó en Asturias en el año 1352, Enrique II de Trastamara (1333-1379), uno de los hijos bastardos que Alfonso XI tuvo con Leonor de Gúzman, contra su hermanastro Pedro I.

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