Los coches ceden sitio a los peatones, la habitabilidad de la zona verde se refuerza con un parque infantil y una cafetería, la superficie ajardinada crece y coloniza nuevos espacios. Esas son las principales claves de la esperada reforma del parque público del Muelle, el primero que tuvo esa condición en Avilés, la bisagra llamada a unir Sabugo con el puerto deportivo. La ría sigue igual de lejos del casco urbano de Avilés, separada por la trinchera ferroviaria, pero la ciudad se dispone a dar un paso más hacia el estuario con la apertura de un privilegiado balcón verde desde el que contemplar la cercana lámina de agua.

El proyecto de intervención urbanística en el parque del Muelle presentado ayer por la alcaldesa, Mariví Monteserín, aglutina en una sola propuesta, como informó este diario la semana pasada, lo mejor de las tres proposiciones presentadas a un concurso de ideas al que concurrieron catorce profesionales de la arquitectura. Esos tres finalistas, que se repartirán un premio de 13.500 euros, han resultado ser Marcos González González (Madrid), Pedro Damián Lela González (Tenerife) y Cristina Álvarez García (Asturias). La Alcaldesa manifestó que este concurso fue "un acierto" y agradeció el interés de los participantes.

Los objetivos del jurado que analizó las diferentes ideas presentadas para reformar el parque del Muelle fueron hacer más accesible la zona, reforzar su atractivo como zona de estancia, favorecer la integración del conjunto urbano con el borde de la ría, preservar la riqueza botánica del parque y minimizar el impacto del tráfico en la zona sin comprometer la circulación.

Para el logro de esas metas se han elegido las siguientes soluciones: peatonalizar todo el contorno del parque, con especial énfasis en la plaza de Pedro Menéndez; instalar una zona de juegos infantiles y un cafetería, para lo que será necesario reubicar cuatro árboles de pequeño porte; abrir una nueva plaza en la unión de las calle La Muralla y El Muelle, el lugar donde está previsto dejar al descubierto un tramo de la muralla medieval; reducir de dos a uno los carriles de circulación de las calles Emile Robin y La Muralla y de cuatro a tres los de la calle El Muelle; suprimir las actuales líneas de aparcamiento en batería colindantes con el parque de las calles Emile Robin y La Muralla, además de todos los de la plaza Pedro Menéndez (donde quedará una sola área de carga y descarga para servicio de la plaza de abastos).

La reducción prevista de plazas de aparcamiento será compensada con la construcción de otras nuevas en ambos sentidos circulatorios de la calle del Muelle, donde seguirá habiendo paradas para los autobuses (tanto de línea como turísticos), pero más alejadas del paso de Larrañaga, en cuyas inmediaciones se instalará un punto de recogida y devolución de bicicletas de alquiler pensado para facilitar los paseos ciclistas por la ría.

En lo tocante a la intervención paisajística y vegetal, los árboles tendrán alcorques más grandes y habrá nuevos parterres ajardinados en el paseo central para evitar el peligro que entrañan los desniveles del suelo causados por las raíces. Se plantarán arbustos y se crearán desniveles en los jardines que dan a la calle del Muelle para amortiguar el efecto del tráfico y ampliar la sensación estancial del parque. La superficie del parque crecerá de forma notoria hacia la actual calle de La Muralla, donde será dotado de un paseo "al sol". Y la supresión de un carril circulatorio en la calle del Muelle permitirá crear un bulevar central ajardinado.

La Alcaldesa aseguró estar convencida de que "tendremos un parque mucho más atractivo, del que nos sentiremos tan orgullosos como del resto del casco histórico y que se convertirá en un elemento más de atracción para avilesinos y avilesinas y para quienes nos visiten". La previsión es que los técnicos municipales tengan listo antes de acabar 2018 el proyecto constructivo, proceder a su licitación en 2019 e iniciar las obras antes del verano.

El parque del Muelle ocupa un espacio de 14.455 metros cuadrados delimitados por las calles La Muralla, Emile Robin y El Muelle, así como por la plaza de Pedro Menéndez. Su construcción data de 1890, ocupando desde entonces las marismas desecadas del antiguo campo Faraón. Fue el primer parque público con el que contó Avilés, diseñado por el arquitecto municipal Ricardo Marcos Bausá siguiendo corrientes estéticas propias del clasicismo y del romanticismo; su único edificio, el quiosco de la música, data de 1894 y lleva la firma de Federico Urueña. La vegetación del parque está compuesta por grandes ejemplares de plátano de sombra y tilo, destacando también varios ejemplares de álamo y chopo junto con la rosaleda ubicada en el extremo sur y compuesta por 486 plantas. En total, el parque de El Muelle tiene 165 árboles, de los que más de la mitad datan de su creación.