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"Del fracking hay información confusa", afirma Mateos Redondo

El geólogo asegura que esa técnica para extraer gas podría ser "una solución intermedia para pasar de las térmicas a la eólica"

Mateos, en el Valdecarzana.

Mateos, en el Valdecarzana. R. S.

Para el geólogo Félix Mateos Redondo, en torno al fracking -técnica para extraer gas o petróleo del subsuelo a través de la perforación de un pozo vertical- hay información "confusa e interesada". "Hay verdades a medias por parte de las empresas y por las plataformas antifracking", afirmó el director de I+D en Asesoría Geológica, el pasado jueves en el palacio de Valdecarzana en un acto organizado por el Club LA NUEVA ESPAÑA de Avilés.

Por ese motivo, intentó explicar qué pasa cuando se utiliza esa técnica -actualmente sólo se aplica en Estados Unidos y Canadá- y los "riesgos asociados". Entre ellos está la posible contaminación de los acuíferos superficiales tanto con metano como con el agua con arena y otros productos químicos -"muy regulados" desde 2012- que se inyecta en la tubería para producir la rotura de la roca de pizarra para, a continuación, sacar el gas no convencional o el petróleo. "Es prácticamente imposible que el gas llegue a la superficie porque existe muchas alternancias de capas en el subsuelo que lo iría atrapando", dijo.

También aseguró que es "imposible" que se produzcan filtraciones a través del propio tubo por donde sale el gas ya que éste está metido en una tubería que, a su vez, está recubierta por una capa de hormigón. Eso sí, no descartó que pueda haber fugas en las balsas donde se acumula el agua utilizada para romper la roca, que tiene diluidos otros materiales y productos químico. "Si no están bien impermeabilizadas llegan los problemas. Pero lo mismo pasaría con las balsas de la minería, los fertilizantes...", comentó.

Rechazó que como consecuencia de esa técnica se generen terremotos -"el proyecto Castor no tiene nada que ver con el fracking"- pero sí admitió el impacto visual que acarrea ese método extractivo. Mateos Redondo explicó, en ese sentido, que debido a las constantes trabas legales que han ido imponiendo los Gobiernos a esa técnica, las "empresas la han mejorado a través de los desarrollos tecnológicos para buscar soluciones". Entre ellas está la minoración de ese impacto. "Antes se hacían pozos cada metros, ahora es cada cinco metros porque se aprovecha una misma tubería para meter varios canales. Además, luego se obliga a las empresas a hacer restauraciones ambientales completas", comentó.

El geólogo aseguró que la utilización del fracking para extraer gas podría ser una solución intermedia para pasar de las centrales térmicas a termosolar y eólica. "Genera menos emisiones. Además, ahora cada vez se demanda más gas pero se produce menos", alertó.

En Europa no hay ningún proyecto y en España "es prácticamente imposible" hacerlo por la propia normativa existente. Las zonas potenciales serían el País Vasco, Cantabria, La Rioja y el norte de Burgos. Mateos Redondo explicó que en Asturias hay dos proyectos de investigación regionales y otros dos nacionales para "evaluar si se hacen sondeos para ver si hay o no hay" el suelo de pizarra que alberga los gases explotables.

"Lo más problemático del fracking son los problemas medioambientales y por eso hay que verificar si existen o no. Hay dos puntos claves. El primero, es hacer un exhaustivo control ambiental de la zona antes, durante y después del fracking y seguir monitorizando esos focos para comprobar que no haya fugas. Previamente, hay que hacer estudios geológicos y geotérmicos para tener un conocimiento exhaustivo del suelo. Y lo segundo, pedir a las empresas avales importantes por lo que pueda pasar", concluyó Mateos Redondo.

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