10 de diciembre de 2013
10.12.2013
Castrillón

Medio siglo en la gruta

Alberto del Busto es el guardián de las cuevas de Arbedales, que descubrió su padre en Pillarno tal día como hoy de 1963

10.12.2013 | 01:22
Algunas de las formaciones geológicas que pueden contemplarse durante su visita.

Las cuevas de Arbedales celebran hoy sus bodas de oro. El 10 de diciembre de 1963 Manuel del Busto descubrió por casualidad la gruta ubicada en Pillarno y que desde hace 50 años es un referente comarcal y asturiano de más de 400 millones de años de antigüedad. Alberto del Busto, hijo del descubridor, es el guardián del legado histórico y el guía de los visitantes. Manuel del Busto descubrió la gruta de Arbedales cuando realizaba los trabajos de explotación de una cantera para extraer piedra caliza. "Mi padre descubrió la cueva y tomó medidas para preservarla. Descubrió la gruta pero le cerraron la cantera, así que se dedicó a enseñarla, fue el primer guía, después fue mi madre y ahora me toca a mí", señaló el heredero.

La cueva de Arbedales data del Devónico. Es una formación geológica natural de estalactitas y estalagmitas de la que son accesibles al público unos 600 metros cuadrados. La sala principal tiene unos 150 metros cuadrados y una altura de casi 20. Los visitantes se encuentran con una espectacular formación geológica que se muestra con un juego de luces y sombras que potencia su belleza natural. La gruta ofrece una gran variedad de formaciones geológicas de hace millones de años, la mayoría con nombres propios: "La costa verde", "La cascada de algas", "La pagoda del diablo" o "Los Reyes Magos".

"Vienen más visitantes de fuera de la comarca que de aquí. Hubo un año en que visitaron las cuevas unos 10.000 escolares de toda la región porque hice una campaña de visitas gratuitas. Para que los niños conozcan las cuevas, voy a promover una campaña hasta Semana Santa con la entrada a mitad de precio (1,5 euros para los pequeños y 6 para los adultos)", explicó Alberto del Busto. La visita dura unos veinte minutos. "La mayoría de los visitantes se asombran de que puedan dejar el coche a la puerta y de lo bien conservada que está la gruta. Mi padre tuvo mucho que ver pues cuando la descubrió puso una puerta. Antes de las cuevas de Arbedales había descubierto otra gruta por esta zona, también por los trabajos de explotación de otra cantera, pero aquella, al no tomar medidas de seguridad quedó casi destruida", indicó.

Busto sostiene que en los últimos años han disminuido el número de visitantes. "Es una pena porque el Ayuntamiento de Castrillón y otros organismo turísticos no le dan mucha importancia a la gruta, incluso ni se nombra cuando se habla del turismo en la comarca. La gruta de Arbedales está en formación constante pues las estalactitas crecen un centímetro cuadrado al año. Creo que merece la pena que se difunda esta riqueza, lo hemos hecho durante 50 años y se puede seguir", concluyó.

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