05 de junio de 2018
05.06.2018

Los alumnos del Menéndez Pidal montan un mercadillo solidario para aprender

"Lo más difícil es colocar la mercancía", dicen los estudiantes del área de Comercio

05.06.2018 | 03:00
Alumnos del Instituto Menéndez Pidal y clientes, ayer, en el primer día del mercadillo solidario.

El mercadillo inaugurado ayer por los alumnos del instituto Menéndez Pidal en El Atrio une el fin solidario de la actividad -los fondos obtenidos se destinarán a diversas organizaciones no gubernamentales- con la adquisición de conocimientos de los estudiantes sobre el sector del comercio, área en la que están cursando estudios de Formación Profesional.

Alrededor de sesenta alumnos de los ciclos Actividades Comerciales; Gestión de Ventas y Espacios Comerciales, y Marketing y Publicidad han dedicado las últimas semanas a la organización del evento, que comenzó con la visita a comercios de Avilés y Piedras Blancas en busca de donaciones, siguió con la recogida y catalogación de los artículos, continuó con el marcaje de los precios y, antes de abrir las puertas, la ordenación para la venta al público. "Están trabajando mucho, todos se vuelcan con este mercadillo, que es consustancial a los estudios que realizan", apuntan las profesoras Inma Fernández y Fuen Crespo, supervisoras de la actividad que se desarrollará hasta el día 11 de junio . "Les gusta mucho y quieren estar incluso cuando no les toca", añade Luchi Esteban.

Para conocer los distintos ámbitos del sector en el que desarrollarán su vida laboral futura, los jóvenes establecen turnos de trabajo y realizan distintas tareas: atienden al público, cobran, recogen pedidos... "Lo más difícil es la colocación de la mercancía para que atraiga la atención del cliente", apunta Alejandro Velasco, que reconoce sus habilidades sociales para tratar con la gente. "Me gusta el público, dice en su primera experiencia comercial.

Paula Suárez, por su parte, habla de las ventajas del mercadillo en el que los visitantes pueden encontrar productos de papelería, o droguería, ropa y calzado, bisutería, decoración para el hogar o juguetes. "Es una toma de contacto con el comercio real y así nos hacemos una idea de lo que es una tienda", indica la joven.

Los precios de los artículos son muy asequibles, añade, oscilan entre los 10 céntimos y los 20 euros. Uno de los más singulares expuestos es una máquina de escribir que se vendió a las pocas horas de la apertura del mercadillo.

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