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Las primeras "guerreras"

Se cumplen 50 años desde que Maribel Morán, Milagros Villanueva y Angélica Ferreras, vecinas de Llaranes, formaron parte de la primera selección española femenina de balonmano

Maribel Morán, Milagros Villanueva (sentada) y Angélica Ferreras , en la plaza Mayor de Llaranes.

Maribel Morán, Milagros Villanueva (sentada) y Angélica Ferreras , en la plaza Mayor de Llaranes. / RICARDO SOLÍS / LNE

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Marta BERNARDO avilés

Las "guerreras", la selección femenina de balonmano, son hoy lo que son gracias a aquellas pioneras que se lanzaron a competir en lo que era un terreno de los hombres hace más de medio siglo. Tres de esas pioneras residen en Llaranes, donde crecieron, y en este 2017 han celebrado que hace 50 años formaron parte del primer combinado español femenino de este deporte. Maribel Morán, Milagros Villanueva y Angélica Ferreras recuerdan con mucho cariño aquella etapa de su vida. "A mi el balonmano me ha dado mucho. Hay que mirar con atrás y tener en cuenta la situación social de aquella época: No era habitual que una mujer practicara deporte y aquí estamos", señala Morán.

Las tres formaron parte del Ensidesa de balonmano y afirman que el "paternalismo" de la "fabricona" tuvo mucho que ver en que ellas pudieran entrenar. "Fuimos unas privilegiadas, los otros equipos que había escotaban hasta los balones, a nosotras nos pagaban los hoteles. De hecho, para vernos jugar el partido de la selección, Ensidesa puso un autocar para que los familiares pudieran vernos", explica Milagros Villanueva. También tienen grabado un regalo de la entidad tras volver: una bolsa y unos playeros de la marca Adidas. "En aquella época era como si nos hubieran regalado oro", sentencia Angélica Ferreras.

Las primeras "guerreras"

Las primeras "guerreras"

Milagros Villanueva recuerda que 1967 fue un año para recordar siempre en el seno del Ensidesa de balonmano: "Nosotras jugamos la final del Campeonato de España, el equipo juvenil femenino quedó campeón y el infantil y el alevín también. Luego nos convocaron a nosotras con la selección. Fue un año precioso". Y todo ello llegó de la mano de Taibo, su entrenador. "A Taibo el deporte avilesino le debe mucho, no solo el balonmano", señala Morán. Y la portera también lo tiene claro: "En el balonmano era dios, no solo para Avilés, sino para Asturias y en Madrid también le tenían en muy alta estima".

Afirman que jugar al balonmano siendo niñas no les trajo muchos problemas en Llaranes, aunque algún incidente aislado sí que tuvieron. "En Llaranes, con el apadrinamiento de Ensidesa, había varios equipos femeninos. Con la creación de la titulación de educación física en Madrid, empezó a haber mujeres profesoras y no quedó más remedio que abrir el deporte a las chicas", señala Maribel. Y es que por aquel entonces, los equipos de mujeres dependían de la Sección Femenina, la rama femenina del partido Falange Española. "Hasta el año 75, ocho años después de que se formara el primer equipo español, el balonmano femenino no pasó a formar parte de las ligas europeas", comenta Maribel Morán.

En aquella primera selección, las tres jugadoras del Ensidesa eran las representantes asturianas del combinado. "Fuimos la región que más jugadoras aportó, y eso que Asturias es pequeña", recuerdan las jugadoras. Aquel equipo nacional jugó dos partidos amistosos ante Francia, uno en Bilbao y otro en Pamplona, y aunque las españolas perdieron, ya habían hecho historia. Y eso que a punto estuvieron de dar la sorpresa en el primer partido, en el que quedaron 11-12. "A falta de un minuto del final, paré un penalti y el entrenador me dijo que no me viniera arriba, que eso era lo que tenía que hacer", recuerda Milagros, que jugaba como portera. "¡Qué pena el contraataque que nos metieron en los últimos segundos del partido! Lo tuvimos ahí, creo que fue de los pocos en los que nos pillaron la delantera", recuerda Maribel, que jugaba de pivote, mientras que Angélica lo hacía como extremo. En el segundo partido, la victoria francesa fue más contundente, pero nada les podía quitar la ilusión de ser unas pioneras y fue con Juan de Dios Román, luego presidente de la Federación Española, como seleccionador.

La guardameta todavía pudo disfrutar de muchas más convocatorias. En una de ellas, fue con Angélica Ferreras a Estrasburgo. "Las catalanas y las madrileñas ya habían subido en avión, pero para nosotras dos era la primera vez y nos hicieron una especie de bautismo", recuerda la extremo. Y lo hace porque recuerda que el ambiente era muy bueno: "En aquella época era mucho más complicado comunicarnos, pero fue una experiencia muy buena y todavía tenemos contacto con algunas compañeras".

Comenzaron a jugar con 11 años, a finales de los 50, en una cancha de tierra y descubierta. "Teníamos que barrer la cancha para quitar el agua e incluso el granizo para poder entrenar", recuerda Ferreras. Todo eso, a las 7 y media de la mañana, antes de ir al colegio. "Todavía tengo cicatrices en las piernas porque me tiraba mucho al suelo", añade Maribel.

Los inicios del balonmano femenino no fueron fáciles, por eso, lamentan que todavía hoy en día siga habiendo que fomentar el deporte femenino y, sobre todo, el balonmano. "Hay un mal endémico , que es el fútbol, parece que no hay otra cosa. Cuando jugábamos nosotras, nos venía a ver muchísima gente", recuerdan. Ahora siguen de cerca el trabajo de las "guerreras": "Fue una pena la eliminación", sostienen.

El próximo día 22, las tres recibirán el premio "Pueblo de Llaranes" a la trayectoria profesional por su paso por la selección, aunque afirman orgullosas que su profesión es otra: Maribel fue profesora; Angélica, peluquera, y Milagros, trabajó en la empresa siderúrgica que tantas alegrías le dio en el balonmano. "Estamos muy agradecidas a las personas, amigos, vecinos y entidades que nos propusieron para el premio y al jugado por elegirnos entre otros candidatos con unos valores impresionantes", señalan.

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