03 de enero de 2019
03.01.2019

Arcelor comunica al Estado que cerrará las baterías de Avilés en diciembre

La SEPI inicia un estudio sobre la descontaminación de los terrenos y negocia con la multinacional la suma que aportará para los trabajos

03.01.2019 | 01:37
Las baterías de coque de Avilés, con la nueva cinta transportadora.

2019 será, definitivamente, el año del fin de las baterías de coque en Avilés. El gigante siderúrgico Arcelor-Mittal ya ha comunicado al Estado que el 31 de diciembre hará entrega de "las llaves" de la coquería avilesina, una vez que esté encendida y produciendo la nueva que toma forma en Gijón. Las baterías de Avilés, que cumplirán en febrero 63 años, se jubilan al fin y doce años más tarde de lo previsto inicialmente. Su clausura permitirá liberar casi medio millón de metros cuadrados de suelo en unos terrenos estratégicos (casi a pie de Puerto, junto a la autopista y a pocos kilómetros del aeropuerto). Pero antes toca desmontar las instalaciones y descontaminar las parcelas. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha empezado a realizar el estudio sobre el coste de la descontaminación y negocia con la multinacional la suma que ésta aportará para los trabajos.

Antes de que finalice el año las baterías de Avilés quedarán paradas en caliente y el 31 de diciembre se hará efectiva la devolución de las instalaciones al Estado por parte de Arcelor-Mittal. "Ya hemos comunicado la resolución del contrato de arrendamiento a la SEPI a 30 de diciembre de 2019, cuando concluirá el arrendamiento industrial", confirmó a este periódico un portavoz del grupo minerometalúrgico.

El Estado ya advirtió hace un año de que la multinacional tendrá que correr con parte de los gastos del desmontaje de las baterías de coque y de la descontaminación de los suelos que ocupan. "Las instalaciones están arrendadas a Arcelor-Mittal hasta finales de 2020. En una primera estimación, se prevé actuar sobre un ámbito total de aproximadamente 300.000 metros cuadrados en el que el uso mayoritario será el industrial. Los plazos para el desarrollo de este ámbito dependen también de Arcelor, que previamente ha de descontaminar y desmontar varias zonas", señaló a este periódico el pasado marzo una portavoz de Sepides (SEPI Desarrollo Industrial), sociedad que gestiona el Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA).

La multinacional guardaba silencio sobre su responsabilidad sobre el futuro de los terrenos una vez finalizado el contrato de arrendamiento. "Nosotros no tenemos nada que decir sobre medidas de descontaminación. Ese suelo es de la SEPI y, por tanto, será ésta la que tendrá que decir qué va a hacer con él", llegaron a señalar desde la compañía.

Pero Arcelor-Mittal y el Estado llevan meses negociando sobre la descontaminación de los terrenos, conversaciones que aún siguen abiertas. La multinacional aportará su parte, pero solo la que le corresponda. La coquería comenzó a funcionar en 1956, pero perteneció al Estado hasta su privatización a principios de la década de 1990. "Las instalaciones fueron públicas hasta su privatización. Hay que calcular qué parte de esa contaminación corresponde a la empresa privada, desde que se privatiza hasta que se cierra. Estamos aún en negociaciones y tenemos un año por delante para discutirlo", apuntan desde la multinacional.

La SEPI ya trabaja en el informe que concretará cuánto costará descontaminar la zona y recuperar ese espacio para ponerlo en el mercado con fines productivos. Según las fuentes consultadas, personal de una consultora de la SEPI visitó las instalaciones avilesinas hace unas semanas, una primera toma de contacto para la elaboración de ese informe que determinará cómo se descontaminarán los terrenos y cuál será el coste.

La patronal viene apremiando los trámites administrativos para poder dar uso a ese suelo cuanto antes. La cuenta atrás para el fin de las baterías está activado.

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