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BEGOÑA MARTÍNEZ ARGÜELLES | Gerente única del área sanitaria de Avilés

"La conversión del San Agustín en hospital universitario eleva la exigencia profesional"

"La fusión sanitaria de Avilés y Jarrio es un fenómeno imparable, al margen de la falta de un marco legal que la ampare"

Begoña Martínez Argüelles, en el Hospital San Agustín.

Begoña Martínez Argüelles, en el Hospital San Agustín. MARA VILLAMUZA

Begoña Martínez Argüelles, doctora especialista en Medicina Preventiva y Epidemiología Natural de la cuenca del Nalón, estrenó en 2012 su cargo de gerente única del área sanitaria III -la que tiene como referencia al Hospital San Agustín de Avilés- y ha logrado permanecer en el mismo tras el cambio de Gobierno que propiciaron las elecciones autonómicas de mayo de 2015, algo que no pueden decir la mayoría de los demás gerentes. Su nombramiento coincidió con un importante cambio de modelo organizativo, pues a diferencia del anterior, las gerencias de Atención Primaria y la de Atención Especializada quedaron integradas en un área única que coordina todos los servicios y que tiene a Martínez Argüelles como jefa. En esta entrevista, repasa el estado general del sistema sanitario comarcal y adelanta las novedades que vienen.

-Un asunto candente para empezar: ¿cuándo volverán al trabajo los vigilantes de seguridad, ahora en huelga por los problemas económicos que tiene su empresa?

-La solución escapa a mis competencias, pues depende de las consejerías de Sanidad y Presidencia. Están trabajando en ello.

-No obstante, las consecuencias de ese conflicto laboral las sufren los trabajadores y los usuarios de la sanidad avilesina...

-Y me preocupa, en efecto, la seguridad de unos y otros, más en unas fechas especialmente delicadas, pues tenemos puntas de carga de trabajo en Urgencias de hasta 250 personas diarias.

-Lo cual entronca con una queja reiterada de la plantilla hospitalaria: que falta personal para atender a tanto enfermo.

-Se ha producido un cambio del perfil de la gente a la que atendemos, cada vez es gente más mayor, más necesitada de cuidados especiales, menos autosuficiente... Como botón de muestra, decirle que ha habido días recientemente en los que el 40 por ciento de los pacientes ingresados en el hospital era mayor de 80 años. Por tanto, hay que replantearse el tipo de usuarios al que damos servicio para ajustarnos organizativamente a los nuevos perfiles, aunque eso puede llevar tiempo y, de momento, lo que estamos haciendo son esfuerzos para reforzar personal allá donde hace falta en la medida de las posibilidades.

-Urgencias parece ser caso aparte; según los trabajadores la carga de trabajo es "insufrible".

-Hay mucha carga de trabajo porque el 40 por ciento de la gente que acude al servicio tiene más de 65 años. El año pasado fueron atendidos 69.000 pacientes, lo cual supone un incremento del 4 por ciento. Y el gran cambio con respecto a años anteriores es el aumento de la edad media de esos pacientes, lo que implica la necesidad de prestarles más cuidados. Ese incremento del 4 por ciento se corresponde casi exactamente con el experimentado en las Urgencias de Atención Primaria, por las que en 2015 pasaron 128.000 personas.

-¿Cree que estos números aconsejan revisar el modelo organizativo o ampliar la plantilla?

-En el caso de Urgencias ya estamos analizando con la plantilla cómo adaptar la estructura del servicio a las nuevas necesidades detectadas, porque las áreas de urgencias diseñadas a finales de la década de los años 90 eran para pacientes que llegaban caminando y a los que podías sentar; ahora eso no es así y los trabajadores trabajan mal a gusto porque el espacio está diseñado para otro tipo de circuitos. Buscamos soluciones y mejoras en una doble vertiente: adaptar los cuadrante de trabajo del personal y la estructura para que la gente trabaje mejor.

-¿En qué plazo confía poder tener implantados esos cambios?

-Para el invierno del año que viene.

-¿Y eso será todo?

-Por supuesto que no, también hay que pensar en cambiar la forma de trabajar con los pacientes: fomentar la hospitalización a domicilio, agilizar las consultas telefónicas...

-Otra queja reiterada del personal tiene que ver con la falta de renovación de equipos y, en general, con una escasa inversión en material. ¿Qué tiene que decir al respecto?

-Esto se explica por dos razones: lo que yo llamo el efecto comparación con el HUCA, que al ser el número uno del "hit parade" hospitalario de España asombra hasta por la modernidad de sus camillas, y porque ciertas tecnologías, como el TAC o la resonancia, quedan desfasadas en pocos años y situaciones como la actual prórroga presupuestaria hacen que sean imposible acometer determinadas inversiones de renovación de equipos.

-Ya que sale a relucir el tema del dinero, ¿cuánto le cuesta al erario el sistema sanitario de la comarca?

-El último presupuesto fue de 128,75 millones, de los cuales el capítulo de sueldos importa 89 millones.

-La lista de espera quirúrgica al cierre de 2015 superaba las dos mil personas...

-Y es un buen dato porque en diciembre de 2014 había 2.540 pacientes en lista de espera y hemos conseguido reducir ese número a 2.319; todo lo que sea bajar esta bien.

-¿Han trabajado más los cirujanos o se ha organizado mejor el trabajo?

-La mezcla de ambas cosas. Y también influyó que se está fomentando la hospitalización ambulatoria y eso agiliza el conjunto de las intervenciones. El año pasado se realizaron 260 operaciones más que en 2014; en total, 8.819.

-¿Dónde están los principales cuellos de botella asistenciales por especialidad?

-En Oftalmología y Traumatología.

-¿Y a qué se deben?

-En Trauma, parte al envejecimiento de la población del que ya hablamos antes y parte, a que son procesos crónicos que requieren muchas consultas de seguimiento. En Oftalmología, es debido fundamentalmente al aumento de la cartera de servicios; piense, por ejemplo, que hace años de cataratas sólo se operaba de un ojo y ahora, además de los dos, se busca una calidad de agudeza visual.

-¿Hay margen para ampliar aún más la colaboración con el Hospital de Avilés, que tanto alivio proporciona a la carga asistencial del San Agustín?

-Estamos en continuas reuniones con ellos para buscar nuevas línea de colaboración, especialmente pensando en pacientes mayores con ingresos frecuentes.

-¿Cuándo será oficial la conversión del San Agustín como hospital universitario?

-La Consejería está preparando el documento y creo que podría ir muy pronto al Consejo de Gobierno. Por lo que nos comentan, la Universidad ha emitido informes favorables y no va a haber ningún problema. La verdad es que la noticia llega en un momento idóneo, coincidiendo con el 40º. aniversario del hospital; será como la guinda del pastel.

-¿Qué aportará esa condición de "universitario" al hospital?

-Tendremos de forma reglada estudiantes de Sexto de Medicina y eso es muy importante porque obliga a los tutores y a los diferentes servicios hospitalarios a actualizarse permanentemente para dar una formación de calidad. Aumenta, por así decirlo, la exigencia.

-¿Cómo va la pretendida fusión con el área sanitaria de Jarrio?

-Es un objetivo prioritario de esta legislatura por lo mucho que suma. Ahora mismo, se está trabajando en un concurso de cocina y catering global. Es un ejemplo más de trabajo conjunto, algo que también se plasma en la actividad asistencial, el intercambio de profesionales y en los pacientes de allí que se tratan aquí y que sentimos como nuestros.

-O sea, que la fusión Avilés-Jarrio es imparable.

-No sé si la fusión será entre dos u ocho, pero es imprescindible que todos los hospitales de Asturias trabajen en red. Lo que falta es un marco legal que ampare estos procesos y eso depende de la voluntad política.

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