06 de octubre de 2013
06.10.2013

Ensidesa, el difícil empeño

Historia de la gran siderúrgica y claves para comprenderla

06.10.2013 | 01:26

Este artículo constituye un extracto de la conferencia impartida el pasado jueves por el autor en el marco de las jornadas sobre la gran siderúrgica avilesina que organiza la Sociedad Económica de Amigos del País, que proseguirán el próximo día 9, a las 20.15 horas, en el palacio de Camposagrado

Está reiteradamente escrito que el nacimiento de Ensidesa se produce por el Decreto de la Presidencia del Gobierno de 15 de Junio de 1950, firmado por Francisco Franco, por el que se encomienda al INI la organización de un Centro Siderúrgico con capacidad de producción de hasta 600.000 toneladas de productos terminados. El Decreto tiene solamente cuatro artículos y en la parte expositiva se reitera, en el difícil empeño, la necesidad de una importante industria siderúrgica para el desarrollo del país así como la voluntad de traspasarla a la iniciativa privada cuando alcance su pleno desarrollo. El bautismo legal se recoge en escritura pública del 15 de julio y el denominado Centro Siderúrgico pasa a titularse Empresa Nacional Siderúrgica S.A., con un capital de 1.000 millones de pesetas, cifra realmente importante para la época.

Eustaquio Fernández Miranda fue nombrado vicepresidente, en funciones de presidente desde 1950 hasta 1957 y Félix Aranguren fue designado Consejero gerente, cesando en 1956, siendo sustituido por Manuel Ocharan. Félix Aranguren fue un experto siderúrgico adelantado a su época. Estrecho colaborador de Suances, le corresponde el mérito de la planificación de la primera etapa y de la dirección de las obras y montaje de las instalaciones en tiempos especialmente difíciles. Director de la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid, trajo a Ensidesa a sus alumnos más aventajados, enviándolos al extranjero para su especialización. Nombres de momento fueron Ricardo Díez Serrano, Juan Carlos Paredes, Antonio Fernández Miranda, Alfonso Targetta y otros.

El padrino de la empresa es el INI, con capital aportado exclusivamente por el Estado, dinero público, y ello va a ser determinante para toda la historia de Ensidesa hasta su final en 1995, como empresa latente y posteriormente causando baja definitiva en el Registro Mercantil.

(...)Hay general coincidencia en la afirmación de que Ensidesa desbordó el marco empresarial, con efectos positivos y otros repulsivos. La historia del Principado de estos últimos decenios no puede escribirse sin la múltiple referencia a esa empresa, unas veces paradigma del bien hacer y otras, cúmulo de defectos de mala gestión. La realidad suele ser mucho más sencilla, ni uno ni lo otro, quizás frontón de rebote de tantas pelotas políticas y sociales causadas en el cambiante horizonte social y político del país y de la región. A través de esa historia puede comprobarse cómo se modifican sus planes industriales y se regatean según intereses ajenos, se la utiliza como fondo de recursos cuando hay crisis en otras empresas y tantas otras situaciones que desde el poder se resolvían recurriendo a esta empresa pública. Quien haya seguido el proceso industrial de esa empresa, quedaría sorprendido por el grado de reticencia con el que muchas veces actuó la Administración respecto a Ensidesa.

En un informe interno de la empresa, realizado en 1961, ya se recogen las limitaciones que la propia Administración y el INI están poniendo a Ensidesa en relación a las siderúrgicas privadas.

En 1962, Ensidesa realiza los oportunos estudios de actualización de sus planes operativos y en febrero de 1963, el INI los traslada a la presidencia del Gobierno con la solicitud de autorización para convertir la factoría de Avilés en un complejo siderúrgico equilibrado, integral y con un elevado grado de transformación de sus productos al nivel de 2.820.000 toneladas de acero al año.

La respuesta del Consejo de Ministros se produce casi un año y medio después, el 15 de Mayo de 1964, y se rebajan sustancialmente las capacidades. Las limitaciones para con Ensidesa eran manifiestas. En el "plan de reestructuración" de Ensidesa de 1974, se consideraba como causas técnicas de la situación de déficit, el crecimiento lento y desordenado, relacionando causas. A saber:

€ Carácter subsidiario respecto a la industria privada

€ Autorizaciones con tramitación enormemente larga

€ Autorizaciones parciales que desequilibraban el conjunto

€ Ausencia de planes financieros nacionales que permitiesen una actuación al ritmo adecuado.

Todo lo anterior supuso una pesada carga técnica y económica en el devenir histórico de la empresa a lo largo del cual nunca Ensidesa puede decirse que fuera dueña de su propio destino, sino que éste le fue impuesto y aceptado en relación a su subordinación al bien común. Los mejores testimonios siguen siendo los cientos, miles, hombres y mujeres que de forma directa o indirecta hicieron posible la aventura siderúrgica y los que hoy continúan trabajando bajo otro nombre y otras circunstancias como muestra de que recibieron algunos genes propicios para manejar el acero.

Son testimonios vivos y, quien tenga dudas intente acercarse a ese archivo documental que tiene más de 6 kilómetros de estantería y 2000 cajas llenas de legajos, fotografías y documentación. Un recuerdo significativo, que en su etapa final ha sido tratado con mimo por Javier Gancedo. Mejor en todo caso, que esas tapas de fundición con el nombre de Ensidesa que cubren saneamientos urbanos. Y naturalmente sigue la presencia de la empresa en los Grupos deportivos y culturales que se formaron en la primera etapa. Para las generaciones más jóvenes, Ensidesa es un concepto cada vez más etéreo.

Volvamos al padrino: Al finalizar la guerra civil, se crea el INI siguiendo el modelo aplicado en la Alemania de Hitler, VIAG, (Verein, Industrie, A.G.), una corporación industrial del que hoy queda como testimonio la Volkswagen. El régimen franquista tiene que optar por la autarquía a cualquier precio, hasta que los primeros acuerdos con EE.UU. van a hacer posible el acceso a recursos financieros extranjeros, pero el INI en lugar de derivar a la subsidiaridad tuvo que optar por recoger empresas deficitarias, antiguas y mal concebidas. La misma Ensidesa tuvo que cargar con las siderúrgicas asturianas, próximas al achatarramiento y con Uninsa, más tarde con AHM, creada por motivos que no tienen explicación convincente. También se le endosaron plantillas completas de sectores en crisis.

Asturias recibió casi un tercio de los recursos del INI y se mereció que se la denominase "Inilandia". Tengo recogido en mis fichas, la canción de unos animados parroquianos en el chigre "Tataguyo", Avilés, con música y letra muy significativa: "INI patria querida/ INI de mis amores/ Quién trabajará en el INI /en todas las ocasiones". La coña era fina.

Junto a las circunstancias antes señaladas que cercaban a Ensidesa, habría que añadir la falta de autonomía que tuvieron los presidentes de la empresa y la irrelevancia de sus Consejos de Administración. El presidente estaba asfixiado por una estructura burocrática, primero del propio INI, después de la Dirección General de Industria, los ministros y sus gabinetes.

Desde1950 cuando nace Ensidesa, siendo ministro de Industria Juan Antonio Suances, hasta 1996 cuando la empresa pierde su personalidad, en España ha habido 38 ministros de Industria que han "tocado" con mayor o menor intensidad a Ensidesa. Por el INI pasaron quince presidentes y algunos de ellos en determinado momento fueron también ministros de Industria. Junto a ellos, diez presidentes de Ensidesa, en una lista que termina en José Manuel García Hermoso. Hubo otros presidentes que ya eran de otros consejos de administración: Francisco Prada y José Ramón Álvarez Rendueles. Cada uno de ellos se esforzó en aquel empeño para asegurar la viabilidad de Ensidesa, sus empleos y el mejor uso de la gran cantidad de caudales públicos movilizados en torno a la siderurgia. En general todos fueron buenos gestores de lo que tenían, pero los fallos estaban en la planificación estratégica.

En el devenir de Ensidesa hay momentos especialmente dramáticos que se agudizaron a partir de 1981 (...):

€ El grave accidente de la acería LD I en febrero de 1971 que ocasionó 8 muertos.

€ El informe Kawasaki, que pareció un agravio de lesa majestad contra Ensidesa y Asturias. Luego vendría el informe McKinsey. En febrero de 1978, cien mil asturianos se concentran protestando por la subsidiariedad frente a la siderurgia privada.

€ La manifestación ciudadana del 30 de mayo de 1984, al grito de "Salvar Ensidesa es salvar Asturias", que consiguió la acería LD III.

€ Juan Carlos inaugura la acería LD III el 20 de febrero de 1989.

€ La gran huelga de las empresas auxiliares que colapsan la empresa, el expediente de regulación de empleo y la suspensión de nóminas.

€ La marcha de Hierro que removió conciencias.

Los diferentes planes de reconversión, 1974-1980 ya originaron enfrentamientos laborales. "El plan de competitividad y saneamiento de 1992", se lleva la palma. Fue el intento de ajuste más duro y para Ensidesa supuso la pérdida de 6000 empleos.

De aquel plan nació la CSI (...). Se entraba en la problemática etapa de la privatización, como condición necesaria para la supervivencia después de las experiencias vividas. También era la CSI la única siderurgia integral europea de propiedad estatal en su totalidad. La AIE fue el instrumento de trabajo.

Comenzó incorporándose Arbed como socio estratégico (...), con un 30% del capital y con José Ramón Rendueles de presidente. Ensidesa está difuminada. El paso siguiente será Arcelor, ya que Usinor, la gran siderúrgica francesa ha dado un paso adelante, ha doblegado a Arbed y a Aceralia y con un mayoría accionarial constituye el mayor productor de acero del mundo. Como dijo alguien: Se vuelve a los orígenes. De Francia vinieron los primeros siderúrgicos en el siglo XIX. Ahora también se mandan desde París. Casi no ha habido tiempo de asentarse en la nueva estructura cuando aparece el Grupo Mittal y lanza en el 2006 una OPA que hace correr ríos de tinta. Nace Arcelor-Mittal, que ocupa el liderazgo mundial en el sector, con domicilio en Luxemburgo, un accionariado mayoritario familiar y la ayuda de la banca Goldman Sachs, oficinas en Londres, 245.000 empleados repartidos en 60 países, una capacidad de 130 millones de toneladas de acero y 60 Hornos Altos.

Dentro de ese grupo está Arcelor-Mittal-España S.A. con domicilio en La Granda (Gozón). Allí también tuvo su último domicilio social la empresa Ensidesa, con tan difícil empeño. Su presidente es Gonzalo Urquijo, con experiencia reconocida en las diferentes etapas del negocio siderúrgico.

No es prudente entrar por la futurología. La tierra siempre está temblando bajo nuestros pies. Todos hemos aprendido mucho, ahora está de moda ser hijos del conocimiento y ya no se espera que la salvación venga de otros.

Cándido lanzó un clamor de pesimismo en aquel famoso artículo que tituló en latín para mayor dramatismo: "Afflictas in Asturias res".

Un mensaje más reconfortante sería quedarnos con lo que escribió Antonio Machado: "Hoy es siempre todavía".

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