18 de mayo de 2018
18.05.2018

Detenida una cocinera que robó 7.000 euros y guardó una parte en las bragas y un cubo

Los dueños del restaurante avilesino advirtieron de la falta del dinero y la Policía examinó a los trabajadores del local antes de dar con el botín

18.05.2018 | 02:14

Tenía la tentación delante de sus ojos todos los días mientras trabajaba en la cocina de un céntrico asador avilesino y el pasado lunes no pudo resistirse: alargó la mano, cogió la bolsa llena de dinero que los jefes guardan en la cocina para hacer frente a pagos en metálico a proveedores y la escondió con la presunta intención de llevársela consigo al acabar la jornada laboral. La ratera confiaba en que nadie se diera cuenta de la falta de la bolsa, pero para su desgracia sí que la echaron en falta.

El intento de hurto acabó en chasco: la cocinera desleal, detenida y denunciada, y los dueños del establecimiento, con su economía íntegra y un disgusto monumental por la "traición" de una mujer que llevaba trabajando cinco años en la casa. "Me da mucha pena por ella, creo que tiene algún tipo de problema porque si no lo que ha hecho es inexplicable", compadecía ayer la gerente del establecimiento a la empleada.

Los hechos ocurrieron el pasado lunes pasado el mediodía. La dueña del asador se interesó por "la bolsa del dinero" al comprobar que no estaba donde debiera. Una cocinera le aseguró que ella la había puesto en su sitio hacía unos minutos y la propietaria pensó que a lo mejor había sido su marido el que la había cogido para algo. Resultó que no y se dispararon las alarmas. Sólo el personal de cocina y los camareros sabían de la existencia de la bolsa, además de la posibilidad de acceder a ella. Descartados los clientes, el dueño del asador prohibió salir a todos los empleados, comunicó lo ocurrido y anunció que de allí no se iba nadie hasta que no apareciera el dinero.

Como nadie confesó, el siguiente paso fue llamar a la Policía. Los agentes hicieron un somero registro de las dependencias del restaurante y hallaron parte del botín -que en total sumaba unos siete mil euros- en el cubo higiénico para compresas que hay en el baño de las empleadas. Esta "pista" permitió estrechar el cerco sobre las mujeres de la plantilla, que fueron registradas por una agente femenina. A la ratera acabó delatándole su avaricia: en vez de haber soltado todo el lastre en el baño -presuntamente dejó parte del dinero en el baño para evitar verse incriminada- se guardó en su ropa interior más de la mitad del botín. Al verse pillada, se hundió y confesó.

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