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RENZO BONN | Psiquiatra italiano participante en el Simposio Asertivo Comunitario en Salud Mental

"La reforma psiquiátrica ha restituido la dignidad del paciente como ser humano"

"El objetivo de los tratamientos de salud mental no es tanto eliminar los síntomas de la enfermedad como garantizar una buena calidad de vida"

El psiquiatra italiano Renzo Bonn, en el hospital San Agustín. IRMA COLLÍN

Un gran caballo azul situado en el estrado del salón de actos del Hospital San Agustín presidió las distintas intervenciones del Simposio Nacional Asertivo Comunitario en Salud Mental celebrado esta semana en Avilés. Representaba a Marco, un corcel de madera y papel maché realizado a principios de los años 70 en Trieste (Italia) con motivo de la transformación que vivió el hospital psiquiátrico de la localidad a manos de Franco Basaglia para convertirse en un centro con una nueva dimensión terapéutica. La barriga del animal se llenó entonces de los deseos de todos los pacientes ingresados antes de salir por la ciudad encabezando un gran cortejo. Italia iniciaba entonces una reforma psiquiátrica sin precedentes que se convertiría en un referente mundial. Renzo Bonn, miembro de la junta directiva del Who Collaborating Center para la Salud Mental de Trieste explicó a los participantes en el congreso avilesino el modelo italiano del que se siente muy orgulloso.

-¿Qué destaca de esta reforma?

-Trieste introdujo el derecho de tratamiento a los enfermos mentales. Franco Basaglia, utilizando los conceptos de la psicopatología fenomenológica, apostó por liberar a la persona con enfermedad mental de los hospitales psiquiátricos ya que sólo así se podría confrontar con la realidad de la enfermedad. Este es el núcleo principal de esa transformación ya que el hospital psiquiátrico es una cárcel; de hecho, en Italia dependían del Ministerio del Interior y no de del Salud.

-¿Cómo era Besaglia?

-Un hombre fascinante, inteligente, un visionario lúcido además de un mito de la psiquiatría. De joven fui a hablar con él porque quería trabajar en su equipo. Los primero que me preguntó fue: "¿Quieres trabajar conmigo o vienes aquí como turista psiquiátrico? Y es que a Trieste iban profesionales de todo el mundo. Besaglia consideraba que la técnica era inútil si no se confronta con la persona, algo que comprobé sobre todo con una mujer de la que todavía me acuerdo aún habiendo transcurrido más de 30 años. Ana padecía esquizofrenia y no hablaba, apenas balbucía sonidos similares al de un animal. Con la transformación del hospital psiquiátrico pasó a residir en un piso con otros pacientes. Después de un año fui a verla y cuál fue mi sorpresa cuando me abre la puerta y pregunta si quería un café. Ejemplos como este revelan el núcleo principal de la reforma en Trieste.

-Esta reforma ha significado la desaparición de los hospitales psiquiátricos.

-Sí, así lo dice la ley. En su lugar existen centros de salud mental abiertos las 24 horas y que cuentan con unas camas. El de Urdine, donde yo trabajo actualmente, tiene ocho camas. Además, el hospital general ofrece servicios para algunos casos de emergencias.

-¿Y también atienden en los domicilios?

-Sí, es un modo de trabajar dentro de la red social. Es conveniente conocer el contexto del paciente, ya que puede anular o ayudar en el tratamiento.

-¿Este modelo ha humanizado la psiquiatría?

-Lo que se ha hecho es restituir la dignidad del ser humano. No se puede curar a una persona que no tiene derechos. Con este sistema, un mismo equipo trata al paciente tanto cuando está en plena crisis como durante su seguimiento. Se garantiza una continuidad en el tratamiento lo que conlleva reducir el consumo de fármacos.

-¿Las personas con enfermedades mentales pueden llegar a curarse totalmente?

-Algunas sí, aunque la mayoría acarrea una larga historia. No obstante, el objetivo no es tanto eliminar el síntoma como garantizar una buena calidad de vida con o sin ese síntoma. Tengo pacientes esquizofrénicos y con otras patologías que trabajan y son productivos y a un nivel muy alto.

-¿Qué papel juegan las familias en los tratamientos?

-Tener un paciente crónico o grave es un gran problema en cualquier caso y en psiquiatría más porque a veces la familia es parte de ese problema. Hoy en día hay muchas organizaciones de familiares con las que se trabajan muy bien. Nosotros tenemos un equipo multidisciplinar que actúa con ellas.

-Las enfermedades mentales graves afectan más a hombres o mujeres?

-La edad media de nuestros pacientes es de 43 años. Hay más hombres con esquizofrenia que mujeres, situación que se invierte en el caso de las depresiones graves, que afectan en mayor medida a la mujer. Un aspecto a destacar es que han aumentado las enfermedades mentales entre los jóvenes como consecuencia del consumo de alcohol, marihuana y nuevas sustancias. Las drogas son un factor de riesgo importante en la salud mental.

-Los psiquiatras en España señalan que sus consultas están saturadas. ¿Ocurre lo mismo en Italia?

-Vivimos una psiquiatrización de los problemas normales. La gente cree que tiene el derecho a ser feliz pero como decía Aristóteles, el hombre no se creó para ser feliz, sí para afrontar bien los problemas.

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