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El trabajador muerto en Azsa resultó electrocutado, desvela la autopsia

La empresa investiga cada centímetro de las naves de electrolisis para hallar el punto fatídico

Por la izquierda, David Peláez, Jesús Ramón Rodríguez, Dori Acevedo, Víctor Calota y Carlos Acevedo, ayer, antes de la reunión que mantuvieron con parlamentarios asturianos.

Por la izquierda, David Peláez, Jesús Ramón Rodríguez, Dori Acevedo, Víctor Calota y Carlos Acevedo, ayer, antes de la reunión que mantuvieron con parlamentarios asturianos. LUISMA MURIAS

La autopsia preliminar del trabajador muerto la pasada semana en las instalaciones de la empresa Asturiana de Zinc, en San Juan de Nieva, ha revelado que falleció electrocutado y no por causas naturales, tal y como se había supuesto en un principio. Según ha sabido LA NUEVA ESPAÑA, varios mandos medios de la compañía trabajan ya con este resultado a la hora de rediseñar los protocolos de seguridad a aplicar en la empresa (ayer mismo, de manera significada). En todo caso, estos protocolos de seguridad se han incrementado de manera radical desde que se produjo el fallecimiento el miércoles pasado.

Los responsables de seguridad de la empresa Asturiana de Zinc exploran "cada centímetro" de las instalaciones en que se produjo el accidente laboral para determinar el punto fatídico, según fuentes de los trabajadores. "No nos explicamos qué pasó", reconocen algunos empleados a este periódico. El operario fallecido, de 57 años y con dos hijos, fue visto el miércoles por la mañana -pasadas las seis de la mañana- apoyado en una canaleta que alimenta las cubas electrolíticas de la nave B de electrolisis. Y, después, el hombre ya estaba en el suelo. "Fulminado", aseguraron a este periódico.

Los sindicatos consultados dieron por segura, al principio, la hipótesis de que el trabajador había muerto por causas naturales. Sin embargo, la noticia de la calificación de la muerte del trabajador realizada por la médico forense en su informe "cambia mucho las cosas". La compañía, oficialmente, no se ha manifestado al respecto, aunque está investigando la muerte por su cuenta. Asimismo, el Inspector de Trabajo hizo lo propio con el apoyo de los técnicos del Instituto Asturiano de Riesgos Laborales y, además, la policía judicial de la Guardia Civil recogió datos para sus propias pesquisas.

La muerte del trabajador se produjo al comienzo del turno de mañana. El empleado tenía mucha experiencia en el puesto. Se dedicaba a la limpieza industrial (desde el accidente, la tarea está pendiente). Era trabajador de la empresa Eulen y "llevaba mucho tiempo" en las instalaciones de la fundidora de San Juan de Nieva. Era militante de la Unión Sindical Obrera (USO).

La legislación laboral reconoce como accidente laboral el fallecimiento de un trabajador en su puesto, aunque se deba a causas naturales. Lo es sin duda ninguna cuando el trabajador fallece por una causa externa a él mismo (en este caso, por electrocución).

La compañía Asturiana de Zinc fue el escenario de la muerte de un trabajador en 2013, también por una descarga eléctrica. Aquel accidente se produjo en el parque de intemperie de las instalaciones que la fundidora tiene en San Juan de Nieva.

Un mes antes, en octubre, un empleado de una subcontrata sufrió heridas graves por una máquina apisonadora. Sin embargo, el accidente más grave de cuantos se vivieron en las instalaciones de la compañía Asturiana de Zinc fue el envenenamiento masivo por mercurio de personal de una subcontrata. Como ya desveló este diario, la empresa ha presentado una demanda contra la Consejería de Empleo, Industria y Turismo para rebajar la multa administrativa impuesta.

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