16 de diciembre de 2016
16.12.2016

Jóvenes y solidarios hasta la vena

Tres avilesinos de 18 años animan a otros chavales a donar: "Es increíble la satisfacción que da dedicar cinco minutos a los demás y sin sufrir ningún dolor"

16.12.2016 | 03:16
Sentados, Andrea Fernández y Jorge García; de pie, Gabriel Fernández Blanco, ayer, en el salón de recepciones del Ayuntamiento, donde se celebra el maratón de donantes de sangre de Avilés.

Son jóvenes y la solidaridad corre por sus venas. Jorge García Álvarez, Andrea Fernández Rodríguez y Gabriel Fernández Blanco, los tres de 18 años recién cumplidos, son para la asociación de donantes de Avilés y Corvera "un sueño". El número de donaciones de sangre está de capa caída -en el maratón que se celebra estos días en el Ayuntamiento están participando menos brazos solidarios que años atrás- y son los donantes jóvenes precisamente los más necesarios y los que más escasean. Por eso la participación de chavales como García, Fernández o Blanco supone un incentivo para el colectivo que lidera Carlos Vigil. "Aunque estemos en periodo de fiestas y vacaciones, los hospitales no cierran y se mantiene el ritmo en las operaciones y tratamientos oncológicos", subrayó el presidente de la asociación de donantes de Avilés y Corvera, mientras una voluntaria incitaba a los más jóvenes de la ciudad a regalar su sangre.

Andrea Fernández colaboró en la promoción: "Antes de cumplir los 18 ya quería ser donante. Me gusta ayudar a la gente". A esta joven avilesina el pinchazo más que dolor, le generó satisfacción. "Acudí al maratón más asustada de lo que debía porque no me hicieron ningún daño, y con esa sangre se puede ayudar a muchas personas, por eso pienso regresar en cuanto pueda", añadió. Jorge García Álvarez, estudiante de Químicas, coincidió con Fernández: "Es muy importante el bien social de una donación y es increíble la satisfacción que se siente por dedicar cinco minutos a los demás". Gabriel Fernández Blanco, natural de Villalegre, estudiante de Sistemas Microinformáticos y Redes, lanzó asimismo un llamamiento a otros jóvenes que también podrían donar.

"No se siente nada más que la alegría de ayudar a los demás y durante todo el proceso no hay que hacer nada, solo abrir y cerrar la mano", explicó. Los tres chavales recibieron un sinfín de mimos de los integrantes de la asociación de donantes de Avilés y Corvera. No es para menos. Ellos son el futuro del colectivo y de su aportación solidaria depende la vida de muchos asturianos.

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