02 de mayo de 2018
02.05.2018

La primera crucerista regresa a Avilés

Una británica que viajó en el barco que abrió el muelle turístico en 2012 repite: "Aquel día fue genial, nos despidió mucha gente"

02.05.2018 | 03:32
Por la izquierda, Molly Gaskin y su amiga Margareth Pinnington, ayer, en La Grapa, con el "Braemar" al fondo.

Molly Gaskin es natural de Kent, un condado al sur de Londres. La británica fue una de las cruceristas que viajaban en el primer crucero que atracó en Avilés el 2 de mayo de 2012. Entonces, iba acompañada por su marido, que falleció tres años después. Ayer, regresó a la ciudad en el "Braemar", el mismo navío; en esta ocasión, con su amiga neozelandesa Margareth Pinnington. "Recuerdo que cuando nos marchamos vino mucha gente que nos decía adiós, hoy -por ayer- no veo a nadie. Estaba todo lleno de gente, nos hizo mucha ilusión ese recibimiento, nosotros también nos despedimos, fue genial", afirmó la turista inglesa, agitando sus manos. "Llegué a mandar una postal desde aquí que tardé una semana en recibir", señaló una de los viajeras que inauguró la dársena de San Agustín como destino para este tipo de viajes.

Gaskin y Pinnington cruzaban la grapa que une el Centro Niemeyer con la ciudad, mientras la primera le iba relatando a su amiga la "gran" experiencia de aquella jornada del 2 de mayo de 2012. Ambas mantienen una relación de amistad desde hace seis décadas -superan los ochenta- y cada año desde hace muchos se reservan varias fechas para viajar juntas. En esta ocasión, el crucero con escala en Avilés entró en sus planes. Pinnington se desplazó a Kent para iniciar la singladura junto a Gaskin. "Sabía muy poco de la Historia de España, me estoy leyendo un libro sobre la Guerra Civil", señaló la neozelandesa.

Momentos antes, David y Shirley Hughes, otros dos cruceristas del "Braemar", preguntaban por la "gran plaza" de Avilés, refiriéndose a El Parche. Ambos proceden de Kent, aunque el hombre es de origen galés, como se podía apreciar en sus coloridos calcetines con los colores de la bandera en la que luce el dragón de San Jorge. "La industria de Avilés me recuerda a Port Talbot, donde también es muy importante la metalurgia", señaló Hughes, que destacó también la belleza del casco antiguo, a muy poca distancia del lugar donde atracó el barco. "Hay muchos cruceristas que prefieren ir a las excursiones programadas. Nosotros somos de coger un mapa, hablar con los vecinos y darnos una vuelta tranquila por la ciudad", concluyen. La próxima parada del "Braemar" será Santander.

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