12 de septiembre de 2018
12.09.2018

El dueño del bar precintado en Sabugo pide que no se "politice" su situación

El PSOE, al que Somos achaca inacción ante una denuncia, explica que hubo "voluntad" del hostelero de cumplir con la ordenanza de ruido

12.09.2018 | 03:46

El precinto de un bar de copas de la calle La Estación (Sabugo) por vulnerar la ordenanza de ruidos ha abierto una trifulca entre Somos y el PSOE que, para disgusto del hostelero afectado, amenaza con politizar la esfera administrativa en la que suelen sustanciarse este tipo de incumplimientos. Por lo pronto, un asunto que nació como conflicto entre particulares -el dueño del bar y un vecino del inmueble quejoso con el ruido del local- ha saltado a la palestra de la opinión pública y generado reacciones de toda índole, entre otras las de solidaridad de varios hosteleros con su colega de profesión.

El germen del conflicto es la presentación allá por julio, por parte de un vecino de la calle La Estación, de una denuncia por el ruido que genera la ambientación del local en cuestión, que según fuentes municipales dispone de licencia para poner música amplificada. La comprobación de tal denuncia con varias mediaciones de sonido verificó que, efectivamente, el bar ponía música a un volumen por encima de lo que permite la ordenanza. Advertido el titular de que debía adoptar medidas correctoras, siempre según fuentes municipales, hizo caso omiso y a mediados de agosto se le precintó el local.

La rotura de ese precinto tres días después y la reapertura del bar fue objeto de crítica por parte de Somos, que pide explicaciones a la Alcaldesa por no haber tramitado una denuncia vecinal por ruidos. Más aún, Somos pide explicaciones de por qué la Policía Local le dijo supuestamente al vecino denunciante que el bar volvía a tener autorización "cuando en el expediente no hay decreto alguno que contradiga la orden inicial de precinto".

El hostelero hizo ayer esta declaración: "Siempre he cumplido las ordenanzas municipales y el mandamiento judicial; por supuesto que no he quitado el precinto de motu propio, ya que sería contraproducente para el ejercicio de mi actividad. El tema está en el juzgado a pesar del acoso constante recibido y estoy cumpliendo una sanción de la cual no hay sentencia; los escritos pertinentes están en el juzgado y en el ayuntamiento y no deseo bajo ningún concepto que mi situación se politice ya que no creo que sea beneficioso para nadie. Solo deseo ejercer mi derecho a trabajar como he hecho estos últimos años y convivir en paz, como hasta la fecha, con mis vecinos".

Y el edil de Disciplina Urbanística, Manuel Campa, explica que se permitió la rotura primer precinto porque el hostelero mostró "voluntad" de subsanarla situación, en concretó desmontó el equipo de sonido. La decisión de volver a precintar el bar el 7 de septiembre, según Campa, responde a la falta de presentación de un informe técnico que describa y garantice la ejecución de las medidas correctoras. El hostelero tiene ahora dos meses de plazo para cumplir ese trámite o se arriesga a la clausura definitiva.

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