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A seiscientos metros de la memoria

El historiador Pablo Martínez Corral critica la errónea señalización de la fosa común de Llaranes Viejo y demanda una investigación en profundidad

Monolito instalado en la rotonda de entrada a Llaranes . RICARDO SOLÍS

La fosa común de Llaranes Viejo bien podría llamarse la fosa de las rotondas. Con esa tesis trabaja el historiador Pablo Martínez Corral, que denuncia la "pésima señalización" del enterramiento por parte del Ayuntamiento de Avilés. Y es que el monolito que advierte de la existencia de esa fosa está a seiscientos metros de donde supuestamente están los cuerpos de varios represaliados. "El lugar en el que está situada la fosa coincide con las obras de la rotonda para los accesos al polígono empresarial 'Principado de Asturias'", afirmó Martínez Corral. El monolito colocado durante el pasado mandato se halla junto a la rotonda de entrada a Llaranes.

Los colectivos de memoria, ahonda el historiador, demandan una prospección de los terrenos como marca la ley de memoria histórica aprobada por el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero. "La ley dice que, al menos, se ha de habilitar un acceso para esta zona considerada como un cementerio", destacó Martínez Corral, que lleva más de una década investigando la Guerra Civil y la represión en Asturias y más concretamente en la comarca avilesina. "¿Por qué el gobierno local señalizó ahí la fosa? Ese lugar no tiene nada que ver con las víctimas de la guerra y la represión, no es su espacio", remarcó. Con la ley de la memoria histórica en la mano, Martínez Corral pidió a los grupos políticos municipales que defiendan los derechos de los desaparecidos recogidos en la norma.

Según los estudios realizados hasta el momento, en la fosa común de Llaranes Viejo, también llamada de La Pinera por la existencia de un pinar en sus inmediaciones, están enterradas cuatro personas: Generoso García Lorenzo, José Muñiz Alonso, María del Pilar Covadonga Pañeda Menéndez y Rafael García Rodríguez. "Hay cuatro víctimas localizadas pero puede haber más", señaló el historiador.

El albañil Generoso García Lorenzo, natural de Llaranes, falleció el 22 de noviembre de 1937 a la edad de 37 años. El presidente del sindicato de comercio de UGT, José Muñiz Alonso, murió el 3 de noviembre del mismo año a los 34 años. La avilesina María del Pilar Covadonga Pañeda Menéndez, de 27 años, falleció el mismo día que el sindicalista, y el jornalero Rafael García Rodríguez, natural de Trasona, falleció el 27 de abril de 1938 a los 38 años. Llama la atención que las cuatro muertes se produjeron después del fin de la Guerra civil en Asturias, que acabó a mediados de octubre de 1937. Estos datos han sido recabados en el registro civil de Avilés y Corvera, en el archivo municipal corverano y en el centro documental de la memoria histórica sito en Salamanca. Además, el enterramiento de Llaranes Viejo es uno de las incluidos en el mapa de fosas elaborado por la facultad de Historia de la Universidad de Oviedo.

Esta charla no fue una más para Martínez Corral. Ésta se celebró apenas un día después del fallecimiento de su abuelo, José Luis Corral Luengo. "Es el mayor homenaje que le puedo hacer", afirmó. Corral Luengo fue una de las personas que le animó a investigar la Guerra Civil y la represión franquista desde un ámbito global pero también personal ya que el bisabuelo del historiador, Melitón Corral, fue uno de los represaliados por los franquistas y su cadáver aún permanece en una fosa común.

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