09 de diciembre de 2018
09.12.2018
CASTRILLÓN

Devuelven con vida al mar a un tiburón peregrino varado en la playa de Salinas

Un grupo de vecinos alertó a la Policía Local de la presencia del animal en la orilla

09.12.2018 | 02:06

El hallazgo de un escualo vivo y varado en la playa de Salinas, a la altura del parque de Los Patos, por un grupo de vecinos levantó ayer una gran expectación en el paseo marítimo de la localidad. El animal era una cría de tiburón peregrino, una especie habitual en el Cañón de Avilés -suele vivir a más de 2.000 metros de profundidad- que rara vez se dejan ver por la orilla. Tras media hora en la arena, el ejemplar fue devuelto al mar por agentes de la Policía Local.

El tiburón, de más de un metro de longitud, fue encontrado poco después de las 10.00 horas en plena orilla. Había bajamar. Varios vecinos alertaron a la Policía Local de Castrillón del hallazgo al comprobar que permanecía con vida. Los agentes y los paseantes dedicaron algo más de media hora a devolver al animal a su hábitat natural y, al final, lo consiguieron. La cría, una vez en el agua, se alejó de la orilla poco a poco, en dirección a altamar.

"Al final va a acabar volviendo a salir a la orilla, estaba a punto de morir", señaló el castrillonense David López al ver al animal casi moribundo a pocos metros del agua. A su lado, otra vecina, Isabel García, hacía referencia al mal estado que aparentaba presentar el escualo: "Pobre, debe estar medio muerto, se le movían las aletas y también los ojos".

Pese a que había personas que dudaban de su resistencia, también hubo otras que opinaban los contrario, hasta el punto de que se atrevieron a pronosticar que regresaría sano y salvo al Cañón de Avilés. No es la primera vez que la playa castrillonense recibe la "visita" de este tipo de animales marinos, aunque pocas veces llegan con vida a la orilla. El pasado mes de febrero, una especie de tiburón, en este caso visera, fue hallado muerto en la arena de Salinas. Ese tipo de escualos pertenece a una especie que ha permanecido inmutable desde tiempos prehistóricos y suele habitar en profundidades de 400 a 1.000 metros. En junio de 2015, otro tiburón hembra y de similares características al hallado ayer, llegó a la playa en una calurosa jornada con el arenal a rebosar de bañistas.

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