10 de julio de 2018
10.07.2018
 

El escape de un gas potencialmente venenoso desata las alarmas en Du Pont

Los trabajadores tuvieron que confinarse en edificios de servicios durante algo menos de una hora

10.07.2018 | 03:25
Entrada a las instalaciones de Du Pont, cortada ayer por el escape.

Susto en Du Pont. Una fuga de gas fosgeno en la factoría de Tamón (Carreño) pasadas las 7.30 de la mañana de ayer obligó a la dirección de la compañía química a activar el plan de emergencias interior durante algo menos de una hora, hasta que se determinó el lugar en el que se estaba produciendo la pérdida. La activación de la alarma supuso también la de la brigada interior de emergencias, cuyos miembros (media docena de profesionales) fueron los encargados de detectar el punto de fuga y su posterior reparación. Los trabajadores en la planta tuvieron que buscar refugio en los edificios de servicios. La normalidad se reestableció a las 8.20 horas. El pasado fin de semana, la fábrica sufrió otro escape, en esa ocasión, de cloro.

El fosgeno también es conocido como oxicloruro de carbono. Es un componente químico industrial utilizado para hacer plásticos y pesticidas. A temperatura ambiente, es un gas venenoso. La fuga se produjo, según señalaron desde la compañía, "durante la operación de arranque de una de nuestras plantas", concretamente, la de ICL, es decir, la que fabrica el cloruro de isoftaloilo, la materia prima más importante en el proceso del nomex, un tejido especial que es resistente al fuego y uno de los productos estrella de la química norteamericana. "El equipo que realizaba la tarea detectó una desviación en los parámetros normales y activó proactivamente el protocolo de confinamiento. Este protocolo lleva aparejado el cierre de accesos al complejo hasta la verificación efectiva de que las condiciones son seguras", señalaron desde la compañía.

La detección del punto de fuga la hicieron dos trabajadores especialistas. Ellos fueron los que determinaron el nivel de gravedad del accidente. Se da la circunstancia de que, en los últimos días, la planta de ICL había estado parada para revisar y ajustar válvulas. El reencendido de la maquinaria fue la que trajo consigo que saltasen las alarmas. "Al coincidir con el momento de cambio de turnos y entrada del persona, el tráfico se acumuló en el exterior de las instalaciones. No obstante, y gracias a la rápida actuación del personal de operaciones, a las 8.20 horas ya se había ratificado la seguridad de la planta y se procedió a reabrir los accesos al complejo", continúa el relato una portavoz de la compañía.

"Queremos dar las gracias muy especialmente a la Guardia Civil por su apoyo en la coordinación del tráfico fuera de nuestras instalaciones y a nuestros empleados y contratistas por su paciencia y colaboración", añadieron desde la dirección de la planta, que estuvo reunida ayer durante toda la mañana para determinar si reencendían las instalaciones de ICL. Según pudo saber este periódico, la fuga de ayer no ha sido la primera. Este fin de semana pasado se detectó otra -de breve espacio de tiempo- de cloro, otro de los elementos que se manipula en la compañía norteamericana en Asturias. La Coordinadora Ecologista ha pedido información al Principado del accidente que se produjo ayer. "No tenemos esperanza que nos hagan caso", aseguraron.

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