03 de abril de 2018
03.04.2018
Fiestas del Bollo

El móvil menea la Comida en la Calle de Avilés

Cientos de avilesinos crean grupos de amigos en sus teléfonos para organizar y difundir el mayor banquete del año en la ciudad, que alcanzó la histórica cifra de 18.000 participantes

03.04.2018 | 02:04
El móvil menea la Comida en la Calle de Avilés
El móvil menea la Comida en la Calle de Avilés

Las fiestas del Bollo tienen ya 125 años, pero hace tiempo que aprendieron a salvar los achaques del tiempo adaptándose a los cambios con la misma facilidad con que los mamíferos salvaron el Jurásico. Las empanadas, las botellas de sidra y las tortillas hechas de mil maneras convivieron ayer en la Comida en la Calle amigablemente con los grupos de Whattsapp, con eventos, fotos y comentarios en redes sociales y webs... Hay que estar en el mundo. "Es lo más cómodo", explicaba Adela Álvarez después de echar un culín para uno de sus veintitantos amigos que se juntaron en la calle de Galiana.

"Haces un grupo, preguntas cuántos vienen a la Comida en la Calle y lo demás es acordar el menú", señalaba Alberto Menéndez "Nube", el baterista de "Morrigans", la popular banda avilesina, los mismos de "El club de los incomprendidos". "Otros años comíamos en el Carbayedo, pero esta vez hemos cambiado. Una amiga nuestra trabaja aquí al lado", apuntaba a los soportales de Galiana. La amiga de Menéndez era el centro de un grupo de treinta y cinco personas. ¿Y cómo se gobierna un grupo de Whatsapp de esas dimensiones? La filósofa Sharon Calderón aportó su punto de vista: "La razón tiene que imperar hasta para salir de fiesta", apuntaba con una medio sonrisa y, a continuación, añadía: "No valen mil tortillas...".

La Comida en la Calle que se celebró ayer en Avilés alcanzó su vigésimo sexta edición y lo hizo a lo grande. El Ayuntamiento hizo pública una cifra gigantesca: 18.461 comensales entre los que llenaron los asientos reservados en las mesas y los que decidieron pasarse por los prados del Ferrera. En 2017, los comensales habían sido bastantes menos: 11.836, pero porque esos fueron los que estuvieron sentados entre las 14.45 y las15.30 horas del día del banquete -cayó tarde, el 17 de abril-. Lo certificaron cinco notarios y fue récord mundial. Esta visión municipal fue aplaudida -esta vez sí- por los hosteleros: "Esto está francamente bien. Amenaza lluvia, pero no va a caer ni gota. Me han venido todos y, además, he tenido que acomodar a 150 por mis medios", recalcaba Miguel Villabrille.

Luz Quílez, la xana de este año, confesó que no se esperaba que reinar en las fiestas del Bollo conllevase "tanta tarea". Estaba sentada en la mesa presidencial, al pie del escenario. Unos pasos más allá se encontraba la alcaldesa, Mariví Monteserín, que se inventó la Comida en la Calle hace más de un cuarto de siglo. "Está muy bien, pero es que hemos ido a la carrera: desde la fabada grande a las pequeñas", sonreía la pequeña. Rosa Martínez, su primera dama, sentada a su vera, concluía: "Pero es igual, volveríamos a repetir".

Desde la calle del Marqués hasta Sabugo, Avilés fue un fiestón. "José Rico es la razón de que estemos en la Comida en la Calle", apuntaba la actriz Natalia Suárez. "Pero que haya hecho yo empanada con champiñones no: eso ha sido cosa mía", añadía. Rico es director de escena, uno de los más conocidos de Asturias. Junto a él estaban el actor Manuel Pizarro -literalmente: a su izquierda- y, de frente, Roberto Corte que, con Pedro Lanza, dirigió en su tiempo "La ratonera", la revista asturiana de teatro. "No reservamos sitio", confirmaba Suárez. O sea, ¿a la aventura? "Nada de a la aventura: estuvimos tomando el vermú. Rico dice que si a las dos y media hay un hueco libre en una mesa es que no se va a ocupar", explicaba la actriz, repartiendo trozos de su empanada.

Ana Blanco, que es de Oviedo, no conocía la fiesta. "Me dijeron que se la inventó la Alcaldesa cuando era concejala", afirmaba. Y le confirmaban la noticia. "A Avilés, vengo cuando puedo y tengo que hacerlo más", apostillaba Lanza. "Esta fiesta supera cualquier jira: estamos sentados", recalcaba Corte, que no dejaba de mandar mensajitos con su móvil. Lo del móvil era fundamental para hablar de culquier cosa, como que la tortilla estaba fría. "No me gustan los tumultos, pero hace un par de años conocí esta fiesta y estoy encantado", recalcaba Pizarro, el fundador de Teatro Estudio Gijón. "Esto está muy bien para los de Gijón", decía Lanza. "Y también para los de Piloña", se escuchaba de fondo.

El Whatsapp sirvió para acondicionar la intendencia, pero también para dejar huella digital. Flotaron en el ciberespacio un porrón de selfis y fotos de grupo, que hay que estar en el mundo, pero el tiempo feliz es tan débil que precisa de un certificado.

Los eventos de Facebook se cerraron ayer a medianoche, coincidiendo con la elevación del nivel de alcohol en las fuerzas y cuerpos que llenaron Avilés, desafiaron a los hombres del tiempo, movieron el esqueleto y se saltaron la tradición por centésimo vigésimo quinto año.

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