03 de enero de 2019
03.01.2019

El conquistador de la ría

El Puerto se convirtió en el mayor agente transformador del estuario en los albores del siglo XXI con Manuel Ponga, al que se tachó de loco por fantasear con la llegada de cruceros

03.01.2019 | 01:37
Por la izquierda, el exconcejal Fernando Díaz Rañón, Manuel Ponga, el expresidente Vicente Álvarez Areces y Santiago Rodríguez Vega, en la inauguración del paseo de la ría.

Manuel Ponga Santamarta (Gijón, 1936-Avilés 2018) soñaba con un puerto deportivo, con hacer de la avenida del Conde de Guadalhorce una gran calle peatonal, con devolver a la ría parte del lustre de antaño, con cruceros atracando ante un gran centro cultural y con una vasta superficie disponible en los muelles, conquistando la margen derecha. Los anhelos del que fue el primer Alcalde de la democracia en Avilés son ya hoy una realidad y la mayoría comenzaron a tomar forma de su mano, cuando asumió la presidencia de la Autoridad Portuaria. Parte del Avilés de ese futuro que anhelaba a finales del siglo XX están ahí fuera, en el estuario en torno que vertebra esta ciudad milenaria. Otros de sus sueños, como el soterramiento de las vías y la comunicación con las dos orillas de la ría, se van con él sin verse cumplidos. El Puerto se convirtió en los albores del siglo XXI en el mayor agente transformador de la ría y lo hizo, en su mayoría, por la gestión de Ponga y del que fue su mano derecha todos esos años, Antonio Navarro.

Ponga Santamarta asumió el timón de la Autoridad Portuaria en 1999, tomando el relevo a Manuel Ledesma, y se mantuvo en el cargo hasta septiembre de 2007, cuando renunció después de unos años convulsos como consecuencia de los enfrentamientos por la gestión de la nueva lonja. Entonces tenía 71 años y esgrimió como motivos de la renuncia la dificultad para seguir negociando el futuro de la rula y el haber cumplido un ciclo. "Mi duración en los cargos está entre los ocho y los nueve años", solía decir. Y para entonces ya llevaba ocho en el que fue su último puesto público.

Dejó el timón en manos del ingeniero Manuel Docampo, que desembarcó procedente de la Autoridad Portuaria de Bilbao, ciudad en la que tanto se ha mirado Avilés. Pero el gallego ya tenía parte del camino andado gracias a la herencia de Ponga, y vino a culminar mucho de los proyectos que ya había iniciado su predecesor.

Manuel Ponga, que antes de centrarse en la política trabajó en una consignataria, ocupó la presidenta del Puerto de Avilés en el verano de 1999 y lo dejó de forma oficial el 3 de octubre de 1997.

"Echando la vista atrás, estoy satisfecho; empezamos ampliando el muelle pesquero 150 metros y acabamos dotando a Avilés de la mejor lonja del Norte", dijo en su discurso de despedida. Puede que se quedara corto. La tarea de recuperar la ría y construir una nueva fachada marítima implicó a Ayuntamiento, Principado, empresas, Gobierno central y la Autoridad Portuaria, entonces bajo la presidencia de Ponga.

Millones de euros se invirtieron en esos años en el Puerto y su entorno. El listado de obras es extenso: la prolongación de la escollera de San Juan, la ampliación de los muelles de Raíces, la recuperación de las playas del Arañón, Zeluán y San Balandrán, la ampliación del calado y superficie de la dársena de San Juan, la ampliación del radio y calado de la curva de Pachico (histórico obstáculo de navegación en aguas interiores de la ría), el paseo de la avenida del Conde de Guadalhorce con la escultura "Avilés" como guinda, la recuperación del puente de San Sebastián, la eliminación de los lodos del estuario (uno de los trabajos enmarcados en el ambicioso plan de saneamiento de la ría), los pantalanes del puerto deportivo (que finalmente se quedaron en la margen izquierda, y no ante el Niemeyer como planeaba inicialmente Santamarta).

En el ecuador de su cargo en la presidencia, Ponga miraba al otro lado del estuario. "La margen derecha de la ría es el futuro de la ciudad, no hace falta construir casas", decía en una entrevista a este periódico en enero de 2004. Y se fue del despacho de la Autoridad Portuaria dejando activada la primera fase del proyecto de ampliación de los muelles en la margen derecha y encauzada la segunda, una superficie ahora ocupada por las piezas de ingeniería que fabrican las empresas asentadas en el parque empresarial avilesino.

Bajo su mandato se alcanzaron los seis millones de toneladas de tráficos en el Puerto (ahora rondan los cinco) y se dieron los primeros pasos para el desembarco de cruceristas. A Ponga lo tacharon de loco y fantasioso por su proyecto de hacer de la ría destino de escala de cruceros. "No es la primera vez que la gente se mofa de mis 'locuras'. Pasó con el saneamiento de la ría, con la Casa de Cultura, con la ampliación de la dársena de San Juan de Nieva, con la ampliación de los muelles en la margen derecha... Obras que ahí están para verse, se han hecho realidad. Y también pasó con la frustrada idea de trasladar la lonja pesquera a la margen derecha. ¿Idea fantasiosa la de los cruceros? ¿Por qué? Técnicamente es posible el atraque en Avilés de cruceros de porte medio, Madrid ha dado luz verde al proyecto y el Niemeyer es un 'gancho' turístico de primera magnitud. Ahora bien, qué duda cabe de que hay que currárselo, los barcos no van a venir solos. Por eso estamos en tratos con la mayor oficina mundial de cruceros", decía en otra entrevista a este periódico publicada al 25 de junio de 2007, tan solo unos meses antes de su marcha. La conquista de la ría la inició Manuel Ponga.

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