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"Asturias es una zona sísmicamente no activa", señala el geólogo José Gallastegui

El experto, sobre el terremoto que destruyó Lisboa y afectó a partes de España en 1755: "Si lo hubo una vez, no podemos decir que no se repita"

El geólogo José Gallastegui, ayer, durante la charla en el Club LA NUEVA ESPAÑA en Avilés.

El geólogo José Gallastegui, ayer, durante la charla en el Club LA NUEVA ESPAÑA en Avilés. / MARIA FUENTES

C. G. MENÉNDEZ

"Asturias es una zona considerada sísmicamente no activa", señaló ayer José Gallastegui, profesor titular de la facultad de Geología de la Universidad de Oviedo, durante la charla que ofreció en el Club LA NUEVA ESPAÑA en Avilés, en un acto organizado en colaboración con la Sociedad Geológica Asturiana. El experto explicó en qué consiste un terremoto, cómo se estudia y dónde y por qué se produce. Habló de algunos de los más devastadores -el último, el 28 de septiembre en Indonesia, donde hubo 1470 muertes, o el de Japón, en marzo de 2011, que impulsó un tsunami-, dijo que no se puede predecir, pero sí prevenir, y al referirse a Asturias citó evidencias de terremotos prehistóricos.

"Cuando se excavó el Chao San Martín, en Grandas de Salime, los arqueólogos dedujeron que se había abandonado precipitadamente y que los muros de las edificaciones no se habían caído al azar, sino que llevaban una dirección. Todo ello indica que el castro se abandonó por un terremoto", indicó el geólogo, para también referirse a registros históricos escritos que señalan que la tierra vibró en el año 718 en Cangas de Onís o en 1522 en Oviedo. En cuanto al más grande medido en el Principado, tuvo lugar en Teverga en 1950.

Al analizar la sismicidad en Asturias, Gallastegui manifestó que se orienta más hacia Galicia, aunque existe la falla de Ventaniella, que parte de Palencia, atraviesa Avilés y penetra en el cañón que lleva el nombre de la ciudad. De la Península Ibérica, hizo referencia al de Lisboa de 1755, que alcanzó una magnitud de entre 8,5 y 9. Se sintió en toda España y dejó completamente destruida la ciudad portuguesa por el movimiento sísmico, el tsunami que provocó y los incendios. "Si lo hubo una vez, no podemos decir que no lo vaya a haber otra vez", concluyó.

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