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JORGE GARCÍA MARTÍNEZ | JUEZ DE TRIATLÓN Y RESPONSABLE FEDERATIVO DEL ÁREA DE ORGANIZACIÓN DE COMPETICIONES

La cara B del deporte

El responsable de situar a Avilés en el mapa español del duatlón ni corre ni anda en bici, lo suyo es organizar

Jorge García Martínez. M. VILLAMUZA

Hace ya algún tiempo que el avilesino Jorge García Martínez (1972) no mide el paso del tiempo en años sino en Juegos Olímpicos en los que ha participado -cinco hasta la fecha- y pruebas de triatlón que ha ayudado a organizar o en la que ha ejercido de juez, tantas que ha perdido la cuenta. Así es que, de cuando en cuando, su familia -esposa y dos hijos de 11 y 12 años- le reprenden cariñosamente -o no tanto- y le "obligan" a apagar el teléfono móvil y el ordenador para sacarlo de la burbuja deportiva en la que vive y llevárselo a alguna parte de vacaciones. Y es que para que otros hagan deporte y los campeones se puedan colgar medallas hace falta gente que se parta el pecho en la organización de las competiciones, y ahí es donde Jorge García entra en acción.

Como trabaja fuera de los focos, son pocos los avilesinos que lo saben, pero este informático reconvertido en "chico para todo" del triatlón español fue quien activó los resortes para que Avilés albergase en 2014 el Campeonato de España de duatlón, al que sucedieron el de 2015, el apoteósico Mundial de 2016 y ahora, este fin de semana, otro Nacional. La ciudad puso lo suyo, es evidente, en forma de instalaciones, logística, respuesta popular y financiación, pero el que movió los hilos desde la Federación Española de Triatlón para hacer realidad el feliz idilio que vive Avilés con el duatlón fue Jorge García.

Hijo de una pareja empleada en Ensidesa -ella en las oficinas, él en los talleres- y entonces residente en Las Meanas, el pequeño Jorge García estudió en el colegio Sabugo y en el instituto Menéndez Pidal. Ya universitario, cursó la carrera de Informática en Oviedo y años después puso en práctica lo aprendido en una tienda que regentó en Avilés entre 1996 y 2013, año en el que pasó a vivir del deporte con nómina de la Federación Española de Triatlón, en la que desempeña el cargo de responsable de competiciones.

El día que, aún sin saberlo entonces, iba a cambiar su vida está grabado a fuego en su memoria: una tarde de agosto de 1986 y una visita a la Feria de Muestras de Asturias. Ese año se había anunciado la elección de Barcelona para organizar los Juegos Olímpicos de 1992 y la Ciudad Condal desplegó por toda España oficinas de captación de voluntarios, una de ellas en la gran feria estival que se celebra a la vera del Piles. El padre de Jorge García animó al entonces adolescente Jorge García a apuntarse al voluntariado, con tanta suerte que tres años después lo llamaron y comenzó su formación.

Del voluntariado, a García le sedujo a partes iguales la labor social que entraña y el contacto "en directo" con la gente del deporte. Chico de salir poco, de repente encontró una actividad que le reconfortaba como ninguna que hubiera conocido antes. Allá por 1991 descubrió el triatlón de la mano del entonces presidente de la Federación Asturiana, Julián Fernández Grela, que le reclutó como voluntario para campeonatos regionales. Podría haberle dado por comenzar la práctica de esta especialidad que consiste en ser el más rápido en hacer un circuito alternando la carrera a pie y el pedaleo en bici, pero lo que le atrajo fue la labor de los jueces, otros de los "invisibles" del deporte pero no por ello menos imprescindibles.

"Quiero ser juez de triatlón", pensó. Y se apuntó a un curso. Tutelado por Andrés Lago, el joven juez García alternó durante años pruebas de triatlón y duatlón en calidad de juez y otras de rallies y tenis de mesa en las que colaboró como voluntario; allí donde le requerían, allí que se presentaba dispuesto a ayudar. Entre medias, hizo el voluntariado en Barcelona'92, sus primeros Juegos Olímpicos. La cadencia de García fue convertirse en juez nacional de triatlón y en 2003, internacional, con bautismo en la ciudad alemana de Hamburgo. Ese mismo año le llamaron para la prueba test de los Juegos de Atenas y desde entonces ha estado como juez de triatlón en los de Atenas, Pekín, Londres y Río.

"No puedo pedir más en el plano deportivo; he sido olímpico cuatro veces", confiesa con justificado orgullo. No obstante, hay más hitos a destacar en la carrera deportiva de Jorge García, por ejemplo que junto al húngaro Bela Varga fue galardonado por su labor como delegado técnico de las competiciones de triatlón de los pasados Juegos Europeos de Bakú.

En paralelo al crecimiento del compromiso de Jorge García con el triatlón, este deporte experimentó en España una explosión de popularidad sin parangón que se refleja en las más de 30.000 licencias federativas existentes. Y con la mayor afición, llegó el salto cualitativo de España en materia organizativa pasando de ser un país de segunda fila en el panorama mundial de la especialidad a un referente europeo.

En el equipo federativo que tutela el "boom" del triatlón Jorge García tuvo protagonismo en la parcela de formación de jueces y ahora es el responsable de la organización de competiciones. En este área despliega un carácter entusiasta y perfeccionista y se marca siempre como objetivo apuntalar bien las bases de cada proyecto para que una vez en marcha no se tambalee. Una de las mayores satisfacciones organizativas que se ha llevado, admite, fue la gran acogida y el brillante resultado del Mundial de duatlón celebrado en Avilés el año pasado. Como imagen de aquel evento se queda con la emocionante ceremonia inaugural desarrollada en el Parche, la misma plaza donde ayer quedó oficialmente sellada la alianza de la Federación Española de Triatlón con Avilés, desde ahora sede preferente para la organización de futuros campeonatos.

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